Lo mejor de tu día, es jugar con tus hijos

El juego tiene muchos beneficios: Fomenta la independencia, la autoestima, interiorizan normas, fomentan también la creatividad, y por supuesto se divierten.



El jugar con los niños debería ser una rutina más ya que la mayoría de casos demandan el querer jugar con mamá o con papá, muchas veces esto se vuelve también un placer para los padres.

A través del juego los niños nos cuentan sus temores, sus preocupaciones e inquietudes, en lugar de hacer interrogatorios que solo bloquean a los niños prueba a jugar más con él y que te transmita a través del juego aquello que siente.

En el juego se pueden transmitir todos aquellos valores que nosotros tenemos interiorizados y que a veces no sabemos cómo trasmitir, además también les ayuda a regular y controlar sus emociones, a reconocer las señales afectivas y las emociones ajenas.

Jugar juntos refuerza el apego y crea en el niño una sensación de tranquilidad.

En todas las casas en las que se juega mucho se genera un clima de confianza, al niño le gusta la compañía de sus padres y pasar momentos junto a ellos, además, el hogar se vuelve un entorno verdaderamente positivo.

Cuanto más te impliques en su juego más feliz será tu hijo, la mayoría de niños que juegan bastante con sus padres son más alegres y con un estado de ánimo más elevado, está comprobado y si no, ¡compruébalo tú mismo!

El tiempo que se pasa jugando es tiempo de calidad, no sirve de nada estar junto al niño pero estar con el móvil o el ordenador, lo importante es estar junto a él pero haciendo actividades juntos. Podemos utilizar estos momentos de juego para apartarnos del estrés y los problemas diarios, es un momento único, mágico e irrepetible.

Un estudio realizado por el Observatorio del Juego Infantil ha concluido que el 70% de los padres disponen de poco tiempo para poder jugar con sus hijos. En el estudio también se destaca el tiempo medio que dedican los padres pasan con los niños, es tan solo de 2 horas al día.

Es un hecho que los niños en edades tempranas prefieren pasar su tiempo libre jugando con sus padres en vez de con sus amigos.

Y deberás tener en cuenta los gustos, necesidades y habilidades de tu hijo en cada etapa de su evolución. Así, en el primer año de vida el niño descubre el mundo tocando, chupando, jugando con su cuerpo y con todo lo que le rodea. Durante el segundo año aún juega a su manera, pero acompañado, es a partir de los 3 años cuando empieza a entender los juegos de reglas y a interactuar con sus compañeros, que muchas veces son los padres.

De cualquier modo, jugar en familia es importante desde el principio porque así se refuerzan los vínculos afectivos, al tiempo que los niños aprenden y se divierten.

Puedes alternar juegos dinámicos con otros más tranquilos, como las manualidades -pintar camisetas, hacer un mural con recortes de revistas o pulseras-. Además, muchas tareas cotidianas pueden convertirse en una diversión, como preparar tortitas para la merienda, agrupar los calcetines del tendedero o hacer posturas fáciles de relajación.

La clave para que el juego en casa tenga éxito es que resulte tan gratificante para el niño como para el adulto.

Puedes realizar este juego muy sencillo, pero créeme resultara sumamente divertido:

ADIVINA QUIÉN SOY

Utiliza cualquier objeto de casa -una cuchara de madera, una toalla, una botella de plástico, etc.-para imitar un oficio, un deporte o una acción, sin hablar, intentar que los demás lo adivinen. Por ejemplo, con un palo de escoba podemos simular que montamos en caballo, pescamos o somos soldados.

Quien lo descubra será el siguiente actor. Al usar más objetos se les ocurrirán otros personajes.

¿Qué fomenta? Ayuda a desarrollar la atención, la imaginación y la expresión corporal.


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Redacción