Rescate del niño interior. Esencial para el éxito en la relación de pareja



Ningún asunto es tan complejo como el de lograr una relación de pareja exitosa y la enorme tasa de divorcios así lo confirman.

Es necesario comprender que no se pueden crear los cimientos de una buena relación si antes no se da un trabajo interno de crecimiento personal. El primer ingrediente indispensable para ello es a mi parecer, sanar las heridas emocionales de la infancia, ya que en los primeros 7 u 8 años de vida se establecen los patrones de conducta que regirán los actos relacionados con el miedo, la tristeza, el enojo, la alegría y el amor.

Y debido al abuso en algún grado que el niño sufre en su condición de vulnerabilidad y fragilidad emocional, quedan heridas que marcarán su conducta y su manera de relacionarse con el mundo, alcanzando niveles álgidos cuando el otro con quien se comparte intimidad y vida cotidiana, golpea o dispara aquellos puntos más delicados de nuestras huellas emocionalmente dolorosas.

Si no se han sanado estas heridas, cuando surge el inevitable conflicto al confluír dos visiones del mundo diferentes en un mismo tiempo y espacio, el Niño Interno lastimado reaccionará con todo su miedo, con todo su enojo o desolación, y lo proyectará a la pareja, y viceversa. Aunque parezca que la relación está formada por dos individuos, si ambos están en este “desamparo” hacia su Niño Interior, no serán adultos completos sino seres incompletos, mutilados, los que se reúnan para intentar hacer una unidad. En la pareja, un entero no se hace con dos mitades, se necesita que cada uno esté reunido con su propio Niño Interno, recuperado en amor.

“Si aprendes a estar solo, nunca más volverás a estarlo” Aunque parezca una frase redundante, tiene un profundo significado cuando se comprende a cabalidad la trascendencia de estar en unión con este Niño Interno. La mayoría de las personas le tienen mucho miedo a la soledad, y por ello, frecuentemente se aferran a quien sea, con tal de no estar solos.

Este vacío interno es el motor de la codependencia, y lleva a aceptar 23 horas de infelicidad con tal de tener de vez en cuando 1 hora de afectividad. Cuando se disfruta de la propia compañía, las razones para buscar una pareja o continuar en una relación, son completamente diferentes pues la óptica cambia. Se puede entonces decir “si estoy contigo es porque tu presencia enriquece mi mundo, pero si no estás, yo de cualquier manera la paso muy bien conmigo mismo. Si es para estar peor que cuando estoy en el disfrute de mi soledad, no me interesa”. Suena muy sencillo decirlo, no es tan fácil actuarlo, precisamente porque no existe esta liga amorosa del adulto con su Niño Interno. Entre dos seres completos la relación de co-dependencia ya no existe, ésta se da cuando hay dos seres incompletos.

A lo largo de mi trabajo con cientos de personas, he podido constatar una y otra vez cómo cambia su enfoque respecto a vivenciar su soledad cuando están en unidad amorosa con este pequeñito interior. La gente empieza a disfrutarse y a no sentir ese desamparo al estar sin pareja, (pueden seguir añorándolo o deseándolo, sin duda, pero ya no sufriéndolo) lo cual genera una plataforma mucho más sana para construir o reajustar un vínculo amoroso. Aumenta notablemente su autoestima, cambian paradigmas, aprenden a ser más gentiles y amorosos consigo mismos, y todo ello, de una manera profunda y permanente.

Cuando una pareja se casa, usualmente llega con la tremenda fantasía de que por estar enamorados y querer compartir la vida juntos, de modo natural se podrán solventar las diferencias. Ingenuamente, se piensa que el otro se hará cargo de las heridas emocionales propias por puro amor, y que así las sanará. Se puede iniciar entonces un círculo vicioso donde cada uno le pide a la pareja que deje de hacer las cosas que le molestan al primero, y le va conductas que coartan la expresión del compañero (ya sea de modo explícito o implícito, desde la manipulación). Y esta falta de respeto a la libertad de ser del otro, comienza a generar resentimiento, infinidad de “facturas por cobrar” y poco a poco distanciamiento y desamor.

Ojalá todas las parejas pudieran tener clara la diferencia entre codependencia, independencia e interdependencia en una relación.

Hemos mencionado cómo el vacío interno, este no tenerse a sí mismo, es lo que genera esta fusión insana que es la codependencia. A veces, la relación está muy poco articulada y se comparten mundos al mínimo, es como vivir bajo el mismo techo o estar dentro de una relación pero con dinámicas muy independientes… eso es el otro extremo, eso no es una pareja. Lo que es muy deseable es alcanzar una situación de interdependencia, donde cada individuo siga siéndolo, sin perder sus fronteras de intimidad y privacidad indispensables.

“Tu mundo”, “mi mundo” y “nuestro mundo”: estas tres áreas deberían de estar claramente establecidas y acordadas por ambos desde las fases tempranas de la relación. Cada uno antes de conocerse tenía sus propios intereses, amistades, actividades, ocupaciones, aficiones, compromisos, etc. Conforme se establece la conexión, ambos mundos comienzan a interactuar más y más, poco a poco se van compartiendo realidades, lo cual es muy hermoso y natural, sin embargo el problema surge cuando los espacios personales se adelgazan más y más, hasta que prácticamente se vuelven inexistentes y ya lo único que hay es el espacio común.

Al principio puede parecer óptimo, ¡es tanto el amor y lo que se quiere compartir! ¿cuál es la necesidad de estar separados, si es genial hacer todo juntos? El peligro de esto es que lentamente se va anulando el espacio vital individual, y tarde o temprano alguno de los dos va a sofocarse, a sentirse asfixiado… se ha perdido el espacio personal y el tejido emocional que se generará estará reflejando miedo, intolerancia, heridas, control, manipulación, celos, discusiones, hastío… de eso está hecha la codependencia…

De ahí que sea crucial mantener siempre un cierto espacio, un territorio personal con total respeto de parte del otro, para que el interactuar sea auténtico, fresco y renovador. En la interdependencia, se comparte la vida desde las fortalezas respectivas, no desde las miserias.

Cuando se es interdependiente, se tiene el placer de darle al otro por el puro placer de darle, sin esperar recibir a cambio, porque se da desde la complitud del ser consigo mismo, no desde el vacío interno y el desamparo. El dar desde esta posición, no lleva ninguna intención más allá de recibir la alegría de darle al ser amado. Eso sólo se puede lograr porque el amor que este ser necesita recibir, en primera instancia, ya se lo da él a sí mismo.

Un buen ejercicio para comprobar esto, es hacer una lista de por lo menos, 50 cosas que la persona disfrute enormemente de hacerlas en total soledad. No con otra persona o mascota, sino exclusivamente consigo mismo. Quien puede hacerlo tranquilamente es sin duda, alguien que tiene recuperado en amor a su Niño Interno, y esto, insisto, hace toda la diferencia para generar una relación armónica.

Los ingredientes fundamentales: respeto, confianza y comunicación conforman la base de toda verdadera amistad, y una relación de pareja exitosa siempre se sustentará primero que nada en una entrañable amistad, aderezada con el pegamento fundamental para que todo lo demás quede unido: buen sexo y mucho humor. Y junto a todo lo anterior, la decisión INTERNA del compromiso primero con uno mismo y después ante el otro.

Una consideración importante que está muy relacionada con el trabajo con el Niño Interior es la visión personal del escenario de consciencia. Lo que más asusta, enoja, entristece o angustia de lo que hace la pareja, usualmente tiene que ver directamente con aquello que hacía papá o mamá y que nos producía este mismo tipo de emociones. Y del mismo modo, aquello que produce bienestar también. Por eso, lo que dispara las reacciones más fuertes en relación a la pareja es en muchos casos, una proyección de aquello que nos sucedía antaño con los padres, cuando éramos pequeños. Para tapar estas heridas, se irán creando máscaras que las cubran, e inconscientemente se buscarán parejas que resuenen con los esquemas neuróticos generados en este teatro interno que se inició en la infancia. Y dentro de este despliegue teatral en el escenario mismo de la vida, se adoptarán roles tales como víctima-victimario, padre-hija, madre-hijo, señor-esclavo, ídolo-admirador, etc, etc. los cuales conllevarán nuevamente a la codependencia de la que hemos venido hablando.

Para salir de estas proyecciones y “enganches” que generan relaciones tormentosas e infelices, me parece fundamental centrarse en el desarrollo y conocimiento del self, trabajando en sanar esas heridas emocionales de infancia, desarrollando inteligencia emocional e inteligencia espiritual, de tal modo que se pueda ir sustituyendo la voz del enjuiciamiento, por la de la apreciación, la aceptación y el perdón. Sustituyendo la voz del cinismo, por la de la gratitud, gentileza del corazón hacia uno mismo y hacia el otro, y cambiando la voz del miedo, por la del amor, la fé y la entrega a la Fuente o Energía Superior, confiando en que surgirá un ser mucho más grande y balanceado, el individuo en “la mejor versión de sí mismo”. Y si ambas partes hacen esa tarea personal, podemos aspirar entonces a construir una verdadera relación de pareja exitosa.


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Dr. César Lozano

El Dr. César Lozano es Médico Cirujano y Partero egresado de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Tiene Maestría en Salud Pública y Sub-Especialidad de Salud en el Trabajo en la Facultad de Salud Pública de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Adquirió el Diplomado de Productividad-Calidad en la División de Ingeniería-Arquitectura en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey Campus Monterrey.

Durante 14 años fue conductor del programa de televisión “Ayuda” en un canal local de la ciudad de Monterrey, en el cual se ayudaron a más de 30 mil familias en estado crítico con tratamientos para padecimientos crónicos y cáncer.

Actualmente, es uno de los conferencistas más solicitados en México, Estados Unidos, Centro y Sudamérica. Es Director de la empresa “Por el Placer de Vivir Conferencias”.

Ha impartido conferencias y programas de capacitación a más de 20 millones de personas, que han obtenido valiosas herramientas para una superación personal con temas de Calidad en el Servicio, Liderazgo, Relaciones Humanas, Ventas y Actitudes Positivas, entre otros.

Participa diariamente en el Morning Show de la estación La Raza 93.3 FM en los Estados Unidos, donde comparte temas de superación personal para latinos.

Por televisión, participa en la sección Vivir mejor que se transmite diariamente en los Noticieros de Televisa Monterrey; así mismo participa periódicamente en el programa internacional HOY del Canal de las Estrellas.

Autor de seis libros de gran éxito: ¡Despierta!... que la vida sigue, Destellos reflexiones que darán más luz a tu vida, Una buena forma para decir adiós, Por el placer de vivir, Las frases matonas de César Lozano y El lado fácil de la gente difícil.

Autor de 6 producciones discográficas: Por el placer de vivir, Actitudes positivas, Cómo tratar con gente difícil, Mujeres difíciles, hombres complicados, Para ti mamá, 10 pasos para llegar a tu meta: Bajar de peso ¡ya!