Ser anciano es un privilegio



El arribo de la etapa de vida denominada tercera edad es una cuestión que no se planea y visualiza con regularidad. Máxime cuando se es joven, pero lo que es una realidad es que el proceso de envejecimiento inicia a partir de los 30 años de edad*. En ese sentido sería muy conveniente hacer un alto y reflexionar sobre la gran oportunidad que tenemos de prepararnos con anticipación para una vejez sana y activa. Y sobre todo ponernos en los zapatos de nuestros ancianos que viven una experiencia de vida única y está en nuestras manos que sea digna.

Abuelitas y abuelitos sabios

En generaciones pasadas llegar a la tercera edad era considerada como una de las etapas más enriquecedoras del ser humano. En donde las vivencias y experiencias aportaban sabios consejos y enseñanzas. En muchas culturas la opinión de los ancianos vino a representar avances extraordinarios.

En la actualidad con frecuencia el ser anciano representa una carga para la familia y sociedad siendo maltratados y excluidos. Olvidando que son seres humanos, que en su etapa productiva dieron mucho y hoy tienen la capacidad de seguir siendo útiles en muchas áreas, pero a otra escala.

Todo esto se desprende de no estar educados en cuanto al trato a las personas de le tercera edad, recordemos que es una etapa de vida más, de la cual podemos aprender mucho y sobre todo si lo vemos como una inversión valiosa para prepararnos cuando esa etapa llegue a nuestra vida. Ya que los únicos seres que no envejecen son los muertos. Todos tarde que temprano seremos viejos.

A continuación veremos algunas pautas importantes para el correcto trato a nuestros ancianos.

Pautas de acción:

El amor no tiene idioma. El ser tratado con amor hace que lo mejor del ser humano florezca. Al realizar cada acción con amabilidad las cosas siempre salen mejor. No hay corazón del ser humano tan duro que se resista al poder del amor.

Ve más allá. ¿Abuela le gustaría que le acompañe a caminar al parque?

Ponte en sus zapatos. Recuerda que algún día llegaras a ser viejo y desearías ser tratado con calidez y respeto. Lo que hoy te parece ser una actividad tan simple como comer, tal vez en el futuro no lo sea y por lo tanto necesites ayuda.

Ve más allá. Pregúntale que es lo que siente y necesita. Y dile que cuenta contigo y con muchas personas a las cuales les importa su bienestar.

El baúl de los recuerdos.
Siéntate a conversar con un anciano de esta forma ayudas a estimular su actividad cerebral, además de que pasas un tiempo agradable, te enriqueces de sabiduría con gran utilidad para tu vida.

Ve más allá. Intenta tener una conversación amena y pon especial esfuerzo en escuchar, no interrumpas sólo escucha. Aunque te platique 10 veces la misma historia.

Procuremos que la tercera edad sea una etapa en la que nuestros ancianos se sientan plenos, acompañados y valorados. En el que el respeto y amor se hagan siempre presentes. No olvidemos que algún día llegaremos a esa hermosa etapa de vida y que gran oportunidad tenemos de prepararnos de forma anticipada dando lo mejor de nosotros a esas personas que a su larga edad tienen tanto que ofrecer.

Nunca dejamos de aprender, te animo a que compartas la mejor versión de ti.

Fuente: www.revistafamilia.com.mx


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