¿Por qué somos friolentos?



La ciencia te ofrece una vasta explicación que fue publicada por el sitio web de EuropaPress y que a continuación se reproduce.

El frío es una sensación, una percepción de nuestro cerebro que se produce en la zona del hipotálamo, donde se regula la temperatura de nuestro cuerpo. Su principal función no es otra que controlar que nuestra temperatura no baje (ni suba) bruscamente ni que perdamos energía, tal y como explican en “ScienceLine”.

Es decir, si hace frío, la reacción propia del cuerpo es bajar la temperatura de nuestra piel para que, de esta forma, nuestro calor no se ‘escape’. Ahora bien, cuando la sensación de frío no se relaciona con las bajas temperaturas en el exterior es cuando puede significar algo más.

Las diferencias entre unas personas y otras en cuanto al frío pueden tener varias causas, y una de ellas es el “grosor” de la piel, que protege y aísla a los órganos. Es decir, las personas delgadas tienen, por lo general, más frío porque su piel es más fina y, por lo tanto, protege menos: igual que no es lo mismo abrigarse con un jersey que con una camiseta de algodón.

Asimismo, al ser el frío una sensación de nuestro cerebro, a veces puede llegar a engañarnos. Por ejemplo, algunas investigaciones han encontrado que aquellos que se sienten solos tienden a percibir los espacios como más fríos, y que ver a una persona tiritando ejerce una suerte de ‘contagio’ y nos hará sentir más frío.

Otro de los motivos para sentir frío puede ser el cansancio o agotamiento, algo por lo que en Onmeda.es aseguran que no debemos preocuparnos más allá que en descansar para que el frío se pase. En otras ocasiones, puede ser síntoma de alguna enfermedad, desde gripes o resfriados –desaparecerá junto con los mocos y el malestar— hasta infecciones más severas o problemas circulatorios, casos en los que lo mejor es acudir al médico.

¿CÓMO DEJAR DE SER UN FRIOLENTO?

En la mayoría de los casos, y siempre que la condición de friolero no implique alguna enfermedad seria, se puede dejar de serlo cambiando el estilo de vida: comiendo mejor, haciendo ejercicio y reduciendo el estrés diario.

Así por ejemplo, un poco de ejercicio activará el metabolismo y conllevará el movimiento de los músculos. Estos, mientras se mueven, producen calor. El ejemplo más práctico se encuentra en un partido de fútbol: mientras los jugadores están con simples camisetas, los espectadores llevan varias capas de abrigo.

El hígado también tiene mucho que decir en cuanto al frío: ScienceLine explica que el 20% del calor de nuestro cuerpo es producido por este órgano, por lo que los expertos aconsejan “tratarlo bien” y no abusar del alcohol.

También hay una forma básica de evitar el frío: abrigarse y tomar alimentos y bebidas calientes, así como aumentar la temperatura del ambiente y tomar una buena ducha. Puede que no evite la condición de “persona friolenta”, pero evitará esa sensación, al menos de forma momentánea.


Tu preferencia es nuestra principal motivación, si te gustó esta nota, ayúdanos a compartirla