¿Dependencia emocional?

Existen relaciones de pareja o familiares con un grado tan alto de dependencia que, tarde o temprano, derivan en una situación asfixiante, en donde falta libertad interior. Te explicamos cómo superarlo con inteligencia emocional.



Cuando en una relación de pareja se instaura la dependencia emocional es porque, de cierta forma, ambos miembros están proyectando sobre el otro sus propios miedos. La persona dependiente se siente incapaz de tomar decisiones y de encontrarle un sentido a su vida más allá de la relación, mientras que la otra parte puede tener miedo a ser abandonada o incluso necesita ser exaltada, por eso alienta la dependencia.

De hecho, a menudo la persona dependiente busca a una pareja dominante, que tenga un carácter más fuerte y que sea mucho más egocéntrica y posesiva. De esta forma se crea un equilibrio donde cada miembro recibe lo que busca. Obviamente, el hecho de que exista un equilibrio no significa que este sea positivo o saludable para las partes.

De hecho, a largo plazo la dependencia emocional es como una adicción. La vida de la persona dependiente se restringe a su relación de pareja y sus sentimientos oscilan en dependencia de los cambios de humor del otro. Poco a poco, la persona dependiente va perdiendo su personalidad, a medida que cede ante los deseos del otro y se desvive por complacerle, anteponiendo en todo momento las necesidades de su pareja a las suyas.

Lo curioso es que, al igual que sucede con los adictos, la persona dependiente nunca llega a ser feliz. Al contrario, vive continuamente en vilo, preocupada porque la relación pueda terminar y despreciándose a sí misma por esa conducta sumisa. Como resultado, la ansiedad, la depresión y la angustia no tardan en hallar casa.

Esta no es esta una lista completa, pero espera para que sirva de idea de partida. Para dejar de ser emocionalmente dependiente, debes empezar por asumir la responsabilidad de tus propios pensamientos y sentimientos.

    Sientes una necesidad casi enfermiza de estar con tu pareja.

    Sientes que es imposible que te amen, a no ser que otra persona lo apruebe.

    No confías en tus propios sentimientos, necesitas recurrir a otros externos para “validar” los tuyos propios.

    Necesitas la atención de diferentes personas para sentirte bien.

    Tienes miedo al rechazo.

    No saber qué hacer contigo mismo cuando no estás junto a los demás.

    Tienes miedo a estar solo.

    Te sientes vacío por dentro.

    No sabes divertirte a menos que estés con alguna persona que sí sepa cómo.

    Eres celoso con tus relaciones amorosas.

    Te enojas cuando los otros no hacen lo que tú quieres que hagan.

    Crees que todas tus buenas emociones provienen de la otra persona que te ama y es la causa de todas ellas.

    A menudo culpas a otros por tus sentimientos: la ira, el miedo, incertidumbre, etc.

    Crees que tu seguridad depende de otra persona.

    Estás a menudo deprimido, enojado y/o avergonzado por cualquier cosa.

La dependencia emocional también puede estar causada por los celos. Por ejemplo, una chica puede terminar asfixiando a nivel emocional a su pareja al no dejar que se relacione con nadie más por pura inseguridad interna (también puede suceder a la inversa). En este contexto, conviene recordar que en el seno de una relación cada uno tiene que tener su propio espacio para poder cultivar su intimidad y hacer planes con los amigos.

1. Reconocer la existencia del problema. Puede parecer una verdad de Perogrullo pero lo cierto es que normalmente tendemos a mentirnos porque de esta forma todo se nos hace más fácil. Pensamos que si ocultamos el problema, este no existe pero en realidad no desaparece sino que sigue determinando nuestro comportamiento y decisiones. Por eso, el primer paso para superar la dependencia emocional es identificarla. Para ello, plantéate las siguientes preguntas e intenta responderlas con sinceridad:

    – ¿Tu felicidad se centra en una sola persona?

    – ¿Tu felicidad depende de cómo te traten los demás? ¿Sientes que el mundo se te viene encima si alguien te critica o rechaza?

    – ¿Sueles anteponer las necesidades y deseos de los demás a tus propias necesidades?

    – ¿Te sientes bien contigo mismo incluso solo cuando los demás te demuestran aceptación?

Vale aclarar que es normal que el rechazo nos provoque cierto malestar y que tengamos a personas muy importantes en nuestra vida y que a veces antepongamos sus necesidades a las nuestras pero la persona dependiente muestra estos comportamientos siempre llegando a niveles patológicos.

2. Reconocer los daños provocados por estos comportamientos. En este caso, el objetivo es que la persona se percate de los perjuicios que se ha infringido con este tipo de comportamientos. Para lograrlo, lo mejor es hacer una lista con todas esas cosas que has hecho (supuestamente por amor o cariño) pero que a la larga te han causado problemas.

Probablemente en un primer momento te quedes en blanco sin saber qué escribir, aquí van algunas preguntas que te pueden ayudar a confeccionar esta lista:

    – ¿Qué pasión has dejado de lado para satisfacer a los demás?

    – ¿Qué sueño u objetivo no pudiste cumplir porque te entregaste a los demás?

    – ¿Qué cosas negativas has tenido que sufrir con tal de que la otra persona no te abandonase?

El principal objetivo de este paso es que concientices todo el sufrimiento que has vivido solo porque tienes una dependencia emocional. De esta forma te sentirás más motivado a cambiar y tomar las riendas de tu vida.

3. Reforzar la autoestima. El factor principal que suele subyacer en la base de la dependencia emocional es una baja autoestima. Normalmente se trata de personas que nunca se han amado suficientemente o de personas que han perdido su autoestima a lo largo del camino.

Por eso, la clave para superar la dependencia emocional está en recuperar la autoestima. En primer lugar, debes convencerte de que tú vales mucho como persona y de que la aceptación social es un aspecto importante pero no es trascendental. Cada persona puede tener sus propios criterios y tú no tienes por qué satisfacerlos todos.

Un excelente ejercicio es recordar aquellos momentos en que te sentías realmente bien contigo mismo, cuando te sentías seguro y confiado. Rememora vívidamente todos los detalles y, sobre todo, las sensaciones que experimentabas. De esta forma estarás activando emociones y sentimientos que creías perdidos pero que realmente están ahí.

Finalmente, otro detalle importante es que aprendas a diferenciar entre “necesitar” y “desear”. Normalmente en la mente de la persona que tiene una dependencia emocional estos conceptos se entremezclan como si fuesen uno solo.

Pongamos un ejemplo, cuando tenemos hambre, no necesitamos una magdalena o una deliciosa hamburguesa porque podemos saciar el hambre con un alimento más sencillo y natural, como por ejemplo, una ensalada. En realidad, deseamos la hamburguesa o la magdalena pero no las necesitamos.

Algo similar ocurre en el amor, este no se basa en la necesidad enfermiza sino en el compromiso consciente. Es decir, aún sabiendo que no necesitas a tu pareja, has decidido compartir la vida con ella.


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