Temas delicados de la adolescencia: ¿cuándo hablar con los padres?



Los especialistas consultados dicen que los padres no deben estar necesariamente al tanto de todo, pero sí saber cómo están sus hijos. Lo que los jóvenes les cuenten dependerá de cada caso. Algunas familias tienen un intercambio muy activo y se estila contar todo. En otras resulta más complicado hablar abiertamente de ciertos temas. ¿Qué hacer cuando no todas las preocupaciones son compartidas?

Entre los asuntos más difíciles de tratar durante la adolescencia están el amor y la sexualidad.

Los jóvenes deben tener su esfera íntima y privada, y lo que cuenten dependerá de qué sensación tengan en general. No hay un comportamiento que esté bien y otro que esté mal. Las dudas al respecto suelen ser compartidas con amigos.

Muchos padres se asustan cuando sus hijos les piden permiso por primera vez para dormir en casa de sus novios. Claro que como hijo hay que preguntárselos, pero una manera de apaciguar sus preocupaciones es decirles “no te preocupes, he aprendido todo sobre la anticoncepción en la escuela”. Sin embargo, si los padres consideran que su hijo es demasiado joven para pasar la noche en casa de otro, los jóvenes también tienen que estar dispuestos a escuchar sus consejos.

Si el tema en juego son los malos rendimientos en el colegio, los psicólogos recomiendan hablarlo cuanto antes con los padres, porque los adultos se ponen muy mal si se enteran de que a su hijo le fue mal en la escuela recién cuando está a punto de repetir el año.

También hay otros asuntos referidos a la escuela que pueden ser particularmente difíciles de hablar para un adolescente.

Entre esos temas está la exclusión o el mobbing. Pero es bueno confiarles a los padres lo que está sucediendo, porque sólo si ellos saben qué está ocurriendo podrán ayudar. Cuando hay un caso de mobbing es particularmente importante, porque los padres pueden ayudar conversando con los maestros o con otros padres.

Otro asunto delicado que incluso involucra a los padres son los divorcios o las separaciones. Para muchos adolescentes es una gran carga vivir esas situaciones. Hablar del tema en casa puede resultar incómodo porque uno no quiere preocupar aún más a los mayores. Los hijos no quieren hablar mal de ninguna de las partes.

En esos casos puede ser muy útil recurrir a la ayuda de una persona ajena a la familia, sea a amigos que vivieron situaciones similares o a un psicólogo que pueda brindar respaldo y asesoramiento.

Y hay algo muy claro: cuando los adolescentes necesitan el permiso de sus padres para hacer algo, no hay otra opción que relajarse y hablar con ellos sobre el tema.

Sea por el dinero semanal, por la hora a la que se debe regresar a casa o la primera noche en casa del novio, es muy importante que los jóvenes aprendan a conversar y negociar esos asuntos con sus padres. Aunque cueste.

Fuente: www.dpa-news.de


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