Empieza bien el día: ¿qué comer y qué evitar en el desayuno?



El desayuno es la comida más importante del día, pero mucha gente no tiene el hábito de desayunar, ya sea por pereza, porque no tienen tiempo o porque creen falsamente que de esa manera perderán peso. ¿Cuáles son los mejores y peores alimentos para un desayuno equilibrado?

Chía
El desayuno aporta los nutrientes y energías necesarios para comenzar el día, y nada mejor que consumir chía, ya sea acompañada por yogurt, leche o frutas para aportar vitaminas y fibras para una buena función intestinal.

Yogurt
Consumir por la mañana una buena fuente de proteínas como el yogurt, es necesario para aportar nutrientes que nos darán energía para afrontar nuestras actividades diarias, además que los lácteos como el yogurt ayudan a proteger la masa muscular y los huesos, gracias al aporte de calcio.

Avena
Por la mañana hay que comer carbohidratos en su justa medida, acompañados con algo de fibra, lácteos y glucosa. Una de las mejores combinaciones es avena con yogurt o leche, frutas y miel. La avena es uno de los mejores cereales: reduce el colesterol y tiene mucha fibra.

Leche de soya
Para aquellos que no pueden o quieren consumir leche de vaca, las leches vegetales como la de soja, almendras y avellanas son una excelente opción para incorporar proteínas y minerales

Huevos
Los huevos se pueden preparar de varias formas saludables: batidos, en un omelette con queso bajo en grasas, poché o pasados por agua. Éste versátil alimento tiene múltiples beneficios para la salud, por lo que es aconsejable incluirlo en el desayuno. El huevo está compuesto básicamente de proteínas, y las grasas de estas proteínas ayudan al cuerpo a mantener los niveles de energía necesarios, además de que te dejará satisfecho por más tiempo, evitando el consumo de snacks a media mañana.

Leche descremada
La leche descremada, acompañada por cereales como la avena, aporta grandes cantidades de calcio y energía.

Quesos bajos en grasa
Si prefieres lo salado antes de lo dulce, entonces puedes acompañar tus tostadas con quesos bajos en grasa, que además, te aportarán calcio.

Pan integral

Cabe mencionar la importancia de incorporar carbohidratos de bajo índice glucémico como el pan integral, que contiene mucha fibra, aporta energía y mantienen la sensación de saciedad por más tiempo, además de ayudarte a regularizar el tránsito.

Frutas
Las frutas aportan vitaminas y minerales que ayudan al metabolismo. La toronja y las frutas rojas por ejemplo son ideales porque ayudan a quemar grasas.

Bollería industrial
¡Es importante evitar el exceso de azúcar y las grasas saturadas! Consumir este tipo de alimentos por la mañana impide la buena absorción de la energía requerida y promueven la acumulación de grasa abdominal.

Cereales azucarados

Los cereales industriales están llenos de carbohidratos y azúcares. El exceso de azúcar en la sangre se concentra rápidamente aumentando la producción de insulina y glucosa, y bloqueando la producción de energía.

Frituras
Es importante evitar el consumo de productos fritos en el desayuno, como tocino, huevos y patatas. Este tipo de alimentos agregan muchísimas calorías a tu dieta sin incorporar en tu organismo las vitaminas necesarias para el buen funcionamiento del mismo.

Hot cakes
El problema no sólo son los hidratos de carbono de las tortitas, sino los azúcares y conservantes que encontramos en la mayoría de los jarabes.

Embutidos
Las carnes procesadas contienen nitratos que recientemente fueron asociados al desarrollo de varios tipos de cáncer. Además los embutidos contienen grandes cantidades de sodio, que nos hacen retener líquidos.

Manteca
Hay que evitar totalmente los alimentos ricos en grasas saturadas, como la mantequilla, la margarina y los quesos amarillos. El alto consumo de éstas grasas está relacionado con el desarrollo de enfermedades cardíacas y la obesidad.

Muffins
Los muffins en realidad no son saludables, porque contienen mantequilla o aceite, mucho azúcar y están hechos de a base de harina blanca.

Salchichas
Las salchichas están hechas de carne procesada, que contienen muy pocas proteínas en comparación con por ejemplo, los huevos, además de en su composición encontramos muchísima sal, conservantes y colorantes artificiales, muy malos para la salud.

Fuente: www.rebanando.com


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