Cómo alejar a tu hijo de las malas influencias



Aquí hay una pequeña guía, no una solución, de lo que los padres pueden hacer; si la sigue puede disminuir los problemas.

No ataques a los amigos de tu hijo: cuando tu hijo anda en malas compañías tu influencia sobre él es mínima o inexistente, lo último que necesitas es un enemigo, si atacas a los amigos de tu hijo eso es precisamente lo que conseguirás, un enemigo.

Este enemigo irá contra ti y tendrá más influencia sobre tu hijo que tú, si hablas mal de ese amigo, su amigo lo sabrá minutos después de que salga de tu boca y habrás hecho un enemigo en un momento en que necesitas todos los aliados posibles. Eso no significa que no puedas criticar su comportamiento, es justo y razonable decirle a tu hijo que no te gustan las cosas que su amigo está haciendo; sin embargo, no lo ataques en forma personal, no hables mal de él.

Busca ayuda: como parte del crecimiento tu hijo está tratando de separarse de ti y forjar su propio camino. Esto es normal, pero esa separación sólo te incluye a ti, no a otros adultos, esto te da la oportunidad de influir sobre él de forma indirecta. Deberás tratar de encontrar a un adulto o joven responsable que tenga una buena relación con tu hijo, puede ser un miembro de tu familia, alguien de la escuela o de la comunidad. Esta persona puede mantener el contacto con tu hijo y tratar de dirigirlo siempre que sea posible; tu hijo necesita confiar en alguien y es mucho mejor que confíe en un adulto a quien tú conoces.

Sin embargo, recuerda que si tu hijo confía en un adulto responsable no debes presionar a éste para que te revele sus conversaciones, tienes derecho a obtener información general, si tu hijo está bien o qué le está pasando, si está pasando por un momento difícil. Pero si presionas demasiado, podrías dañar la relación entre esa persona y tu hijo.

Conoce a sus amigos: este es un consejo arriesgado pero generalmente funciona bien, deberías conocerlos personalmente. Puedes sacar buenas ventajas de esto, tal vez descubras que los niños con los que tu hijo se junta no son tan malos como pensabas. La adolescencia es difícil para todos, todos los niños pueden tener algún tipo de problema. Es muy posible que descubras que los amigos de tu hijo son niños que, básicamente, están pasando malos momentos.

En una ocasión una madre se acercó a una consejería diciendo: “desde que mi hija se junta con Juanita, su vida ha cambiado totalmente, ya no es la misma”. Yo le di un consejo: “conoce a Juanita, acércate a ella”. La mamá tenía el deseo profundo de ayudar a su hija y logró hacer una amistad con Juanita a tal grado que empezó a abrir su corazón con esta mamá.

Le dijo: “me siento muy sola en el mundo”, entonces ella le preguntó: “¿qué has sufrido? Si tienes libertad puedes contármelo”. “Bueno, lo que más me afecta es que mis padres están separados, tengo todo para ser feliz pero me siento muy rechazada y esto me lleva a conducirme mal. Tengo muy mal humor, no me gusta juntarme con toda la gente, tengo muy pocas amigas, soy muy enojona, critico a los demás, me gusta vestirme así para que mi papá se enoje, etc.” Esta madre aprovechó el lazo de amistad, lo siguió alimentando y sucedió que con el tiempo Juanita cambió profundamente, porque tenía una amiga en quien confiar: la mamá de su amiga. Este es un ejemplo de cómo los padres pueden intervenir conociendo a los amigos de sus hijos.

Fuente: www.esperanzaparalafamilia.com


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