Descongela tus alimentos de la manera correcta

No te pierdas estos útiles consejos para una correcta descongelación de los alimentos, producto a producto.



Aparte del proceso de congelación y de un correcto mantenimiento de la cadena de frío, también es importante saber descongelar correctamente los alimentos. En el caso de los que ya vienen envasados es tan sencillo como seguir la información al respecto que figura en los envases.

-Pescado: si se cocina al vapor o hervido se puede utilizar directamente congelado. Para descongelarlo, conviene hacerlo en la nevera sobre una rejilla, para que los jugos de la descongelación queden aparte y sin envase.

-Marisco crudo: para hervirlo o cocer al vapor no hace falta descongelarlo. Para cocinar a la plancha se debe descongelar sumergiéndolo en agua fría durante unos minutos.

-Marisco cocido: sobre una bandeja con rejilla en la nevera. También puede descongelarse al vapor, directamente congelado.

-Verdura: si se hierve o cuece al vapor, no es necesario descongelarla. Para saltear, también directamente congelada con un poco de aceite muy caliente y en pequeñas cantidades.

-Carne: algunos productos como las albóndigas, el redondo de pollo o el preparado de caldo no es necesario que se descongelen previamente, pero en la mayoría de los casos se deben descongelar en la nevera.

-Precocinados: la mayoría de estos alimentos están preparados para freír directamente congelados en abundante aceite bien caliente.

Es necesario tener en cuenta que:

    Nunca se puede recongelar y un producto ya descongelado.

    Una vez descongelado hay que cocinarlo inmediatamente.

    Descongelar a temperatura superior a veinte grados hace posible el crecimiento de algunos tipos de gérmenes, que empiezan a multiplicarse cuando aún no está el pescado completamente descongelado.

    Es importante seguir las instrucciones de uso que se indican en el etiquetado o en la información general para, de esta forma, obtener los mejores resultados de un producto, que cada vez ofrece más calidad y más garantía de sanidad.

En algunos casos no es necesaria la descongelación previa, como sucede con los crustáceos, en cuyo etiquetado se especifica que deben introducirse en agua hirviendo, que lógicamente se enfría y cuando vuelva a hervir se cuenta el tiempo necesario, dependiendo del tamaño de la pieza, para poder sacarlos del agua de cocción, ya dispuestos para ser consumidos.


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