Como identificar la excesiva dependencia materna en los hombres casados



Puede llegar a ser abrumador para una mujer estar casada con un hombre que tiene una exagerada dependencia materna. Probablemente el hijo se siente responsable de procurar a su madre y asume un papel que no le compete, ya que es una dependencia emocional, como si realmente no hubiera cortado el cordón umbilical.

Lo más grave de todo es que, el hombre involucrado en esa exagerada relación de dependencia con su madre, pocas veces es consciente de la existencia de ese vínculo insano, pues para él es completamente natural. Por lo general, estos hombres terminan culpando a sus esposas de ser poco tolerantes. Si te sientes identificado, sigue leyendo pues esta nota es para ti.
No tengas miedo de aceptar que te sientes exageradamente vinculado a tu madre o que sientes miedo de caminar solo y hacerte cargo de tu propia vida. Aceptarlo es el principio de la solución.

A continuación te enlisto algunos comportamientos típicos de una persona con desmesurada dependencia materna:

Cualquier decisión debe ser consultada con tu mamá, antes que con tu esposa.

Tienes constante comunicación con tu madre.

Tu mamá tiene licencia para destruir tu intimidad – Aparece sin avisar, en tu casa…, Tiene incluso llaves de tu casa… -.

Te sientes mal si tu madre te desaprueba en algo, porque crees, que tu madre siempre tiene la razón.

Estás seguro de que las cosas salen mejor si las haces como dice tu madre y esperas que tu esposa también las haga igual que ella.

Algunos consejos para superar esa dependencia

No permitas que te impida vivir como tú deseas y no permitas que interfiera en tus asuntos. Si tiene oportunidad tratará de intervenir en tu vida familiar entrometiéndose en la educación de tus hijos o en la organización de la casa. Son muy sutiles para ello, no se lo permitas.

Ama a tu esposa por lo que es ella. Es importante que te convenzas que existen muchas formas correctas de hacer las cosas, tan solo se trata de que le des la oportunidad a tu esposa. Quizás a ella no le queda la comida igual que a tu madre, o tal vez ella resuelve y enfrenta los problemas de forma distinta, pero no por eso es menos valiosa. Es la mujer que elegiste como compañera de vida, debes aprender a amarla como ella es, valorando sus esfuerzos sin pretender cambiarla o descalificarla.

Si tu madre continuamente cuestiona tus planes y critica tus actos, cuéntaselo una vez que lo hayas hecho, de esta forma no te hará dudar o sentirte culpable por hacer algo que ella no desea que hicieras o por no haberlo hecho a su manera.

Si discutes con tu madre por su carácter tan absorbente, mantente firme en tu postura y no cedas por temor a hacerle sufrir o porque piensas que se enfadará más contigo. Si cedes, tan sólo conseguirás reforzarle su carácter en este aspecto.

Necesitas madurar emocionalmente, porque sabemos que el vínculo afectivo materno marca nuestra forma de ser para futuras relaciones, llega un momento en que somos dueños de nuestra propia vida, con la libertad para tomar decisiones, para entender que en nuestras manos y en nuestras posibilidades está el cambiar un pasado negativo. No te paralices si sientes que tu matrimonio va mal como consecuencia de tu excesiva necesidad de protección. Comienza dando pequeños pasos, por ejemplo, evita consultar todo a tu madre y procura tomar tus propias decisiones. Arriésgate a equivocarte y confía en que tienes los suficientes recursos para solucionarlo.

Necesitas reflexionar e identificar el problema, una vez identificado debes trabajar al respecto, para que tu matrimonio evolucione positivamente hacia su realización. No tengas miedo de aceptar que te sientes exageradamente vinculado a tu madre o que sientes miedo de caminar solo y hacerte cargo de tu propia vida. Aceptarlo es el principio de la solución al problema. En muchos casos, cuando la dependencia es patológica, se hace necesaria la intervención de un profesional, no temas buscar ayuda si crees que es tu caso. Aprende a creer y a confiar en ti.


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