¿Cómo funciona la carboxiterapia?

¿Sabías que el dióxido de carbono puede convertirse en tu gran aliado de belleza? Te contamos todo lo que necesitas saber acerca de la carboxiterapia.



La carboxiterapia es un tratamiento que sirve para la eliminación de la celulitis y estrías, obteniendo una notable mejoría de la piel (piel de naranja) y una disminución del volumen y la pesadez de las piernas.

En este tratamiento se inyecta CO2 (dióxido de carbono) por vía subcutánea.

El CO2 carece de toxicidad, aun en dosis elevadas, no produce incremento en la presión arterial ni variaciones en la presión parcial de oxigeno.

La carboxiterapia produce en nuestro organismo un efecto bioquímico, por lo que tiene una acción similar a la que conseguiríamos realizando ejercicio físico: reducir la grasa al estimular la oxidación de los ácidos grasos en el músculo.
Sin embargo, este tratamiento consigue además mejorar los resultados en la grasa subcutánea, algo que el deporte por sí solo no consigue, por lo que se trata de la terapia perfecta para combinar con unos hábitos de vida saludables y eliminar la grasa resistente a las dietas y el ejercicio.

En cuanto a la celulitis, la aplicación subcutánea de dióxido de carbono en las zonas en las que la temida piel de naranja hace su aparición (piernas, glúteos, abdomen y brazos) consigue mejorar este problema en cuatro niveles:

    Mejora la circulación sanguínea y linfática ayudando a la eliminación de líquidos.

    Mejora el tono de la piel devolviéndole la elasticidad y reduciendo la flacidez.

    Reduce la piel de naranja y la aparición de los antiestéticos hoyuelos asociados a la celulitis.

    Disminuye el volumen de la zona y alivia los síntomas que acompañan a la celulitis, como la pesadez.

Es un método no invasivo que consiste en la aplicación de dióxido de carbono por vía subcutánea mediante pequeñas infiltraciones. Con esto se consigue estimular la oxidación de los ácidos grasos y reducir la celulitis y la flacidez de la piel. No suele presentar efectos secundarios, salvo una pequeña molestia en la zona de aplicación y un ligero enrojecimiento que dura unos minutos. También es posible que aparezca algún moratón tras el pinchazo (en función de la sensibilidad de la piel de cada persona), pero éste desaparecerá en pocos días.

Una vez finalizada la sesión se suele complementar con presoterapia o LPG para incrementar la difusión del gas a los tejidos adyacentes.

El número de sesiones puede variar en función de la patología a tratar y de cada paciente, pero para ver resultados, son necesarias un mínimo de 10 sesiones. Se deben realizar unas 2 ó 3 veces por semana.

Las sesiones de carboxiterapia tienen una duración aproximada de 30 minutos.

Después de cada sesión el paciente puede volver a su vida cotidiana sin ningún problema. Lo único que debe evitar es exponerse a la luz del sol durante las siguientes 24-48 horas.


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