No dejes a tus hijos sin desayunar

Los niños empiezan muy temprano su actividad, tanto física como intelectual, y eso requiere mucha energía. Por eso, para que puedan afrontar bien el día es vital que tomen un buen desayuno.



El desayuno es tan importante que incluso condiciona el aprendizaje. De hecho, según un estudio de la Asociación Española de Pediatría los niños que no desayunan son más apáticos y tienen un menor rendimiento escolar. “Los profesores identifican fácilmente a los alumnos que no han desayunado bien. Se los ve con menos energía”, explica Marina Llobet, dietista-nutricionista del servicio de Endocrinología del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona.

El desayuno es la comida más importante del día y debe aportar entre el 20 y el 25% de las calorías diarias. Aunque no lo parezca, durante la noche el cuerpo permanece en funcionamiento, por lo que a la mañana siguiente hay que llenar los depósitos de energía. En la etapa escolar es importante que los niños tomen un desayuno que cubra todas sus necesidades nutricionales, para no frenar su crecimiento. Además de favorecer la concentración en el colegio, les dará energía para realizar todas las actividades físicas y académicas de su educación.

Está demostrado que la prevalencia de obesidad es superior en las personas que no desayunan o que lo hacen mal, ya que llegar con demasiada hambre al mediodía suele provocar que se coma peor (más grasas) y más de lo necesario. Además, la mala distribución de las comidas aumenta la probabilidad de que el cuerpo asimile la grasa en vez de quemarla. Y la falta de energía limita la actividad en los juegos y predispone al sedentarismo.

El desayuno infantil debe ser:

Energético: Debe aportar entre el 20 y el 25% de las necesidades calóricas diarias a través de carbohidratos y azúcares, necesarios para el funcionamiento de cerebro y músculos.

Formador: Debe incluir proteínas y calcio, fundamentales para el crecimiento.

Regulador: Debe contener vitaminas, minerales y fibra.

Variado: Debe tener aspecto y sabor apetitoso, completo y equilibrado.

El desayuno ideal:

La leche y sus derivados, porque aportan calcio, muy importante para la formación de los huesos.
La fruta y verduras, así como sus jugos, porque son una fuente de fibra y vitaminas.
Los cereales, porque aportan hidratos de carbono y proteínas.
Agua y otros líquidos. Hay que mantener el cuerpo hidratado y libre de toxinas.

Con esto te dejamos algunos menús que te ayudaran a que tu hijo tenga un desayuno completo:

¾ tazas de cereal con leche y ½ plátano.
1 enfrijolada con tortilla de maíz, queso rallado y una taza de papaya.
1 sándwich de jamón de pavo con 1 manzana.
1 barrita ce cereal con 1 vaso de leche y 12 uvas
1 quesadillas con tortilla de harina y 1 vaso chico de jugo de naranja.

Importancia de los aperitivos

Los nutricionistas recomiendan no dejar pasar más de cuatro horas entre cada comida; aconsejan hacer tres principales y dos aperitivos. Para éstas, en el caso de los niños, lo mejor es alguna fruta o jugo que lo mantendrán con energía hasta el siguiente alimento.


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