¿Qué es la dermopigmentación?

¿Te animarías a tatuarte el delineador? ¿O las cejas? Te sacamos todas las dudas sobre esta técnica.



La estética no siempre es pura frivolidad. Y muchos tratamientos y técnicas lo corroboran. Una de ellas es la dermopigmentación, un método sencillo y accesible que se usa disimular aquellas imperfecciones y secuelas que resultan molestas para una o que repercuten en la autoestima. Te damos las respuestas a las dudas más comunes sobre esta técnica.
Los maquillajes permanentes son en realidad “tatuajes cosméticos” y se están volviendo cada vez más populares. La técnica que se usa para hacerlos es la dermopigmentación, que es básicamente la coloración de la piel.

A diferencia de los tatuajes, sin embargo, la dermopigmentación es una técnica subepidérmica. Esto quiere decir que no alcanza la capa más profunda de la piel (la dermis) y por eso es semi permanente; no dura de por vida, si no que después de algunos años hay que volver a hacer el proceso.

Está recomendado para disimular zonas desdibujadas por intervenciones quirúrgicas, como por ejemplo el borde de las areolas mamarias en casos de extirpación de tumores; corregir secuelas causadas por traumatismos de labios; rediseñar las cejas en personas que las han perdido por tratamientos médicos o naturalmente las tienen despobladas. También, para remarcar el contorno de los labios desdibujados por el envejecimiento del rostro o efectuar un delineado definitivo en los ojos.

Para empezar con el proceso, hay que tener una entrevista con el especialista que vaya a hacer el dibujo. En esa entrevista por lo general, se realiza un primer diseño previo sobre la piel para ver cómo quedaría y se eligen los pigmentos adecuados, que varían según el tono de piel.

Una vez decidida la forma y el color de lo que se va a hacer, nos podemos someter al dibujo propiamente dicho. Ahí nos aplican anestesia local para eliminar la sensibilidad de la zona. Con un lápiz se definen las líneas de la cara o la zona a tratar y después se aplica el pigmento. La sesión puede durar de 30 a 90 minutos, dependiendo de la superficie y el nivel de detalle que se requiera. Por ejemplo, las cejas se dibujan pelo por pelo, con lo cual, se puede tardar bastante.

El maquillaje dura aproximadamente entre tres y cinco años, dependiendo del tipo de piel, de la zona coloreada y de los cuidados que se le den (por ejemplo, ponerse protector solar).

Igualmente, hay que considerar que al mes de realizado el tratamiento, hay que hacer un retoque, para terminar de fijar el color. Después de eso, la mayoría de los especialistas hacen la cantidad de retoques necesarios sin cargo.

Se trata de un método excepcional y sin efectos secundarios. Siempre hay que asegurarse que los pigmentos deben estar aprobados para este uso. Además, asegúrate que el pigmento sea de buena calidad. Si es así, puede degradarse en etapas, desgastarse y cambiar de color.

Gracias a la tecnología, se puede eliminar lo que se imprima en la piel con un buen resultado estético (ya sea un tatuaje o maquillaje permanente). Para ello, el tratamiento elegido es el láser. De todas formas, es importante considerar que las aplicaciones ubicadas en ciertas zonas, como cerca del ojo, son más difíciles de borrar.

No pueden realizarse dermopigmentación las mujeres embarazadas, los pacientes oncológicos, pacientes con diabetes, pacientes con problemas de coagulación. Tampoco pueden realizarlo quienes tengan un herpes activo en la zona a tratar.


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