Tú receta favorita con ingredientes saludables

¿Será que siempre debes sustituir la mantequilla por puré de manzana? O quizás, ¿deberías cocinar a vapor en lugar de freír? ¿Sustituir el azúcar por edulcorantes bajos en calorías? Y ¿será que, después de todos estos cambios, aún podrías reconocer tu postre favorito?.



¿Es posible hacer versiones más saludables de nuestras recetas favoritas conservando el sabor y el gusto intactos? Ya que a todos se nos apetecen los dulces, postres, galletas, frituras o nuestro platillo favorito; la tentación nos vence con frecuencia ante algunos tipos de alimentos “prohibidos”.

Si estás tratando de comer mejor y más saludable no significa que tengas que dejar atrás aquellas recetas deliciosas que haces con frecuencia. Puedes disfrutar de esos platillos y mantenerte sana al mismo tiempo: solo tienes que hacer que esas recetas sean más saludables.

Como un primer paso te pido que hagas modificaciones en tus platillos pero una a la vez para evitar que la receta decaiga al intentar hacer todos los cambios al mismo tiempo, haz pequeños cambios al principio y ve ajustando los ingredientes de la receta poco a poco.

Muchas personas consideran que una “alimentación saludable” es equivalente a “sin sabor”, “aburrida” e incluso “intragable”, aun más si se trata de algunos platillos o dulces favoritos. Sin embargo, esas personas no conocen las enormes posibilidades que algunos ingredientes nos ofrecen, tanto por su valor gastronómico como su valor nutricional y en consecuencia, podemos darnos el placer de comer un platillo que nos ayudara a mejorar nuestra salud.

Sumar nutrientes a lo que cocinamos reemplazando ingredientes por otros más sanos o escoger aquellos que no sólo aportan azúcar y grasas o calorías vacías. Es decir, además de azúcares y grasas, debemos escoger ingredientes que brinden vitaminas, minerales, fibra, antioxidantes o incluso proteínas.

En reemplazo de la azúcar blanca, podemos emplear miel, azúcar moreno o integral, sirope de arce u otros endulzantes saludables que ofrecen mucho más que azúcar a nuestros platos.

En vez de usar mayonesa opta por el yogurt griego. Tendrás la misma consistencia y sabor sin toda la grasa. Y también una dosis extra de proteínas que te mantendrán llena por más tiempo.

En reemplazo de mantequilla para tus postres, galletas o cosas dulces, puedes emplear pasta de cacahuates, crema de almendra, polvo de frutos secos, puré de manzana, aceite de oliva o incluso puré de aguacate que se puede añadir para dar textura cremosa y sabor mediante su materia grasa.

Si piensas utilizar la mantequilla para preparaciones saladas, si una receta requiere grandes cantidades de mantequilla, puedes reemplazarla con aceite de oliva extra virgen, aceite de coco o aceite de canola que no haya sido modificado genéticamente -marcado como orgánico, ecológico, o biológico-.

En productos horneados, puedes sustituir, por lo menos la mitad de la harina blanca de la receta, por harina integral de trigo o harina integral para repostería. Aunque ambas son integrales, la harina integral de trigo ha sido molida más gruesa que aquella para pasteles y contiene más proteína y gluten. Aumenta la proporción de granos integrales en la medida que la receta lo permita.

Considera el uso de leche de soya o leche de almendras como sustituto de la leche. De manera general, estas leches vegetales reducen la cantidad de grasa saturada y colesterol de tus recetas.

No olvidemos que saludable no es sinónimo de poco calórico, sino que muchas veces podemos tener un dulce muy rico en nutrientes pero concentrado en calorías, por lo tanto, lo segundo para lograr platillos más sanos es cuidar el tamaño de las porciones.

Hasta donde sea posible, trata de incluir alimentos sin procesar o integrales y bajos en sal, azúcar y grasa en tus recetas.
Si una técnica para mejorar la receta no funciona, no te desanimes. Prueba distintas maneras, mira recetas similares y ve cómo otros las modifican.


Tu preferencia es nuestra principal motivación, si te gustó esta nota, ayúdanos a compartirla