Mantén tus alfombras en buen estado



Para saber cómo limpiar y conservar los tapetes, lo más indicado es conocer de qué material están hechos.

Alfombras de lana

Las de este material son bastante delicadas, aunque son de las favoritas de la gente por sus hermosos colores. Las alfombras de lana al comenzar a usarlas en casa generan muchas pelusas por lo que conviene aspirarlas todas las semanas. Adicionalmente, si son de pelo largo debe evitarse colocar muebles pesados sobre ella porque se marcan y se deterioran. Para su limpieza es importante buscar productos específicos para la lana o detergente neutro (nada de limpiadores corrosivos), pues tienden a llenarse de algunos insectos si no están bien limpias.

Recuerda levantarlas con cierta frecuencia y también limpiar bajo los tapetes. Otra forma de ayudar a conservar la lana es lavar la alfombra de esta fibra, dejar secar y guardar en los períodos de clima caluroso. Las hermosas alfombras persas tradicionales están elaboradas con este tipo de tejido. En caso de contar con alguna en tu hogar, evita cepillarlas y lava a mano con detergente neutro y agua tibia con un paño.

Alfombras de nylon

Las más duraderas. Fabricadas de los años treinta, son las alfombras que pueden verse en aviones y en oficinas muy elegantes.

Tienen la capacidad de resistir alto tráfico sin deteriorarse y pueden limpiarse muy fácilmente, además, no generan alergias pues son inmunes a la presencia de polen e insectos como las polillas. No son muy suaves pero son excelentes para colocar en espacios como el cuarto de juegos.

Su cuidado consiste en aspirarlas cada semana. Hay servicios profesionales que limpian y desmanchan este tipo de fibras con maquinarias especiales, que producen vapor y calor.

Alfombras de fibras vegetales

El sisal se transforma en una fibra muy resistente y fresca para colocar en los ambientes. Son las más accesibles en cuanto precio, pero su limpieza es bastante engorrosa, pues debe hacerse con aspiración húmeda, de tibia a caliente. Muchos optan por lavarlas al aire libre con agua y jabón neutro, generalmente, con mangueras a presión o cepillos.

Después de este proceso deberían estar al sol por unas 24 horas para secar completamente las fibras, porque la humedad las destruye. Son bastante resistentes y pueden conseguirse en múltiples formas y aunque los colores más recomendables son los neutros o naturales (marrones, beiges, verdes) porque si bien son teñidas, los colores fuertes tienen a desaparecer con rapidez, sobre todo si están expuestas a la luz del sol. Hay que evitar aspirar las orillas de este tipo de alfombras porque podrían deshilacharse.

Alfombras de polipropileno

Unos de las fibras sintéticas más duraderas. De pelo corto, al igual que el nylon, poseen la constitución suficiente para aguantar movimiento de muebles y personas. Si se tiene mascotas, esta alfombra es la ideal.

Puede limpiarse con aspiradora, para retirar el polvo, y luego, aplicar una mezcla de una taza de agua tibia con detergente líquido para lavar los platos. Con un paño, se pueden limpiar directamente. Resiste la humedad y sus colores quedan intactos por mucho tiempo. Además, al tocarlas parece lana corta.

Alfombras acrílicas

Gracias a la fibra, esta es muy accesible al bolsillo, fácil de lavar (inclusive, dependiendo del tamaño, pueden ir a la lavadora), no genera alergias, ni hongos y resiste la húmedad. Los fabricantes mencionan que su precio hace posible cambiarlas con cierta frecuencia, si la intención de la familia es darle aspectos nuevos a los espacios de la casa.

Recomendaciones generales

Aspira la alfombra una vez por semana. – Evita doblarlas. Enróllalas para guardarlas y forra con plástico para conservar sus colores. – Antes de guardarlas límpialas, porque sino el sucio y el polvo se fijarán. – Para mantener el color, los fabricantes recomiendan cubrirla con sal, dejar actuar durante unos 20 minutos y luego proceder al aspirado. – Si se derrama algún líquido que pueda mancharla, coloca un paño que lo absorba, sin moverlo.

Luego, busca desmanchadores o agua con vinagre o bicarbonato, y aplica sobre la mancha. Evita movimientos circulares, porque lo que hará es esparcir lo sucio y dañar la alfombra. – Las alfombras suaves, que se usan en el baño o en la cocina (y que tienen base de caucho) pueden colocarse en la lavadora. Preferiblemente, secar al aire libre y no en la secadora.

Si tu alfombra es muy costosa o cubre un gran espacio, opta por las limpiezas de casas profesionales.

Fuente: prodigy.msn.com


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