Y tú…¿Ya sabes qué tipo de cutis tienes?

Saber si es seca, grasa, mixta o sensible te permitirá tratarla de forma adecuada y conservarla durante años sana y a salvo de las agresiones de la vida actual.



La piel no es siempre igual. Cambia con los años, las estaciones, el ritmo de vida, el estado de ánimo… Aunque fisiológicamente la piel de todos los humanos es igual, es evidente que no es igual ni necesita los mismos cuidados la piel de un niño que la de un adolescente, un anciano, una mujer embarazada o incluso una persona sometida a una dieta baja en calorías, por lo que hay que estar atento a las condiciones en las que se encuentra la piel en cada momento para darle aquello que necesita.

Es el mayor órgano del ser humano y debe cuidarse según su estado para mantenerlo sano. Para conocerlo más a fondo, nos ceñiremos a los rasgos más frecuentes de los cuatro tipos de piel del rostro considerado más común: seca, grasa, mixta y sensible, para así poder identificar qué piel tenemos.

Normal

Generalmente, posee apariencia tersa y textura muy suave, gracias a la ligera capa de grasa en la superficie que no llega a darle brillo aceitoso. Está bien hidratada y se caracteriza por tener los poros diminutos y cerrados, lo que impide la formación de espinillas e impurezas; tampoco presenta descamación ni la consecuente sensación de tirantez. Se trata del cutis menos frecuente en adultos, ya que el organismo cambia permanentemente.

Grasa

Exceso de secreción sebácea, que produce brillos; exceso de células muertas, que aumentan el espesor cutáneo y dilatan poros; y exceso de bacterias, que favorecen el enrojecimiento, las alteraciones y los granitos. Es, pues, una piel propensa a desequilibrios y necesita cuidados muy específicos para mantenerla sana. Porque a pesar de que tenga grasa, suele ser una piel que necesita mucha agua.

Pero no todo es catastrófico: la piel grasa cuenta con una cierta protección ante las agresiones externas y la aparición de arrugas, lo que hace que las personas mayores con esta piel parezcan más jóvenes de lo que son. Sin embargo, el paso de los años deja otras huellas en su rostro, como flacidez, descolgamiento y deshidratación.

Seca

Este tipo de cutis no tiene humedad y generalmente sus poros son finos, lo que da apariencia opaca; es áspera al tacto, de fácil descamación e irritación, más propensa a agrietarse y envejecer con rapidez. Debe evitarse el uso de jabones y productos que incrementen la resequedad, en tanto que cremas y desmaquillantes deben ser hidratantes y nutritivos.

Mixta

Esta piel que debe ser tratada de forma especial ya que tiene necesidades distintas según la zona del rostro. Y, aunque no lo parezca, es una de las pieles más comunes entre las mujeres, ya que una piel normal siempre tiene cierta tendencia a presentar grasa en la denominada zona T (frente, nariz y barbilla), donde existen un mayor número de glándulas sebáceas.

Encontrar el tratamiento adecuado a la piel mixta suele ser trabajoso y a menudo por comodidad o desconocimiento se utiliza una misma crema en todo el rostro para piel grasa o seca, que resulta inadecuada y provoca la aparición de problemas de sensibilidad, rojeces e irritaciones. Pero existen multitud de soluciones para no tener que usar una crema para la zona grasa y otra para la seca.

Sensible

En su superficie hay finísimas fibras nerviosas que inmediatamente se mueven ante el más mínimo estímulo -sol, contaminación y/o cosméticos-, señal que después de ser percibida por el cerebro se manifiesta como irritación, comezón y erupción. Tiende a resecarse e, incluso, a generar alergias, por lo cual requiere productos especiales llamados hipoalergénicos; no es extraño encontrar personas con este problema que, además, tienen el cutis graso o seco.

Sea el tipo de piel que tengas requiere de cuidados, para que nuestro rostro luzca fenomenal, pero debemos complementar el cuidado de este con productos, mascarillas y cosméticos adecuados a nuestro tipo de piel. No olvides que también una alimentación sana, beber agua diariamente y apoyarte de suplementos alimenticios, ayudarán a mantener nuestra piel en optimas condiciones.


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