Mejora la comunicación y tu convivencia mejorará



Anita se acercó un día para contarme que estaba harta, que la convivencia con Pedro cada día era peor, que no se hablaban casi nunca y que cuando lo hacían era sólo para reclamarse, criticarse o hablar cosas superficiales. Que muchas veces deseaba que se le complicara el trabajo para que llegará tarde y fuera menos el tiempo de convivencia. Después de estar platicando un rato, le dije que para mejorar la convivencia es indispensable aprender a comunicarse positivamente en nuestro matrimonio. Sin comunicación no puede haber ni relación ni convivencia.

La comunicación negativa es aquella en donde no acogemos ni a la palabra, ni a la persona. Lo único que logramos es alejarnos cada día un poco más, desuniéndonos hasta volvernos unos extraños viviendo bajo el mismo techo. Durante nuestra plática me pude dar cuenta que era la forma como Anita y Pedro se comunicaban porque al hacerlo sólo se demandaban, imponían, culpaban, criticaban, castigaban o juzgaban. No deseando compartir lo que son, sienten, piensan y desean, que es la base de la comunicación positiva en nuestro matrimonio. Para comunicarnos adecuadamente es necesario tomar en cuenta los siguientes puntos:

    Demostrar continuamente interés y detalles de afecto. Darnos atención exclusiva. Decirle constantemente con palabras y con acciones “tú eres lo más importante para mí.”

    Platicar toda nuestra vida; deseos, intereses, planes, sueños, preocupaciones, problemas, etc. Que él sea la persona que más te conozca en el mundo.

    Desarrollar la observación para que pueda saber que está sintiendo con lo que le estoy diciendo. Para poder explicarlo nuevamente cuando se ha malentendido.

    Entender cuáles son sus motivaciones o experiencias que lo llevan a decir o actuar de ese modo.

    Poner en práctica todo aquello que nos une como pareja y tratar de evitar lo que nos desune.

    Hablar claro y serenamente. Ser sinceros, directos y afectivos.

    Estar siempre abierto a escucharlo y comprenderlo. Dándonos un ambiente de confianza, seguridad y alegría, al sentirnos apoyados y amados.

    Enfocarme en lo que tiene positivo mi pareja. Desarrollar la capacidad de observar lo bueno que tiene y lo que admiré o admiró de ella.

    Comunicar nuestros sentimientos, porque es la comunicación más importante entre esposos. Decir lo que siento ante el comportamiento de él. Hablar siempre de lo que yo sentí, sin hablar de él o juzgarlo. Yo me siento triste…

    Expresa las quejas diciendo específicamente lo que te molesta sin hablar de la acción de él. Me preocupe cuando …

    Evitar las discusiones innecesarias porque sólo erosionan nuestra relación y por lo tanto la convivencia. Aprender a llegar a acuerdos y a ceder.

    Sé oportuno. Hablar en el lugar y momento adecuado. Con el tono de voz y modales apropiados. Tema por tema no todo a la vez. Demostrar siempre respeto y cariño.

    Buscar una señal que utilizaremos para indicar que la comunicación se está volviendo negativa. Una vez que cualquiera de los dos la haga se debe parar de hablar en ese momento y respetar la necesidad del otro de interrumpir en ese momento la conversación. Dar el tiempo necesario para calmarse y reflexionar, retomándola después.

    Recordar que lo dicho no tiene regreso, es mejor pensar primero y después hablar.

Cuando en el matrimonio nos comunicamos positivamente nos entregamos, surgiendo el nosotros y la comunicación íntima. Conociéndonos, aceptándonos, comprendiéndonos, en resumen amándonos, mejorando nuestra convivencia y teniendo una relación a prueba de tormentas.


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Marisol Gómez

hablamosonoscomunicamos@hotmail.com
Blog: marisolgomezg.wordpress.com
Facebook: www.facebook.com/pages/Hablamos-o-nos-Comunicamos

Casada desde hace 24 años, madre de dos hijos, creadora del blog: “El arte de vivir en Familia”.

Además de impartir cursos y talleres de comunicación positiva, comunicación familiar y matrimonio en diversas instituciones, es autora del libro “¿Hablamos o nos comunicamos?”.

Marisol Gómez es una profesional del asesoramiento familiar con un amplio sentido ético que apoya a los padres de familia en el desarrollo de su maravillosa tarea.

Es Licenciada en Administración y Finanzas con un Máster en Educación, con especialidad en Asesoramiento Educativo Familiar, por la Universidad Complutense de Madrid.