Diferencias entre la fructuosa o la glucosa

Tanto la glucosa como la fructosa se clasifican como azúcares simples o monosacáridos.



Entre los azúcares presentes en nuestra dieta, los dos monosacáridos principales son la glucosa y la fructosa, que juntos, conforman la sacarosa o azúcar de mesa. Sin embargo, siempre se ha asociado la palabra glucosa a fuente de energía y también a sus valores en sangre contra los que luchan los diabéticos y por el contrario, la palabra fructosa se asocia a fruta por lo que resulta mejor vista por todos.

No obstante, al momento de endulzar, ¿es mejor usar fructosa? ¿Cuál de las dos es mejor?. La idea de este artículo es conocer un poco más acerca de éstos dos azúcares que disputan su lugar en la dieta y sobre todo, comprender que ninguno de los dos queda libre de culpas si abusamos de éstos.

Es decir, durante mucho tiempo se ha escuchado que la fructosa, cuyo metabolismo no requiere de insulina, era el azúcar ideal para los diabéticos. Sin embargo, su metabolismo da origen a los mismos productos que se obtienen del metabolismo de la glucosa.

Por otro lado, si bien la fructosa tiene un poder endulzante superior al azúcar de mesa que tradicionalmente usamos, ésta como la glucosa y la sacarosa, aportan 4 Kcal por gramo y nada más que energía, por lo que abusar de la glucosa, la fructosa o la sacarosa, tendrá un mismo efecto en el cuerpo: balance calórico positivo y aumento de peso corporal.

Tu cuerpo es capaz de convertir glucosa en energía con mayor eficacia que la fructosa. A diferencia de la glucosa, la fructosa no desencadena la liberación de insulina ni aumenta la producción de leptina. La insulina y la leptina son hormonas que ayudan a regular el hambre y el peso corporal.

Todos los hidratos de carbono se transforman en glucosa después de absorberse por el intestino. Ahora bien, no todos lo hacen a la misma velocidad. Los más rápidos, como el azúcar común, producen una elevación mayor de la glucosa en sangre, lo cual es un problema para los diabéticos. Otros, como la fructosa, presentan una menor velocidad y aumentan más moderadamente la glucosa en sangre. Así, el índice glucémico de la fructosa es inferior al de la sacarosa o azúcar.

Por supuesto, ingerir fructosa mediante alimentos como la fruta o las verduras, es totalmente distinto, porque su porcentaje es bajo y además, no sólo nos ofrecen azúcares, sino también, fibra, agua, vitaminas y minerales.

En definitiva todos los azúcares, debemos consumirlos con moderación, ya que no deben representar gran parte de las calorías en nuestra dieta. Y aunque no sean lo mismo, el resultado final en el cuerpo de uno u otro azúcar, es muy similar, y en exceso, pueden perjudicar la salud.


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