Sin sudor en tu frente



Resulta que el cuerpo humano tiene aproximadamente 4 millones de glándulas sudoríparas, “la mayoría de las cuales están en manos, pies, cara y axila. Su función es regular la temperatura del cuerpo cuando se sobrecalienta”, explica el dermatólogo de Rodrigo Gutiérrez Bravo, director de PielClinic. Sin embargo puede ocurrir que dichas glándulas se salgan de control y te hagan pasar un mal rato. Y es que, además de las obvias condiciones climatológicas, existen situaciones y momentos que potencian la actividad de las glándulas sudoríparas, como estar sometida a estrés, tensión, nerviosismo o miedo, como respuesta a alguna enfermedad o porque sencillamente ya estaba en tus genes.

El doctor Gutiérrez Bravo explica que aunque las mujeres tenemos ciertas ventajas frente a los hombres para disipar el calor (ellos sudan un 50% más que nosotras), también nos encontramos con ciertos inconvenientes, como la menstruación y la grasa corporal. Por ejemplo, durante los días 15 al 28 del ciclo, la temperatura corporal se incrementa unos 0.4 °C, y para regularla hay más sudor en esos días.

Sudar es algo muy normal que se transforma en un problema cuando no puedes controlar la aparición de manchas en tu vestido o tu blusa, cuando al saludar a otra persona hay humedad de por medio en las manos, si se te resbala la pluma al escribir o cuando ya no toleras medias y zapatos. “En realidad no hay un parámetro sobre la cantidad que se debería sudar”, aclara el doctor Gutiérrez Bravo, “todo está en función de cuando la persona ya no se siente cómoda con su transpiración”.

La sudoración excesiva promueve la humedad, por lo que la piel tiende a ser caldo de cultivo de bacterias y hongos, lo que propicia la aparición de infecciones y mal olor.

Por supuesto, este problema tiene solución, pero mucho depende del grado del padecimiento. Cuando es leve, con una buena higiene y desodorante se puede resolver. Pero si se trata de algo moderado o severo, se pueden utilizar sustancias dermatológicas a base de cloruro de aluminio, como la gama de productos de Perspirex, por ejemplo, que controlan la sudoración mejor que un desodorante. En otros casos, se deberá echar mano de una toxina botulínica como Xeomeen, que está autorizada para el tratamiento de transpiración excesiva. En los casos más graves, será necesario hacer una liposucción localizada o cortar, por medio de una cirugía, los nervios encargados del reflejo de sudar.

Desafortunadamente sudar en exceso tiene implicaciones en la salud, afectaciones a nivel de imagen. Ana Orozco González, consultora en imagen pública, señala que una buena impresión se puede ver empañada ante el fenómeno del sudor: “En el ámbito profesional, sudar se asocia a factores como miedo, nerviosismo, higiene deficiente e incapacidad para realizar algunas tareas, por lo que es muy común que quien lo padece sea excluido, así que es básico que un problema de este tipo, se resuelva con prontitud”.

Ya lo sabes, no sólo es importante la ropa, el peinado, el maquillaje y los accesorios para causar una buena impresión laboral: no sudar es importantísimo, de lo contrario se asocia a una mala higiene personal.


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