Aprendiendo a valorar la vida



Buscar ser felices y sentirnos bien con nuestra propia vida es una tarea para muchos aún pendiente. Es necesario aprender a conocernos para saber cómo queremos vivir la vida.

Los momentos en los que nos enfrentamos a nuestro miedo es cuando más cerca nos encontramos de esa conciencia, ese entendimiento personal que nos permite saber qué valoramos y qué no, que deseamos que ocurra y qué no y que buscamos como seres humanos.

Normalmente muchas personas en esta vida hacen las cosas por hacer feliz a los demás, no digo que eso sea malo pero si esa persona te está diciendo como ser y que hacer está mal, piensa… Si esa persona quiere ayudarte o quiere lo mejor para ti nunca te pedirá eso, ayuda pero recuerda que también puedes hacer feliz a los demás siendo tú mismo, no dejes que las influencias te cambien, bendice lo que eres, sé feliz…

De la vida piensa en cómo ser feliz con lo que tienes, la naturaleza con lo que Dios creó, no con lo que el hombre creó. Todos estamos a tiempo de darnos cuenta del significado de la vida.

Puedes comenzar a apreciar la vida en este momento al dar estos pasos:

1. No aferrarse al pasado. Con el paso del tiempo, vamos arrastrando una mochila emocional llena de malos momentos que nos permitieron un aprendizaje inmenso de situaciones que, al día de hoy ya sabemos enfrentar. Pero no es bueno que estemos constantemente agarrándonos a esos momentos. Soltar, dejar ir, es muy importante para crecer interiormente. No vivas con los errores del pasado. Quiérete, acéptalo y obsérvalos como experiencias que te permitan mejorar el futuro.

2. No depender de los demás. Para gozar de una vida plena e increíblemente feliz es muy importante sentirte bien “contigo mismo” en soledad. Pero, es importante ser consciente de que, dentro del aprendizaje de la vida, ser feliz contigo mismo te permitirá saber serlo después con los demás.

Es maravilloso compartir tu vida con otras personas, pero si un día la relación acaba debes ser capaz de seguir adelante. La única persona con la que sabes que siempre podrás contar eres tú mismo.

3. Equilibrar tu mente y cuerpo. Es necesario sentirnos bien con nosotros mismos y ser consecuentes con nuestros actos. Si conseguimos un equilibrio entre nuestra mente y cuerpo tendremos una vida más saludable y podrás compartir con los demás lo mejor de tu persona y corazón.

4. Cuidar tu autoestima. Es cierto que la educación que hemos recibido no nos facilita cuidarnos y querernos cada día. Cuando somos niños, somos mucho más seguros y no tenemos miedo a casi nada.
Es importante no condicionarnos por los demás ni tener miedo al ridículo. Al fin y al cabo es tu vida, cada uno tiene sus valores y formas de verlo. ¿Qué más da que otro no lo acepte? El que se va a sentir feliz de haberse atrevido eres tú.

5. No limitar tus pensamientos. Muchas veces, nosotros mismos nos ponemos límites injustificados. Aprender a ser conscientes de nuestros pensamientos negativos es un ejercicio vital en este caso. Todos estamos capacitados para lo que queramos, sólo tenemos que abrirnos y creer en nosotros. Y lo más importante, no dejar de intentarlo nunca. Ya solo por el hecho de intentarlo te llevarás grandes sorpresas.

6. Mantenerse en forma y llevar una dieta equilibrada. Estar en buena condición física es muy importante, tanto para tu buena condición interior y exterior. Nos permite sentirnos en equilibrio con nosotros mismos y querernos. Realizar ejercicio regularmente nos ayuda a cuidar y mantener un peso corporal equilibrado y proteger nuestro sistema inmunológico. También te permite liberar ese exceso de energía acumulado durante el día que puede derivar en ansiedad, depresión o estrés.

Es importante llevar una dieta equilibrada debido a que La mayoría de las enfermedades actuales vienen provocadas por una mala alimentación, originadas también por exceso de peso: la diabetes, los problemas óseos, los riesgos de ataques al corazón o los problemas circulatorios son los más comunes.

7. Llevar un estilo de vida saludable y dar lo mejor que tienes. El estilo de vida está ligado y deriva de nuestra forma de ser, de cómo nos queramos afrontar a los problemas y como encaremos nuestras relaciones personales. Por eso es importante decidir cómo y qué estilo de vida queremos: hacer las cosas deprisa y con estrés, o por el contrario tomarnos tiempo y hacer las cosas a un ritmo de vida saludable que nos permita también disfrutar de nosotros mismos y de las personas de nuestro alrededor.

Si en todo lo que hagamos damos lo mejor de nosotros comenzaras a atraer lo positivo. La vida te regala lo que tú le das y créeme, cuando disponemos de un corazón tan inmenso y nos atrevemos a regalarlo con cuidado y mimo, conseguiremos el don de la alegría, el optimismo y el amor puro. Si te centras en lo negativo, tú mismo te creas barreras que te ciegan y no te dejaran ver más allá de tu persona.


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