¡¡¡Alerta mamás con las fiestas de adolescentes!!!



Los desafíos para los padres ya no sólo implican estar atentos a las amistades y salidas de sus hijos adolescentes, sino que deben tener un ojo puesto en lo que ven en las redes: el anonimato que las protege permite que las promociones y convocatorias de todo tipo puedan hacerse con total libertad.

De acuerdo con el Dr. Michael Breus, de la American Academy of Sleep Medicine, “Las redes sociales llegaron para quedarse, pero eso no implica que los menores puedan usarlas sin límite. Es importarte inculcarles a los jóvenes buenos hábitos sobre el uso del internet, para que permanezcan seguros y sanos en esta era de tecnología”.

“Si los niños o jóvenes no tienen una navegación segura, podrían terminar en sitios de pornografía, con contenidos violentos y de odio, o que promueven comportamientos peligrosos, como desórdenes alimenticios o abuso de sustancias”, destaca la Dra. Gwenn O’Keeffe, de la Academia Americana de Pediatría.

Los padres deben saber qué contenido mira su hijo. Según un estudio de la compañía de antivirus AVG, el 58% de los padres no conoce el funcionamiento de las redes sociales y, por tanto, ignora los riesgos que éstas tienen.

Pero “Es necesario que los padres conozcan y comprendan cómo sus hijos usan internet para poder establecer límites y normas de seguridad”, aseguró la Dra. O’Keeffe.

En algunos países latinoamericanos ya se están instalando entre los jóvenes estas celebraciones que se convocan desde las redes sociales. Así el círculo se va armando y los participantes confirman su asistencia.

La fiesta “Semáforo” se comenzó a difundir en Colombia y Perú, pero llegó a otros países, como Argentina, Puerto Rico y México.

Las reglas de juego para quienes asisten a este tipo de fiesta es utilizar brazaletes de distintos colores, los colores definen el comportamiento que el adolescente está dispuesto a aceptar. Normalmente el color verde es el más peligroso pues indica que el niño o niña admiten el consumo de drogas, alcohol y están dispuesto a tener relaciones sexuales.

En estas fiestas, además, se adoptaba una manera peculiar y a la vez peligrosa de consumir el alcohol, conocida está práctica como el “Slimming”, donde se introducen la bebida a través de la piel: ojos, vagina y ano (hombres), para lograr efectos más rápidos.

En estas fiestas semáforo también pueden llevarse a cabo las llamadas “ruletas sexuales”, donde los jóvenes tienen relaciones sexuales entre ellos y de manera rápida, sin protección. Es por medio de las redes sociales que se capta a adolescentes que quieren participar de este tipo de fiestas.

Este año, la modalidad de fiestas que promueve el descontrol, cambió. Empezaron las fiestas “Candy”, donde al igual que en las fiestas Semáforo, se promueve el alcohol y las relaciones sexuales entre ellos.

En las fiestas Candy es obligatorio aceptar tener relaciones sexuales. Son los menores de edad los principales asistentes y es nuevamente por medio de las redes sociales que se les invita a participar.

Finalmente en las fiestas arcoíris, niños y niñas de 11, 12 y 13 años practican el sexo oral como parte de una competencia.

Para el psicólogo Christian Martínez, Psicólogo clínico y terapeuta, este tipo de juegos sexuales pueden llevar a la aparición de traumas en los adolescentes e incitar a actos violentos como violaciones.

Otro de los riesgos de estas prácticas, de la que se tuvo por primera vez conocimiento en Estados Unidos, es el de las enfermedades de transmisión sexual.

Por su parte, la psicoterapeuta y sexóloga Silvina Belmonte, explica en su blog que estas fiestas engloban un gran problema, pues el sexo no es un juego.

Es muy importante para los padres de familia estar bien enterados de las actividades de sus hijos, especialmente los adolescentes que empiezan a salir a fiestas y reuniones con amigos y amigas.


Tu preferencia es nuestra principal motivación, si te gustó esta nota, ayúdanos a compartirla