El alto precio de una elección equivocada



Es muy difícil desligarse de una relación sentimental, es fuerte renunciar a esa ilusión que nos habíamos hecho con aquella persona pero es aún más difícil aun el desligarse de una relación conflictiva, problemática y hasta podríamos decir peligrosa.

Una de las grandes enseñanzas que aprendemos en esta vida es que el amor no se alimenta de la ilusión y que debemos aprender a razonar aún a la hora de enamorarse para tomar decisiones saludables y beneficiosas para nosotros y nuestras parejas.

Si basamos la relación amorosa únicamente en la ilusión sin tomar en cuenta el raciocinio es lo mismo que arrojarse de un puente al vacío. Es común que los seres humanos nos enamoremos y que sobre todo las mujeres nos dejemos llevar más por el aspecto físico y no por el espiritual, moral y personalidad del hombre.

El historial es muy importante

Muchas veces una mujer se entrega al hombre en la primera cita sin saber lo que hace este hombre para vivir, sin saber si es alcohólico, drogadicto, si trabaja o no trabaja, cuales relaciones tóxicas vienen arrastrando y si tienen las mismas costumbre de ella o si en su pasado hay un historial de violencia.

Todos somos responsables de nuestro destino y las circunstancias de la vida nos ayudan a forjarlo pero depende mucho de las decisiones que tomemos en la vida para que nuestro destino avance por un camino o por otro.

Cuando cometemos un error a la hora de hacer una mala elección, no podemos volvernos atrás, repararlo o borrarlo.

La peor parte es que después de ese error se desencadenan una serie de eventos que como domino nos aplastan y no podemos evitarlo.

Si pudimos haberlo previsto pero si no lo hicimos el costo es enorme y las lágrimas derramadas nos ponen frente a nosotros el error que cometimos día a día.

Vale la pena perder la ilusión para ahorrarse un mayor dolor

El costo de una ilusión perdida también es alto pero no tanto. Duele el haber perdido el tiempo con alguien que no nos merecía. Esa ilusión perdida nos provoca sufrimiento, depresión, dolor de cabeza y desconfianza.

Sobre todo nos provoca desesperanza y un temor a volvernos a equivocar en una futura relación pero terminar con el error antes de que se convierta en algo mayor no es tan grave como seguir adelante.

Muchas son las veces que en la próxima relación a un nivel inconsciente la mujer o el hombre se cobran injustamente con su nueva pareja la desilusión sufrida anteriormente.

Sin caer en el pesimismo, cabe hacer notar como la prensa televisada, la radio y los periódicos presentan diariamente crímenes pasionales, venganzas y otros delitos.

Esto revela claramente que el que con fuego juega se quema y que la violencia pasional en el mundo no se ha exterminado a pesar de la evolución en la tecnología.

Uno de los problemas es que muchas veces la baja autoestima tanto del hombre como la de la mujer les hace creer que no les llegará una opción mejor y aceptan la primera que se les presenta porque no tienen confianza en sí mismos y no se valoran.

Lo que no se dan cuenta es que en esa elección podrían estarse jugando una carta muy peligrosa y riesgosa no solo para ellas sino para la familia entera y eventualmente para sus mismos hijos.

Por esta y otras razones el saber elegir la pareja es un don pues una buena elección es la que garantiza una mayor estabilidad, una relación duradera para prevenir la desilusión, el dolor y la desesperanza.

Muchas mujeres creen que pueden cambiar la forma de ser de un hombre y esa creencia es su mayor riesgo, porque nadie puede cambiar a otra persona, sólo se puede cambiar uno mismo; simplemente porque el cambio tiene que ser por convicción y no provocado por un factor externo, el cambio debe venir desde nuestro interior.

Fuente: Sonia B.F. Arias, Licenciada en Criminología y Psicología


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