Haz que tu hogar refleje tu personalidad

El espacio que habitamos desvela nuestra personalidad, es un fiel reflejo de nuestras vidas.



A la hora de decorar nuestro hogar, solemos dejarnos llevar por nuestros gustos, de manera que nuestra casa termina siendo un reflejo de nuestra personalidad. Sin embargo, un hogar no solo debe reflejarnos, también debe complementarnos. Es decir, no basta con que te identifiques con el espacio que has creado, también debes sentirte a gusto. Hay casas que roban energía, solo porque no nos sentimos cómodos y tenemos objetos que despiertan de alguna forma emociones negativas.

Por eso, se recomienda que a la hora de elegir los colores, muebles y adornos, no te dejes llevar únicamente por lo que te gusta sino que también tengas en cuenta lo que necesitas. Por ejemplo, una persona eficiente y ordenada optará por un estilo minimalista en el que prevalecerán los colores fríos, mientras que una persona con una actitud vivaz y alegre hará todo lo posible por llenar cualquier espacio y pintará las paredes con colores vibrantes.

1. Decora con tus propios detalles. Las casas de revista son muy bonitas pero les falta alma. Por eso, es importante que elijas las cosas que te hacen sentir bien, los detalles que son importantes para ti y que generan emociones agradables. Decora las estancias con cosas que aman y que te reflejen, de manera que puedas crear vibraciones positivas en cada rincón. Recuerda que no hay nada mejor que decorar con objetos que cuenten tu historia.

2. Haz que los materiales generen emociones. Un secreto para no caer en una decoración aburrida consiste en combinar adecuadamente los materiales. Atrévete a jugar con las texturas y prueba todo lo que te haga sentir bien, desde la madera para dar sensación de calidez hasta el lino y el algodón para los textiles o la piedra para dar la sensación de limpieza en el baño y la cocina. Recuerda que el tacto es uno de los sentidos más descuidados pero puede transmitir un gran confort a nivel físico.

3. Jamás descuides la iluminación. Uno de los aspectos olvidados en la decoración suelen ser las luces. Sin embargo, la iluminación es clave para aportar sensación de calor y de hogar. Si tu casa es tu refugio después de un día de trabajo, lo ideal es que te deshagas de las luces blancas en el techo que dan la sensación de frialdad y que apuestes por lámparas indirectas de tonos cálidos. No temas a las velas, si te gustan, son perfectas para crear intimidad y propiciar la relajación.

4. Elige un aroma. En los últimos años los aromas se han rescatado del baúl de los recuerdos. De hecho, incluso se están utilizando como una herramienta de neuromarketing. La razón es muy sencilla: los aromas llegan directamente a nuestro cerebro emocional y despiertan fuertes sensaciones, sobre todo cuando se asocian con recuerdos del pasado. Por eso, es importante que elijas un aroma para tu casa, que te represente y te gusta. Compra aromatizantes, aceites, velas y aerosoles con el mismo aroma. Será una seña de identidad que todos los visitantes notarán inmediatamente. Y es que no hay nada más agradable que entrar a una casa y que te acoja un aroma fresco.

5. Crea un rincón privado. Puede ser una habitación, una terraza o un pequeño rincón en el salón. El tamaño no importa, lo que realmente cuenta es que sea un espacio completamente tuyo, que te haga sentir a gusto. Coloca objetos con los que te identifiques y que te resulten inspiradores. Ese espacio debe transmitir la sensación de comodidad, relax y seguridad. Es el espacio en el que piensas cuando el estrés te asalta, ese espacio en el que escuchas la canción que más te gusta, lees un libro o tomas el té.

El secreto está en lograr un equilibrio, de manera que tu casa no solo te refleje sino que también te complemente, aportándote el equilibrio emocional que necesitas.

Fuente: www.rinconpsicologia.com


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