Y tú … ¿estás pidiendo mucho?



Ella se queda un momento callada antes de verlo a los ojos y le preguntó: ¿En verdad quieres saber?

Él respondió: si

Ella empezó a decir: Siendo mujer de esta época, con un trabajo estable, yo pago todas mis facturas, me encargo de mi casa sin la ayuda de un hombre, soy económicamente independiente y responsable de mi administración financiera. Mi rol ya no es el de ser dependiente de un hombre. Estoy en la posición de preguntar, ¿qué es lo que un hombre puede aportar en mi vida?

El hombre se le quedó viendo y claramente pensó que ella se estaba refiriendo al dinero.

Ella sabiendo lo que él estaba pensando, dijo: No me estoy refiriendo al dinero. Yo deseo la compañía de quien luche por la perfección en todos los aspectos de la vida.

Que se desarrolle en la cultura porque necesito con quién conversar, no necesito a alguien mentalmente simple. Yo estoy buscando a alguien que luche por la perfección espiritual, porque necesito con quien compartir mi fe.

Que tenga individualidad y la libertad para salir a volar y regresar responsablemente a casa, porque enriqueciéndose a sí mismo tendrá algo maravilloso que regalarme cada día.

Que sea sensible para comprender por lo que yo paso en la vida como mujer, pero suficientemente fuerte para darme ánimos y no dejarme caer. Yo estoy buscando a alguien que yo pueda respetar. Partiendo del respeto que él mismo se gane con el trato, el amor y la admiración que me dé. Donde yo también sea la compañera del hombre.

No para ser menos o más, sino para forjar una vida en donde la convivencia lleve a la felicidad.

Si existe un hombre así pues eso es lo que yo busco!!!!.

Cuando ella terminó de hablar, lo vio a los ojos, él se veía muy confundido y con interrogantes.

Él le dijo: ¡¡¡estás pidiendo mucho!!!

Ella le contestó:

¡¡¡Yo valgo mucho!!!

Fuente: www.cesarlozano.com


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