Pensamiento Crítico: Cómo estimularlo en los niños



Tener pensamiento crítico significa pensar racional y prácticamente, en lugar de pensar empujado por las emociones. Esta habilidad puede y debe desarrollarse en los niños/as para aumentar su capacidad de razonamiento, resolución de problemas y toma de decisiones.

El pensamiento crítico incluye pensar lógicamente y desarrollar la capacidad de hacer preguntas o solicitar respuestas o pruebas de un hecho en particular.

Pensar críticamente significa encontrar la mejor explicación para un incidente o una situación, tomando en cuenta la evidencia correcta que ayudará a reducir la confusión aparente que pueda generar.

Desarrollar estas habilidades en los niños/as a través de ejercicios adecuados a su edad es muy importante y, en general, es una tarea que está bajo la responsabilidad de los padres.

Importancia del Pensamiento Crítico:

El pensamiento crítico induce la capacidad de reconocer una amplia gama de análisis subjetivo de un hecho particular. Esta habilidad permite evaluar una situación específica desde la razón y con honestidad, sin sesgarla emocionalmente, favoreciendo una mentalidad abierta y una forma de pensar objetiva.

Evitar la emocionalidad al evaluar situaciones nos ayuda a pensar en alternativas reales (sin auto-engaños), considerando diferentes perspectivas y puntos de vista.

Una persona debe tener un pensamiento disciplinado y evitar tomar decisiones apresuradas. Si bien, esto es muy fácil de decir es muy difícil de implementar, sobre todo en la edad adulta. Por ello, es importante estimular estos hábitos de pensamiento desde la infancia.

Estimular hábitos de pensamientos críticos en los niños/as les ayuda a desarrollar su capacidad para resolver problemas.

Ejercicios para estimular el pensamiento crítico en los niños:

Es importante recordar que las habilidades de pensamiento crítico se nutren bien en casa, y los padres son los mejores maestros. A continuación proponemos algunos ejercicios que pueden ayudar en esta actividad de aprendizaje:

1. Esgrima mental:

Pregunte a los niños/as acerca de cosas que no tienen una respuesta correcta única. Esto aumentará su capacidad de pensar en lo que han aprendido recientemente, en clase o en otros entornos.

Compre libros informativos tipo ¿Dime porque?. Las ventajas de estos libros son:

    – Tienen ilustraciones a color que permiten relacionar, fácilmente, las imágenes con la vida real, ayudando a que los niños/as desarrollan una mejor comprensión de los temas que se explican en ellos.

    – Proponen preguntas generadoras de respuestas alternativas que deben ser evaluadas y analizadas para dar con la correcta.

Por ej: ¿Por qué los planetas permanecen en el cielo y no se caen?. ¿Por qué algunas personas son zurdas?, ¿Sabríamos explicarlo?, etc.

Plantee a los niños/as situaciones sencillas acerca de la naturaleza como: las estaciones del año, la germinación de las plantas o las causas del día y la noche. Hágales preguntas acerca del tema y ofrézcale alguna explicación o información adicional de una manera casual.

Proponga estos ejercicios como una actividad divertida para que los niños/as disfruten de ella.

2. Reconociendo y clasificando:

Para tener pensamiento crítico, los niños/as deben aprender a reconocer la información importante, que es relevante para un tema. La base de esta habilidad es la clasificación.

Pida a los niños/as que organicen o agrupen objetos (juguetes, imágenes, tapas de frascos, etc) de acuerdo a su color, forma, tamaño, etc. Inicie las actividades empleando un criterio único para la clasificación y luego vaya agregando y combinando varios criterios.

Pida a los niños/as que identifiquen el nombre de las flores, frutos y animales de una lámina a color.

Con los más pequeños, juegue a “Buscar tesoros”. Meta en un recipiente grande: botones, tapas de botella, llaves viejas, pelotas pequeñas u otros objetos de diferentes tamaños, texturas y colores.

Pida a los niños/as que ordenen y clasifique los artículos en varios grupos: llaves, botones, y demás. De acuerdo al color de los objetos; a su textura (blando, duro, liso, etc) o su utilidad; o simplemente deje que los agrupen como ellos deseen y pregúntele ¿por qué están juntos? ¿en qué se parecen y en qué se diferencian?

Deje que cada niño/a escoja uno de los grupos de artículos y los organice según una característica, por ejemplo, el tamaño. Pida que ordene los objetos del grupo y que compare y contraste lo que ve. Por ejemplo, ¿cuántas tapas pequeñas hay? ¿Cuántas grandes?

Puede inventar actividades que representen desafíos para los niños/as y estimulen sus habilidades de razonamiento y resolución de problemas. Por ejemplo, pídales que presten mucha atención a un grupo de objetos y plantéeles preguntas como:

    – Si tienen 10 tapas de botella y me dan dos, ¿cuántas tapas les quedan?

    – Si tienen tres botones grandes y tres pequeños, ¿cuántos botones tienes en total?

Mantenga siempre una actitud lúdica. Los niños/as aprenden más y mejor cuando la actividad es divertida.

Ejercitar el pensamiento crítico en los niños/as los ayuda a desarrollar hábitos de pensamiento ideales para resolver problemas y tomar decisiones de forma exitosa que serán de gran utilidad a lo largo de su vida, especialmente cuando lleguen a la adultez.

Aunque los hábitos de pensamiento se cultivan en la infancia, son de utilidad para toda la vida.

Fuente: www.orientacreativa.blogspo.com


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