Esos 4 buenos hábitos



Los hábitos son la repetición de los actos, lo que a su vez forma virtudes. Los niños no conocen el orden de las cosas cuando nacen, somos los padres quienes debemos enseñarles a organizar su vida mediante horarios estables y rutinas, es decir a través de actividades que se hacen todos los días de la misma manera.

Estos hábitos y rutinas aportan un mecanismo importantísimo de constancia y regularidad, por lo que son fundamentales para la vida. Además son rituales que ayuden a que el niño vaya asimilando un esquema interno que convierta su mundo en un lugar predecible, y por lo tanto seguro.

Para ayudarnos en esta primera etapa debemos conocer los temas que nos ayudarán a insertar en la vida de nuestros niños esos benditos cuatro hábitos.

La Alimentación

Respecto a la comida, debiéramos hacer el esfuerzo de que coman bien, de todo y en el tiempo establecido, sin exagerar o tenerlos horas en la mesa. Debemos tener en cuenta que muchas veces los niños son reacios a ciertos alimentos, como las verduras verdes, pero los expertos señalan que un niño puede llegar a probar hasta 17 veces el mismo alimento hasta que le guste. ¡Paciencia!

La Higiene

Cuando pensamos en la higiene, lo primero es que sepan que después de ir al baño la regla es lavarse las manos, y no puede haber excepciones. Además si se decide que tienen que lavarse las manos al llegar del parque, habrá que exigírselo siempre; si los papeles de los caramelos van al basurero, hay que recordarlo siempre, aún cuando sería más fácil que los recojamos los padres.

También es esencial que les enseñemos a adquirir el hábito de la higiene antes y después de las comidas, y de comportamiento en la mesa. Los aspectos clave son:

• Lavarse las manos antes y después de comer.

• Utilizar el babero o la servilleta para limpiarse.

• Utilizar correctamente los utensilios de comida -plato, cuchara y tenedor-.

• Mantenerse sentado en la mesa durante las comidas.

• Respetar la comida de los otros.

• Colaborar con poner la mesa.

El Sueño

La hora de ir a la cama es sagrado, y lo ideal es que los niños aprendan a dormirse solos, con o sin luz, pero solos y habrá que exigirlo siempre.

En este aspecto no podemos olvidar que:

• Los niños mayores de 1 año necesitan al menos 12 horas de sueño al día, que se pueden repartir entre la noche y alguna siesta.

• Las 20:30 pm y 21:30 son las horas más propicias para acostar a los niños de esta edad, dependiendo de factores por ejemplo si es invierno o verano, tiempo de vacaciones, etc.

Es importante distinguir las señales de cansancio de los niños, y establecer esa hora como su hora de ir a la cama.

• El niño debiera aprender a dormirse solo en su cuna y ojalá a oscuras.

Orden

Educamos a nuestros hijos a ser ordenados a través de nuestro orden; en el cumplimiento de un horario, en la forma en que guardamos las cosas, en la manera en que recogemos los juguetes y les enseñamos a hacerlo. Vivir en orden, aunque parezca exagerado, sólo es posible cuando somos capaces de dar ejemplo e inculcamos a nuestros hijos que una vida ordenada es siempre más placentera en todos los sentidos.

Opinión de una experta: Mireya Sepúlveda M., Psicóloga infanto juvenil


¿Qué recomiendas para que los buenos hábitos sean entendidos por los niños?

Lo más importante es la constancia, los hábitos tienen que estar insertos en una rutina, de ese modo el niño va teniendo un orden temporal y cronológico de su día a día.

Si comenzamos a hacer esto desde que nacen, será más fácil que los hábitos vayan siendo entendidos. Además es importante el ejemplo, mostrarles de modo concreto lo que les queremos enseñar, sobre todo en los hábitos de higiene y de orden. Es de gran ayuda para ellos que les mostremos como nosotros también nos lavamos las manos, los dientes, como ordenamos nuestra pieza, etc. Todo esto en un clima de amor y paciencia para darles tiempo a que ellos vayan comprendiendo lo que les queremos enseñar, puedan practicarlo y sentirse así capaces de hacerlo.

¿Qué hacer para trabajar en conjunto con el marido en este tema?

Lo primero es estar alineados, que ambos sepan la importancia de entregar rutinas claras a los niños. Es importante que ambos participen en las actividades cotidianas de los niños, tanto el papá como la mamá tienen que ser vistos como figuras que enseñan a sus hijos, que les entregan hábitos, que los ayudan a realizarlos.

¿Cómo hacerlo a la vuelta de vacaciones cuando los horarios y responsabilidades han sido más libres?

Si bien las vacaciones son un tiempo donde hay más flexibilidad, es importante conservar ciertos horarios para no crear un desorden. Sobre todo lo relacionado al sueño y la alimentación. Es importante ir anticipando al niño que ya se terminarán las vacaciones, que hay que volver al jardín o al colegio e ir haciendo los cambios que faciliten esto. Por ejemplo que se acuesten a la hora en que lo hacen normalmente durante el año.


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