Virgen en Argentina, deja su imagen en la hornacina



En la hornacina del retablo ubicado sobre el altar se ve una imagen de la Virgen a pesar que el espacio está, sin lugar a dudas, vacío.

Según informa la agencia AICA, no es una imagen plana sino con relieve, tridimensional, con pliegues en el vestido. Tampoco es una ilusión psicológica fruto de la devoción exagerada de algunos peregrinos.

Todos los que acuden allí la ven –sean creyentes o no– y de hecho la imagen queda registrada en las fotos que se toman. La imagen se ve con claridad desde la puerta de entrada y va desvaneciéndose si uno se va acercando al altar.

¿Cómo se originó el fenómeno?

La capilla de Alta Gracia fue construida y bendecida en 1927 y durante muchos años estuvo en el centro del retablo una estatua de la Virgen de Lourdes. A mediados de 2011 esa estatua fue retirada de su hornacina para ser restaurada, que actualmente se encuentra al pie de la hornacina que quedó vacía.

Uno de los sacerdotes a cargo del santuario iba a cerrar la capilla y desde la puerta principal vio una imagen que parecía de yeso en el lugar donde originalmente había sido colocada. Se acercó varias veces y cada vez que lo hacía comprobaba que la imagen que veía desde cierta distancia se desvanecía. Lo cierto era que efectivamente no había imagen… pero la veía.

Ante el fenómeno, visible para cualquiera, los frailes carmelitas descalzos del santuario Nuestra Señora de Lourdes emitieron un comunicado en el que decían que “la manifestación de la imagen de la Santísima Virgen María no tiene hasta el momento explicación racional”.

“Debe ser interpretado por el pueblo de Dios como un signo para acrecentar y profundizar la fe cristiana y suscitar en los corazones de los hombres la conversión al amor de Dios y su participación en la vida de la Iglesia”, indicaron.

Historia

La capilla se encuentra en un amplio predio, en un parque de varias hectáreas, donde en 1916 se inauguró una réplica de la gruta Massabielle, de Lourdes, donde la Virgen se apareció en 1858 a Santa Bernardita Soubirous. La idea y realización se debió a dos señoras porteñas, Guillermina Achával Rodríguez de Goyena y Delfina Bunge de Gálvez, escritora, esposa del escritor Manuel Gálvez.

Desde que se levantó la gruta, el lugar se constituyó en un centro de afluencia de peregrinos en el que fueron creciendo las manifestaciones de amor a la Madre de Dios. En 1922 se formó una comisión para construir cerca de la gruta una capilla, cuya piedra fundamental se colocó en 1924 y que el entonces obispo de Córdoba, monseñor José Anselmo Luque bendijo en 1927.

Fuente: www.aciprensa.com


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