¿Cómo lograr que tus hijos pongan más atención y lean mejor?



Padres, profesores y especialistas coinciden en que los niños de hoy, nativos digitales, acostumbrados a la inmediatez y a la sobre estimulación a través de las pantallas, no logran concentrarse de manera adecuada, lo que les produce problemas de aprendizaje y también sociales a medida que van creciendo.

El problema, según el ingeniero civil y escritor Mauricio Paredes, radica esencialmente en la falta de horas de sueño adecuadas y en la incorrecta estimulación de los niños desde pequeños:

“Muchos padres me preguntan: ¿Cómo puedo hacer para que mi hijo se concentre y lea mejor? Yo les respondo con otra pregunta: ¿Cómo duerme su hijo? Lo primero es regularizar el sueño, que representa en gran medida, la salud mental de una persona. Suena obvio, pero suele olvidarse. Un niño debe tener unas diez horas de sueño reparador”, explica el autor, quien junto con dedicarse a escribir literatura para niños, se ha interesado por los avances de la neurociencia.

Técnicas de concentración para padres y profesores

Una buena forma de ayudar a los niños a concentrarse es “bajándoles las revoluciones” por lo menos una hora antes de irse a dormir: “No televisión, no consola de juego, no azúcar, no bebidas con cafeína. Una hora de tranquilidad previa al sueño basta “para bajarse de la pelota””, asegura Mauricio Paredes.

Quien mucho abarca…

Efectivamente los niños ahora hacen un montón de cosas, pero lo más común es que las hagan superficialmente. “Se quedan en los 140 caracteres o en el ‘me gusta’ y no profundizan en los contenidos y mucho menos reflexionan sobre ellos. El año 2009 la Universidad de Stanford hizo un estudio que mostró que los denominados nativos digitales que se consideraban multitasking tenían un mal desempeño multitarea comparados con otros alumnos que se definían a sí mismos como de “pensamiento lineal” (hacer una cosa, terminarla bien y luego hacer otra)”, comenta el escritor.

Respecto a la labor de los profesores para lograr la atención de sus alumnos, Mauricio Paredes recomienda una técnica que utilizó durante los años que hizo clases en la universidad: leer en voz alta 5 minutos antes de iniciar la clase. Señala que si se hace de manera lúdica, con inflexión de la voz y sobre todo con cariño, este pequeño truco lleva a los jóvenes o niños a un estado distendido, quedan preparados para pasarlo bien, ávidos de descubrir qué es lo que viene a continuación. “En ese momento uno logra la concentración de su audiencia en un 100%, por lo que luego el punto está en tener preparada una muy buena clase, para cumplir con esas expectativas y no decepcionar”, indica. También existe otra técnica muy antigua y divertida que consiste en respirar hondo todos juntos y contar de 10 a 1, lo que según Mauricio Paredes, tiene un beneficio instantáneo.

Consejos para padres y profesores

  • Pasarlo bien aprendiendo. Si no es así, nada funciona.
  • Enseñar con preguntas, no dar todas las respuestas: ¿Qué piensas tú? ¿Cómo lo habrías hecho? ¿Qué crees que podría pasar?
  • Aprender a estar sentados. Suena obvio, pero gran parte de los problemas de concentración vienen de una mala postura.
  • Valorar el error. Que un niño diga “Está rompido” es un gran mérito, porque conjugó de manera regular un verbo desconocido. Felicítalo y enséñale que hay excepciones en el lenguaje. Si le preguntas a tu hijo cuánto es 2 + 2 y te responde “Mucho”, dale un abrazo, ríete y cómanse cuatro galletas.
  • No sólo se deben preparar los niños, también los padres y profesores. La articulación entre la educación preescolar y primero básico es uno de los grandes temas en educación. Siento que se comete un error craso al escolarizar los jardines infantiles.
  • La reflexión constructiva en base a la reflexión lleva a un estado superior al de la inteligencia: la sabiduría. Se pueden saber muchas cosas, pero ser un necio (como decía Milton).

Concentración y autocontrol

En su último libro, Daniel Goleman, autor de La inteligencia emocional, analiza la relación que existe entre la concentración y el autocontrol de las emociones. A su juicio, están íntimamente relacionadas Lo explica con un ejemplo:

“Para apaciguar el enfado de los niños pequeños a veces intentamos distraerlos diciendo: “¡Mira ese pajarito!”, o con un entusiasta: “¿Qué es eso?”, tratando de dirigir, con la mirada o el dedo, su atención hacia esto o aquello. Cuando el niño pequeño establece contacto con algún objeto que le interesa, su ansiedad se relaja… Con los años, el niño aprende a utilizar, por sí mismo, esta maniobra atencional, una de las capacidades principales de autorregulación emocional que tiene mucha importancia en su destino en la vida. Esa estrategia requiere la puesta en marcha de la atención ejecutiva, una capacidad que empieza a florecer durante el tercer año de vida, cuando el niño puede mostrar un “control sin esfuerzo”, focalizando su atención a voluntad, ignorando las distracciones e inhibiendo los impulsos”, explica Goleman.

Agrega que: “Los padres pueden advertir este importante hito cuando el niño pequeño toma deliberadamente la decisión de decir “no” a una tentación, como no comer el postre hasta después de haber acabado el segundo plato. Y eso es algo que también depende de la atención ejecutiva, que no solo se pone de manifiesto en la voluntad y la autodisciplina, sino también en la capacidad de gestionar los sentimientos perturbadores e ignorar los caprichos para poder centrar así nuestra atención en un objetivo”.

Cómo ayudar a un hijo a concentrarse mejor

En su libro “Focus” Daniel Goleman señala que las distracciones pueden ser del entorno (una mosca que me molesta), cognitivas (no tengo método para estudiar) o emocionales (estoy angustiado por la prueba de mañana).

Por lo tanto, señala Mauricio Paredes, “lo esencial es enseñar, desde la primera infancia, el arte de la autorregulación”.

Algunos de los múltiples factores involucrados son la motivación personal, la autodisciplina, la satisfacción del trabajo bien hecho y, por sobre todo, el placer de reflexionar, el disfrutar pensando. Cuando lo pasamos bien haciendo algo, se genera dopamina, la cual beneficia la memoria de largo plazo y favorece la adquisición de contenidos más complejos, como parte del sistema límbico, que es nuestro mecanismo de recompensa: “Me gustó el libro, entonces quiero leer otro” vs. “Me cargó el libro, no me gusta leer”.

Para lograr que los niños se autorregulen, se debe trabajar con una de las funciones ejecutivas del lóbulo frontal de nuestros cerebros que parece más descuidada en los tiempos actuales: la inhibición. Es decir, la capacidad de NO hacer algo. De no calcular la nota que necesito cuando estoy estudiando para la prueba, en no divagar acerca de “lo que van a opinar de mí en las redes sociales cuando me estoy comiendo un helado con muchas calorías, etc.”, indica el escritor.

Una manera muy efectiva para que los padres y profesores puedan ayudar a los niños en el desarrollo de su capacidad de concentración es a través de la lectura de cuentos. “Los cuentos son una magnífica oportunidad, ya que plantean un problema a resolver, luego las vicisitudes por las cuales pasan los protagonistas para lograrlo y, finalmente, el desenlace feliz, que entrega una gran satisfacción y sentido de esperanza para el niño que lo lee o lo escucha. Cuando uno quiere hacer algo bien debe dejar de hacer otras cosas, debe abstraerse. Un buen libro envuelve, sumerge al lector (u oyente) en un mundo que prefigura la realidad”, recomienda Mauricio Paredes. Agrega que “este hecho de prefigurar es esencial, las situaciones imaginarias del cuento sirven de ejemplo para lo que puede enfrentar un niño en su quehacer cotidiano”.

Por lo tanto, la tarea ahora está en ayudar a nuestros hijos y alumnos a mejorar su capacidad para concentrarse y evitar sobre todo el exceso de estimulación, especialmente a la hora de dormir.

‘La atención es un músculo que se debe entrenar’

Daniel Goleman, autor del libro la Inteligencia emocional, publicó el 2014 “Focus” (Ed. Kairós), un libro que aborda una de las habilidades humanas más amenazadas por la era digital: la concentración. “Vivimos en un mundo en el que es prácticamente imposible prestar atención a algo, una sola cosa, por vez. En ese sentido, es el momento más difícil de la historia de la humanidad. Y lo único que puedo decir es que la atención es un músculo de la mente y que, como tal, se puede ejercitar con el fin de fortalecerlo”, señala el autor. Entrevistado por el Diario El Mundo, España, sobre cómo ejercitar el músculo de la concentración, respondió:

“Para empezar, debemos asumir que la mente sólo puede centrarse en una cosa a la vez. A menudo creemos que el cerebro es multitarea, pero no es cierto. Cuando hacemos varias cosas a la vez no las hacemos igual de bien. Y si sufrimos una interrupción, si estamos, por ejemplo, escribiendo un artículo y recibimos un correo electrónico, si nos detenemos a leerlo y contestarlo, nos costará diez minutos volver a concentrarnos en lo que estábamos haciendo. La concentración es el camino y la meditación puede ayudarnos a alcanzarla con mayor facilidad, a entrenar, como decía, el músculo.”

¿Considera que la atención está infravalorada?

Sí. No somos conscientes de lo importante que es la atención. Es parte esencial de todo lo que hacemos. Si no estás atento, probablemente no puedes acabar ni una conversación, mucho menos un proyecto. La distracción es enemigo de nuestras capacidades. Si dejamos que entre, el producto de lo que sea que estemos haciendo será inferior al que podía haber sido de estar completamente concentrados. Y esto vale para todo y para todos.”


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