Las redes sociales o tu pareja ¿Quién ganará?

Un aspecto objetivo que tenemos que tener en cuenta es que el aspecto positivo de las redes sociales, que es que nos permiten aumentar nuestras relaciones sociales con las personas sin importar la distancia ni las horas, también tiene la otra cara de la moneda, ante los primeros problemas en la relación de pareja muchos se sumergen en las redes en busca de consuelo.



Laura y Carlos, su esposo, tienen un problema de tiempo. El se queja de que “apenas comparto unos minutos al día con ella… y eso, si es que tengo suerte”. Laura, por su parte, alega que “entre el trabajo, atender a los niños y cumplir con mis obligaciones de la casa, no me queda tiempo ¡ni para mí!”. Sin embargo, una visita a un consejero matrimonial reveló que el problema no es por falta de tiempo o incluso de amor. Es que Laura tiene una adicción secreta. ¿Qué “sustancia” misteriosa está distanciando a esta pareja? La “droga” tiene un nombre conocido mundialmente: Facebook, el sitio social de Internet creado por estudiantes de Harvard en 2004, y que actualmente tiene más de 800 millones de usuarios en el mundo entero. La mayoría de ellos se dividen entre los Estados Unidos, Canadá y Gran Bretaña, pero el número crece día a día, de Perú a Japón. Más de un tercio de los usuarios de Internet en los Estados Unidos -el 35 por ciento- participa en alguno de estos sitios sociales. De acuerdo con las encuestas, las mujeres los usan más que los hombres, ya que ellas componen el 57 por ciento de los usuarios entre los 18 y 34 años de edad. Laura es una de ellas, y confesó ante el terapeuta que invierte un promedio de cuatro horas diarias en sus actividades sociales en línea.

Al final, Laura tuvo que admitir: “tengo adicción, lo sé. Lo primero que hago en la mañana cuando me levanto es entrar en el sitio para ver quién me escribió o qué hay de nuevo. Durante el día, cada vez que tengo un minuto libre, corro a revisar mis mensajes. El proceso es largo, porque tengo más de 300 amigos…”. Vale aclarar que, de esos cientos de amigos, Laura solo conoce personalmente a menos de dos docenas. El resto son personas que ha conocido en línea, y con las que comparte solo en el mundo virtual. Aun así, ellas ocupan su tiempo real, lo cual está creando serios.

Los sitios sociales como Facebook, MySpace, Twitter y Bebo funcionan así: el usuario crea un perfil personal que contiene información sobre su estado civil, su carrera, sus gustos y aficiones, etc. Generalmente incluye fotos de su familia, sus mascotas y sus actividades favoritas. El o ella entonces van creando una red de amigos, que encuentran buscando en las listas de miembros del sitio y entablando contacto con esas personas, algunas de las cuales ya conocen. Los participantes tienen que aceptarse unos a otros como amigos antes de poder ver el perfil de la persona a la que desean contactar. A partir de ese momento, los amigos, que en algunos casos suman miles, se comunican, comparten fotos, experiencias y otros detalles de su vida.

Sin duda, para muchas personas estos sitios han ampliado su campo social y, de hecho, pueden mantener un sano balance entre su vida personal y sus amistades virtuales. “Es una forma de comunicarse con los demás, de compartir con la gente y de abrirse al mundo”, dice Ana, un ama de casa de 42 años. El problema, explican los sicólogos, ocurre cuando la persona se vuelve adicta a estos portales, robándoles tiempo a sus familiares y amigos, y muchas veces creando relaciones que ponen en peligro su matrimonio. Esta situación es tan real y tan común, que un artículo publicado en Telegraph.co, un sitio británico, reportó que los abogados ya usan el “argumento de Facebook” cuando entablan una demanda de divorcio, pues muchos esposos se quejan de que su pareja los ha abandonado emocionalmente por un “amante virtual”. Además, las compañías fabricantes de computadoras se encuentran creando programas diseñados para detectar la “infidelidad electrónica”.

Pero, por supuesto, el adulterio no es el único peligro de la adicción a los sitios sociales. Muchas personas descuidan el trabajo, las amistades y hasta otros intereses, como leer o hacer ejercicios, por vivir conectadas a la computadora, a su BlackBerry o al teléfono celular que tiene múltiples funciones.

“Cuando tenía adicción a MySpace, incluso en mis vacaciones corría a mi BlackBerry a revisar mis mensajes”, dice Silvia, que hoy se cuenta entre los ex adictos a estos sitios. “Desperté el día que mi esposo me dijo: ‘O MySpace o yo’…”.

Es por esto que los sicólogos y consejeros matrimoniales recomiendan dosificar el tiempo que invertimos en estos sitios. Ellos te dan, además, las señales de peligro.

1.Tu vida real sufre a causa de tus actividades virtuales. En otras palabras: no te alcanza el tiempo para tu trabajo, tu pareja o tu familia, ni para cuidar tu casa, porque pasas demasiadas horas en línea.

2. Creas relaciones “instantáneas” con personas que acabas de conocer, sin tomar en cuenta que la amistad y el amor son el resultado de un proceso de irse conociendo y compartiendo día a día.

3. Inviertes tus emociones en amistades o amores virtuales, y dejas de compartir esos sentimientos con tu pareja o tus amigos, pues sientes que tus amigos de Facebook o MySpace te “conocen” o te entienden mejor que tus allegados.

4. Mantienes una relación “secreta”, la cual crea distancia entre tu pareja y tú.

Si decides ser parte de un sitio social, los expertos aconsejan:

1. Establece reglas con tu pareja. Es importante que tu otra mitad se sienta cómoda con tus actividades en línea.

2. Limita las horas que pasas en estos sitios. No permitas que te roben tiempo de otras actividades y relaciones. Lo ideal es sentar un horario de “visitas”, para evitar la tentación de correr a cada momento a revisar tus mensajes.

3. Respeta la privacidad de tu pareja, familiares y amigos. No reveles intimidades en línea ni te involucres en relaciones potencialmente peligrosas (buscar a tu ex amor de la universidad o coquetear con desconocidos), confiada en la relativa “impersonalidad” de estos sitios. Detrás de la pantalla, hay seres humanos… que muchas veces no son exactamente como se presentan en línea.

4. Mantén la perspectiva; aprende a ver este sitio social como un pasatiempo, no como un estilo de vida. Recuerda: tus relaciones reales ocurren lejos de la pantalla. Dales prioridad.


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