Cómo ser un padre líder

Hoy en día, mucho se habla de procesos de liderazgo, de cómo convertirse en un buen líder dentro de la empresa, como mover y motivar a un equipo para alcanzar metas en común. ¿Y qué pasa cuando esto se lleva al plano de la familia?



Antiguamente, se pensaba que un buen líder era aquel que era lejano, distante y que inspiraba respeto a través del miedo, hoy se ha comprobado exactamente lo contrario. Un buen líder es aquel que es cercano, que infunde respeto al ser considerado una persona íntegra, que es coherente entre lo que dice, piensa, siente y hace. Un padre líder es el que tiene buenas habilidades interpersonales: es amable, cordial y asertivo. Este es el primer paso a considerar para transformarse en un padre líder. Mirarse a uno mismo y ver cómo estoy en estos aspectos con los distintos miembros de mi familia.

• Un padre líder es el que conoce a todos los miembros de su familia. Conoce sus características, sus distintos gustos, sus aspectos a mejorar y sus fortalezas. Acepta que cada uno es distinto y que es justamente ahí, en la diferencia, donde se arma un “equipo” poderoso. El papá líder establecerá objetivos a cada uno de los miembros del equipo, en base a sus características. Establecerá “metas” a la medida de cada hijo/a. Y estas metas serán ambiciosas. Confiará en la autonomía y “competencias” de cada integrante para alcanzarla. Por ejemplo: Josefina es excelente para el deporte, le exigiré en eso. A su hermano mayor Agustín no le gusta y le cuesta mucho el deporte, por ende no le exigiré de la misma manera que le exijo a Josefina. Sin embargo, Agustín es extraordinario para la música, plano en el que sí lo incentivaré a cumplir metas grandes.

• Un padre líder conoce sus puntos débiles y sus puntos fuertes. Trabaja para mejorar sus aspectos débiles, como por ejemplo: “tengo poca paciencia cuando llego a la casa después del trabajo”, “me cuesta hacer deportes con Pedrito”. Los reconoce y se hace cargo de mejorarlos. El padre líder tiene identificado sus puntos fuertes, sus “competencias” y trabaja en ellas para mantenerlas y más aún: reforzarlas. “Soy muy bueno para enseñarle matemáticas a Amelia”, por ende, se preocupa cada vez más de pulir la técnica y de crear un ambiente grato con Amelia cuando le enseña matemáticas.

• Un padre líder innova, acepta nuevas ideas, está abierto a nuevos aprendizajes y experiencias. Incentiva y conecta a su equipo familiar con el exterior. El padre líder es flexible. No tiene un solo modo de hacer las cosas.

• Frente a los conflictos, un padre líder, analiza las situaciones y las resuelve. Adopta una actitud activa frente a la resolución de problemas. No es un observador pasivo de las cosas que suceden dentro de la casa y espera que la mamá se encargue o lo resuelva. Frente a un conflicto, lo observa, lo analiza y resuelve. Por ejemplo, si ve a dos de sus hijos peleando porque los dos quieren ver cosas distintas en la televisión, se hace cargo de eso. No espera a que otra persona lo resuelva. Se acerca y resuelve la situación de tal manera que ambos hermanos tengan que ceder y compartir. Luego, refuerza esa conducta.


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