Lavarse las manos… ¿Por qué es tan importante?

Tener las manos limpias es la mejor forma de evitar que se propaguen los gérmenes. Piensa en todas las cosas que has tocado hoy.



Aunque no puedas verlos, muchas de las cosas que tocas cada día están cubiertas de gérmenes. Cuando tienes gérmenes en las manos, puedes pasárselos a otras personas sin saberlo y puedes hacer que enfermen. O esos mismos gérmenes pueden hacer que tú enfermes al entrar en tu cuerpo cada vez que tocas la comida o te metes la mano en la boca. Piensa en todos los alimentos que comes con las manos cada día.

Un reciente estudio sobre hábitos de limpieza e higiene ha revelado diferencias entre la importancia que le dan las mujeres a tener las manos limpias con respecto a los hombres. Y es que entre 6.000 encuestados la cantidad de los que sí se lavan las manos habitualmente es aplastante entre las mujeres, pero preocupante entre los hombres: sólo el 66% de los participantes del sexo masculino declara realizar esta actividad como práctica regular.

Es muy importante lavarse las manos con regularidad, sobre todo antes de manipular o comer alimentos o tocar a otras personas, (y más si éstas se encuentran enfermas o débiles). Unas manos sucias, aún cuando a simple vista no parezcan estarlo, son un foco de propagación de infecciones que no debe obviarse; virus, bacterias, etc., campan a sus anchas en las manos de aquellos que se resisten a pasarlas por agua y jabón.

¿Cuándo debe lavarse las manos?

    Antes, durante y después de preparar alimentos.
    Antes de comer.
    Antes y después de atender a alguien que esté enfermo.
    Antes y después de tratar heridas o cortaduras.
    Después de usar el baño.
    Después de cambiar pañales o limpiar a un niño que haya ido al baño.
    Después de sonarse la nariz, toser o estornudar.
    Después de haber tocado animales, alimento para animales o excrementos de animales.
    Después de tocar la basura.

¿Cuál es la forma correcta de lavarse las manos?

Mójate las manos con agua corriente limpia (tibia o fría) y enjabónalas después de cerrar el grifo.
Frota tus manos con el jabón hasta que haga espuma. Asegúrate de enjabonar las manos enteras: el dorso, entre los dedos y debajo de las uñas.
Restriegue las manos durante al menos 20 segundos.
Enjuaga bien las manos con agua corriente limpia.
Sécalas con una toalla limpia o al aire libre.

Lavarse las manos con agua y jabón es la mejor forma de reducir la cantidad de microbios en ellas en la mayoría de los casos. Si no hay agua ni jabón disponibles, use un desinfectante de manos a base de alcohol que contenga como mínimo un 60 % de alcohol. Los desinfectantes de manos a base de alcohol pueden reducir rápidamente la cantidad de microbios en las manos en algunas situaciones, pero no eliminan todos los tipos de microbios.

¿Cómo usar los desinfectantes de manos?

Aplíca el producto en la palma de una mano (lee la etiqueta para saber la cantidad correcta necesaria).
Frota las manos.
Frota el producto sobre todas las superficies de las manos y los dedos hasta que estén secas.


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