Lo que tú y tu pareja deberían prometerse

Existen promesas que sí son una garantía para que la relación funcione. Si ambas personas están dispuestas a cumplirlas, es probable que su amor dure para siempre.



En gran medida, la satisfacción o insatisfacción que experimenta cada cónyuge depende de la ecuación beneficios-pérdidas. Los beneficios son las conductas gratificantes que se reciben (halagos, contacto íntimo, actividades preferidas, apoyo emocional, etc.), y las pérdidas las conductas aversivas (recriminaciones, obligaciones indeseadas, expectativas incumplidas, etc.). Es frecuente, en las parejas con problemas, que predominen los intercambios aversivos. Se emplea el denominado control coercitivo. Cada cónyuge, conscientemente o no, tiende a dar lo que recibe de la relación. Si recibe conflictos, tensiones, agrias discusiones, indiferencia, amenazas, críticas, etc., responde con la misma moneda. Al final, cada miembro de la pareja satisface las demandas del otro para escapar del conflicto, creándose un círculo vicioso del que cuesta mucho salir. Se empieza a pensar más en qué hacer para cambiar al otro y menos en cómo cambiar juntos.

No ocultar ningún problema, por pequeño que sea, ni esperar a que se resuelva solo. Ser conscientes de las necesidades y deseos del otro. Es útil ‘ponernos en su lugar’, intentar ver las cosas desde su punto de vista, para llegar a comprender mejor cuáles son sus quejas. Y no olvidar que cada solución suele conllevar tanto pérdidas como ganancias para cada uno. Debemos respetar los sentimientos y pensamientos de nuestra pareja. Prestemos atención a lo que cada persona hace además de a lo que dice.

Por eso mismo te recomendamos seguir estas promesas para que la relación sea más solida y de esta manera evitar problemas futuros o el rompimiento de tu relación, es importante que ambos se comprometan, para permanecer felices y con una relación estable.

1. Prometo escuchar. Toda relación se construye en base a la comunicación, que debe fluir ser en dos sentidos. Si deseas que tu voz sea escuchada, primero debes aprender a oír a tu pareja. Cada persona debe sentirse lo suficientemente cómoda en la relación como para expresar sus sentimientos e ideas. Por tanto, es necesario que cada cual sea lo suficientemente tolerante y abierto de mente como para escuchar y comprender al otro.

2. Prometo aprender. La vida entera es un proceso de aprendizaje, una relación de pareja lo es aún más. Para que una relación funcione es necesario que cada cual se comprometa con el cambio. Es probable que ambos deban aprender mucho del otro y, sobre todo, deberán aprender de sus errores, para no volver a cometerlos, porque en una pareja no hay nada más frustrante que ver cómo la otra persona comete una y otra vez las mismas equivocaciones, solo porque no está dispuesta a cambiar.

3. Prometo dejarte ser quien eres. Uno de los principales problemas en las relaciones de pareja es que cada cual desea cambiar al otro. A menudo tenemos expectativas irreales y esperamos que nuestra pareja cambie solo para satisfacernos. De hecho, es probable que esas cosas que en un momento nos atrajeron, después las queramos cambiar. Sin embargo, el amor verdadero implica una aceptación incondicional, no intentes cambiar a tu pareja, ámala como es.

4. Prometo vivir para nosotros. En la actualidad muchas parejas prácticamente no comparten su vida diaria. Se ven un par de horas al día y llevan vidas separadas. Esta es la estrategia más directa para convertirse en completos desconocidos. Por eso, si quieres que una relación funcione, es necesario que ambos se comprometan a vivir para el otro. No significa que perderán su individualidad sino que tomarán decisiones juntos y harán realmente vida en pareja. Discute tus sueños y objetivos con tu pareja, hazle partícipe de tu vida.

5. Prometo dejarte crecer. Una relación de pareja sana y madura es aquella en la que cada uno de sus miembros logra crecer como persona. Si alguien asfixia al otro, le roba su intimidad y espacio, la relación está condenada al fracaso. Es importante respetar el espacio de la otra persona, apoyarla y ayudarle a conseguir sus sueños. Solo cuando dos personas se sienten satisfechas de sí mismas, pueden construir una relación satisfactoria.

6. Prometo recordar cuan maravilloso/a eres. Uno de los principales problemas de las parejas es que, con el tiempo, dan por sentado que la otra persona siempre estará allí. De esa forma, comienzan a fijarse en sus errores y defectos. Sin embargo, un excelente ejercicio para mantener viva la llama consiste en sentirse agradecidos por tener a esa persona a nuestro lado, recordando cada día por qué es especial.

7. Prometo cuidarte. No hay nada que una más a una pareja que pasar junta por momentos difíciles. Cuando una persona nos ha apoyado, se crea una conexión emocional muy profunda y difícil de romper. Por eso, asegúrate de estar siempre disponible cuando tu pareja lo necesite.

8. Prometo sorprenderte. La rutina es uno de los peores enemigos de toda pareja. Por eso, es importante que cada miembro se esfuerce por sorprender al otro y mantener vivos los detalles de los primeros tiempos. Piensa en las cosas que le gustan a tu pareja y sorpréndele, hazle saber que es importante para ti y que le amas.

9. Prometo perdonarte. El perdón es una de las habilidades esenciales en la pareja. Sin el perdón, los errores se irán acumulando, causarán resentimiento y se convertirán en una bomba de tiempo que explotará antes o después. En una relación de pareja es importante perdonar todo aquello que debe ser perdonado, si ambos desean continuar adelante. Por supuesto, no se trata de someterse al otro, pero si pretendes seguir con la relación, no puedes guardar resentimientos. Caso contrario, es mejor cortar por lo sano la relación.

10. Prometo amarte cuando menos te lo merezcas, porque será cuando más lo necesites. Toda pareja tiene altibajos, es algo normal. Hay veces que una de las personas, presa del estrés o el resentimiento, dice o hace cosas que no debería. Aún así, es importante ser comprensivos y no escapar ante el primer problema. Recuerda que las parejas más felices no son aquellas que no tienen dificultades, sino las que logran vencerlas y salir fortalecidas.


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