Causas por las que puedes tener miedo al entablar una relación

Una pareja es una experiencia, cambia la manera en la que ves y vives la vida; sin embargo, en ocasiones deja miedos que te impiden iniciar una nueva relación, sobre todo disfrutar de ella.



Los siguientes puntos pueden ser temor al abandono y a la invasión; ambos pueden generar una gran ansiedad en la persona llevándola a realizar acciones que afecten su nueva relación y su autoestima.

1.- Experiencias negativas que se han vivido en anteriores relaciones o alguna en especial: Luego de la culminación de una relación afectiva, si ésta se cortó por elementos como infidelidad, maltrato físico y otros agentes traumáticos a muchas personas les cuesta olvidar tal situación, quedan vulnerables, sensibles y aterrándose ante el sexo opuesto y deciden creer que vivirán mejor y en paz renunciando a la posibilidad de volver a amar.

2.- Aversión a la figura masculina o femenina: Si por ejemplo, se tuvo madre o padre rígido -maltratador psicológico- y la pareja fue algo parecido, es posible que una de las consecuencias sea con el tiempo desarrollar rabia, ira y aversión hacia la figura del sexo opuesto; por tanto no se soporta la idea de pensar en volver a tener una relación afectiva y si algo empieza, esa persona pasa a maltratar a quien le ofrece algo nuevo, se venga de su ayer, sus niveles de ansiedad son altos y su intolerancia algo que solo daña a quien se le cruza.

3.- Búsqueda de perfeccionismo: Ocurre cuando se tiene un patrón especial establecido sobre el tipo de pareja que se cree sería la ideal. Y si bien existen elementos claros como valores y cierta afinidad esencial para una relación, el perfeccionista nunca está contento con nadie, no le da ni chance de conocerlo (a) porque en el fondo evade hacerlo por miedo y apatía en la vida afectiva.

Y si bien nadie puede forzar a nadie a tan solo entablar una charla, el perfeccionista coloca mil y un pretextos para que ello no ocurra y detrás de ello puede existir intolerancia y rigidez en los pensamientos. Por lo general el perfeccionista afectivo tiene pocas amistades y escasa vida social, ya que suele trasladar sus patrones rígidos a las diversas aristas de su vida.

4.- Miedo al compromiso por ego: En estos tiempos donde cuando dos personas se tratan como enamorados pero solo “salen” la idea de compromiso al sentimiento aterra a muchos porque se sienten emocionalmente presos –as-. Han aprendido que su ego no puede padecer y si dicen que “tienen pareja” no podrán seguir conquistando más y mucho menos buscar agradar a alguien.

Es el pretexto que toma el ego para alimentarse y de este modo vivir en constante actitud de conquista, de seducción. Pueden leer mucho al respecto en el fabuloso libro “La era del vacío” del humanista Gilles Lipovetsky, que además sabiamente explica que existe hoy una apatía en el dar, en la reciprocidad, el aumento del egoísmo y los deseos de control arruinan las posibilidades de amor genuino.

5.- Decisión de no ser auténtico por miedo al rechazo o competitividad: Con ello me refiero a las personas sumergidas en el estilo de vida superficial, presas del culto al hedonismo que sienten que una vez que empiezan algo afectivo se aburren pronto, es la llamada generación “de lo reciclado” porque han creado convicciones equivocadas sobre las relaciones afectivas. Son personas que se dicen así mismos que nunca es suficiente y que todo tiene fecha de caducidad, incluso los sentimientos.

Cuando pasan los años, estas personas no saben cómo vivir, se lamentan de sus errores a veces tarde y les cuesta mucho mirarse con humildad porque viven a la defensiva y creen que sentir amor genuino es una especie de peligro que deben evitar.


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