Las mascotas ayudan a aceptar una pérdida en el hogar



Para la mayoría de los niños, la pérdida de alguien es un aspecto al que todavía no se han enfrentado a su corta edad, e incluso, no saben cuál es su significado ni lo que esto implica.

Tener una mascota permite un acercamiento para que los menores entiendan la idea de que “la muerte es parte de la vida” y para que los padres aprendan cómo abordar el tema, explica Nadia Goren, psicóloga infantil.

Muchas veces, tenemos miedo de hablar o de enfrentar estos temas por el impacto que causan en las personas; más aún si pensamos en los más pequeños. Pero este evento les permite tener un primer contacto con sus emociones y con las formas en que cada uno sobrelleva su duelo.

Reaccionarán con ira, otros con tristeza y algunos hasta con culpa. Este último es un sentimiento muy común, según la psicóloga, ya que en algunas etapas de la infancia se tiende a pensar que todo lo que sucede a su alrededor se produce como consecuencia de sus acciones.

Es por eso que los padres deben explicar claramente cuáles fueron las razones de la pérdida. Ya sea por una enfermedad, por su edad o por un accidente, los niños deben saber los factores que pueden conducir a que se produzca una muerte.

Frases como: “Está durmiendo por siempre”, no deben ser utilizadas, sostiene Goren, porque esto solamente crearán más confusión en el menor.

Incluso, puede ocasionar que el niño tenga miedo de ir a dormir por la idea de que nunca volverá a despertar.

Entre los 5 y 6 años es el momento en que los hijos empiezan a comprender el concepto y esperan recibir una respuesta que podrán ir procesando poco a poco.

Si la muerte del animal se produce cuando está entre los 3 y 4 años podría no darse cuenta de cómo sucedió, pero puede utilizar frases como: “No va a volver a respirar, no mira y ya no escucha”.

Cuando los padres evitan hablar sobre el tema, se produce un efecto contraproducente en los pequeños que solo llevará a una mayor confusión y evitará alcanzar la última fase, que es la de aceptación.

Además, esto les prepara para afrontar las pérdidas de otros miembros de la familia y les da una idea sobre los ciclos que tiene la vida de cada ser, explica Goren.

Para la psicóloga clínica Paulina Barahona, no solamente les acerca a la idea de un fallecimiento, sino también a la aceptación ante la pérdida de un ideal. Así sabrá que “hay cosas que salen de su control” y que no pueden ser evitadas.

Al contrario de lo que muchos padres pueden creer, que al no darle una mascota a su hijo le están protegiendo de ese sufrimiento, para Barahona es algo que hay que aprovechar de la relación con su mascota, para poder “ir introduciendo” la idea de la muerte como algo asociado a la vida.

Se recomienda hacer un funeral o un ritual de despedida para que la familia pueda expresar sus emociones y el niño pueda desahogarse.

Las palabras que reciba el pequeño después de la pérdida son vitales para entender que el fallecimiento es una larga ausencia y que siempre estará con él, “pero solamente lo hará en sus recuerdos”.

Fuente: www.revistafamilia.com


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