Cambios más frecuentes en la adolescencia



¿De qué – adolescen- chicos y chicas en esta etapa de vida? ¿Por qué surgen cambios psicológicos y emocionales y cual es su importancia en la vida del adolescente? La adolescencia se puede definir como un periodo o momento de la vida que generalmente se da entre los 11 y 18 años y se manifiesta a través de cambios físicos, psicológicos y sociales. Sylvia Tubert propone que “La adolescencia es para nuestras sociedades un periodo más o menos largo entre la infancia y la maduración social; un periodo de formación escolar y profesional”. Cabe resaltar que algunos investigadores han propuesto que, hoy en día, la adolescencia se extiende hasta después de los 25 años, pues entorno a esta etapa de vida giran cambios económicos, políticos y sociales, por ejemplo, un sueldo poco competitivo que impide una mayor independencia económica, la prolongación de los estudios profesionales y otros ajustes sociales son los que contribuyen a una mayor duración de esta etapa.

En primer lugar, se abordarán en este artículo los cambios físicos y cerebrales. Los primeros se inician a partir del periodo de pubertad; se presentan tanto para hombres como para mujeres y se acentúan principalmente en los dos primeros años de esta etapa. En el caso de los chicos se da el crecimiento de huesos y de estatura, desarrollo muscular, ensanchamiento de espalda, cambio de voz, aparición de vello en distintas partes del cuerpo, sudor más intenso y también se presentan eyaculaciones. Mientras que para las chicas se da la primera menstruación, ensanchamiento de caderas, aumento del tamaño del busto, crecimiento de estatura y también cambia su voz.

Cabe señalar que uno de los principales factores que lleva al adolescente a ser vulnerable frente a los cambios físicos, emocionales y cognitivos que experimenta es el proceso de maduración cerebral en el cual se encuentra inmerso. El cerebro alcanza su mayor tamaño al final de la infancia, sin embargo, es durante la adolescencia que puede cambiar su estructura mediante un proceso de reorganización y crecimiento de algunas áreas. Por ejemplo, el lóbulo frontal y temporal son los encargados de los procesos emocionales y cognitivos, mientras que la corteza prefrontal, cuyo crecimiento y maduración se ubica hasta el final de la adolescencia, está relacionada con la toma de decisiones, el juicio y el control de los impulsos.

Uno de los cambios psicológicos que se presenta en esta etapa y que interviene principalmente en la relación del adolescente con sus padres es la Crisis de Lugar a la que se enfrenta. Es muy frecuente escuchar a los adolescentes decir a sus padres “Es que me tratan como niño, cuando ya no lo soy” , mientras sus padres replican “Compórtate como un adulto entonces” y esta es justamente la crisis de lugar que causa mayor conflicto para un joven, es decir, por un lado no es niño y está conciente de ello, pues su cuerpo también se lo recuerda cada vez que se mira al espejo pero, por otro lado, es complicado para algunos jóvenes aceptar que ya no son más los “niños de casa” y que aunado a los ajustes de su edad, también adquieren nuevas responsabilidades en el hogar, en la escuela y socialmente, se espera que su comportamiento sea ya más maduro. En este sentido es necesario desmitificar que, cotidianamente, se piensa que la adolescencia culmina cuando se adquiere una mayor maduración, cuando alguien “Ya sabe actuar” o “Ya sabe tomar decisiones”, sin embargo, es imposible plantearnos una madurez completa, pues aún cuando se es adulto es posible mantener conductas que podemos llamar “infantiles” o como parte de una adolescencia prolongada.

En cuanto a los cambios sociales, se puede plantear que uno de los más importantes es la salida del adolescente al mundo adulto. Una vez que ya ha experimentado nuevas sensaciones y experiencias a partir de los cambios físicos y ha comenzado a construir su identidad a partir de sus gustos, modas y creencias, es posible para él/ella enfrentarse socialmente a varios círculos sociales donde puede adquirir experiencias y retos tanto académicos, deportivos o sociales. También en el área social se puede plantear la posibilidad que tiene el adolescente de tener un primer noviazgo y con ello iniciar su vida sexual. Algunas de las habilidades que es necesario fomentar en esta etapa son: toma de decisiones, afiliación a grupos de amigos con sus mismos intereses, asertividad, entre otras.

Sin duda, con estos elementos antes mencionados se puede decir que la adolescencia es una etapa que requiere de mucha orientación, diálogo y entendimiento de los miembros en la familia involucrados, es decir, padres de familia. Ellos son los principales facilitadores y vehiculizadores de un sano desarrollo físico, psicológico y social para sus hijos, pues el sostén familiar y contención emocional que puedan brindarles a ellos les permitirá que se conozcan mejor a sí mismos y caminen con mayor seguridad en los siguientes años de sus vidas.


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Psic. María Macías

Psicóloga clínica egresada de la Universidad de las Américas con especialidad en Psicoanálisis Infantil y Adolescente.
Desde 2010 ha impartido talleres y pláticas en el contexto laboral, escolar y comunitario, actualmente da atención particular a niños, adolescentes y adultos.

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