¿Amas incondicionalmente?



Si se les preguntara, muchos estarían dispuestos a jurar que aman incondicionalmente, pero un breve análisis nos muestra que en muy pocos casos es así, pues para ofrecer este sentimiento la gente suele poner una larga serie de requisitos por cumplir, restricciones y condiciones que hacen parecer al amor más una cárcel que uno de los sentimientos más sublimes que el ser humano puede albergar.

Pensémoslo en casos concretos: los padres, aunque muchas veces afirman sentir un amor incondicional por sus hijos, cuando éstos no cumplen sus expectativas tienden a sentirse decepcionados o incluso molestos, por lo que terminarán dando preferencia a los vástagos que sí cumplan con las esperanzas en ellos depositadas.

En lo tocante a las relaciones, muchas personas ponen una retahíla enorme de requisitos para querer a alguien, y cuando encuentran a quien cumple las condiciones, al primer tropezón deciden dejar todo de lado pues rompieron sus enormes expectativas. Muy al contrario, el amor incondicional consistirá en entregar todo sin ningún tipo de requisito ni restricción; en dejar que el amor fluya tal cual sale y como lo sentimos.

El secreto del amor incondicional es amar a las personas tal y como son, con independencia de sus defectos o detalles de carácter. El amor tampoco pretende cambiar a nadie, pues eso implicaría una transformación en la esencia del individuo, como cuando detenemos o cambiamos por la fuerza el crecimiento de una flor o un árbol.

Sin embargo, esto tampoco significa que debamos abrirle la puerta a cualquiera, sino que debemos ser conscientes de que uno mismo es la persona más importante, por lo que debemos evitar exponernos a situaciones que provoquen daño o malestar. Siempre debemos velar por nuestra integridad.

VALORATE A TI MISMA

Uno de los primeros aspectos que debemos tener en cuenta para amar incondicionalmente es la capacidad de valorarnos a nosotros mismos, pues una vez que lo hagamos podremos descubrir qué nos gusta y qué no, para así tener una percepción más clara de la realidad en las relaciones interpersonales (entiéndase de pareja, amigos, familia…).

Una vez que te aceptes a ti misma, como eres, de manera libre y sin tapujos, podremos hacerlo con los demás. Una buena manera de comenzar es ofrecer detalles sencillos pero sinceros, siempre y cuando salgan de manera natural y espontánea de nuestro corazón, pues esto garantizará que el sentimiento que ofrecemos al otro es real y genuino.

Cada vez que las palabras “Amor incondicional” vengan a nuestra mente, lo mejor será hacer un examen de conciencia y preguntarnos si en verdad nos comportamos de este modo o si una vez más estamos poniendo restricciones o condiciones a lo que consideramos amor.

Es muy importante conocer y comprender con claridad el concepto de amor incondicional, pues muchas veces puede confundirse con la dependencia, la obsesión o el simple deseo, lo que al final sólo traerá daños y problemas para nosotros mismos y para quienes nos rodean.

Dice la creencia popular que lo similar atrae a lo similar, por lo que resultaría lógico pensar que el amor incondicional que nosotros ofrecemos a los demás regresará a nuestras vidas de un modo u otro. Ojo, esto no significa que debamos esperarlo, pues son cosas que simplemente se dan (o no).

Ama, y hazlo como si éste fuera el último día de tu vida, pues de esa manera evitarás que tu futuro esté lleno de dudas y remordimientos sobre lo que pudo pasar. Haz siempre del amor incondicional tu primera opción y tu mejor decisión.


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