Alimentos congelados

Es muy importante conocer algo más de esta manera de comprar y consumir alimentos ya que, dado el ritmo de vida que llevamos, muchas veces optamos por ellos debido a que ya están limpios, o porque nos ayudan a tener un plato listo en pocos minutos.



Alrededor del 70% de los hogares consumen alimentos congelados una vez a la semana como mínimo, según afirma un estudio conjunto elaborado por la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA) y la Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU). El ahorro económico y de tiempo que supone la compra de estos alimentos es la principal causa del aumento de su consumo, aunque todavía se les perciba como una opción de peor calidad que los productos frescos.

El proceso de congelación apenas afecta el contenido nutricional de los alimentos. En la actualidad, se utiliza la técnica de la ultracongelación, que según los expertos garantiza un 100% del contenido nutricional. Los alimentos se congelan lo más rápido posible a temperaturas que alcanzan -40ºC. De esta manera, se conservan las propiedades nutricionales y, también, las cualidades organolépticas (sabor, textura, color y olor). Si bien la pérdida de nutrientes es casi imperceptible, es preciso recordar que siempre hay riesgo de alterar alguna de sus cualidades. Este aspecto no se da en los alimentos frescos, aunque la pérdida de nutrientes que pueden experimentar desde que se recolectan y se preparan hasta su consumo puede ser igual o mayor a las alteraciones durante la congelación. Así pues, los alimentos congelados de manera segura y adecuada no tienen nada que envidiar a los frescos.

Congelar es convertir el agua que el alimento posee, en cristales de hielo, quedando el alimento temporalmente deshidratado. Esto es lo que permite un mayor tiempo de conservación.

La gran ventaja de la congelación es que además de conservar los alimentos, evita la proliferación de microorganismos, ya que por debajo de -10ºC, el crecimiento de los mismos se detiene.

Ahora, si el alimento estaba contaminado antes de ser congelado, cuando se descongele seguirá igual. La congelación evita la proliferación de bacterias, pero no las elimina.

El punto de congelación de cada alimento es diferente, ya que el agua de los mismos no es agua pura, sino que contiene sales minerales, azúcares y proteínas suspendidas en un líquido.
De esta manera, la temperatura de congelación varía según la composición del alimento.

Podemos mencionar ejemplos como las frutas y verduras que contienen mucha agua, donde el punto de congelación varía entre los 0 ºC y los -4ºC.

En cambio alimentos con poca cantidad de agua, como los quesos, o aquellos productos precocidos, que antes mencionábamos, tienen su punto de congelación aproximadamente debajo de los -10ºC.

Tanto la congelación, el transporte y la descongelación deben realizarse de manera correcta para garantizar que todas las propiedades nutritivas del alimento queden intactas. En otras palabras para que el valor nutritivo de un congelado sea igual a un alimento fresco, la manipulación desde el comienzo debe ser adecuada, puesto que influye en la calidad final.

La base es que toda congelación se realice de forma rápida, para que se formen pequeños cristales y así no dañar la estructura del alimento.
A mayor velocidad de congelación (cristales pequeños), la calidad del alimento será superior.
Al congelar, el producto o alimento aumenta de volumen, por lo tanto si la congelación la realizamos en casa, hay que poner atención en los envases o recipientes a utilizar.

La descongelación, un proceso también muy importante para poder conservar la calidad del alimento, debe cumplir con algunos requisitos o normas:

Las verduras y demás hortalizas se descongelan en agua hirviendo, en un tiempo muy breve, o también directamente al microondas según las indicaciones que cada producto lleve en el envase.

Con respecto a las carnes, si los trozos son muy pequeños, pueden cocinarse directamente. De lo contrario se los puede descongelar a temperatura ambiente, o bajarlos primero al frigorífico (es lo más higiénico) lo cual requiere un tiempo superior.

Lo mismo con los pescados, si es pequeño directamente se cocina, sino la descongelación será en la parte baja del frigorífico o nevera.

No es adecuado descongelar los alimentos directamente bajo el chorro de agua, debido a que la misma arrastrará con algunos nutrientes. Si así se hiciera, el alimento siempre debe permanecer envuelto, para que de esta manera el agua no toque de forma directa el alimento.


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