4 Errores que cometemos cuando amamos incondicionalmente



En su canción Unconditionally, Katy Perry explica perfectamente a qué se refiere este tipo de amor. En ocasiones la sabiduría del “pop” es sorprendente. Pero aunque la letra de la balada describe lo positivo de una relación así́, también hay que tener en consideración cuando el concepto se deforma y se utiliza para mal.

La paradoja es que el amor incondicional sí tiene reglas. Por su nombre, creemos que es ilimitado, pero ahí́ es cuando surgen todos los malentendidos que ensucian un concepto que, bien aplicado, puede ser maravilloso. Estos son los más importantes.

“Te perdono todo”

El amor no es perdonar infidelidades, mentiras, daños y agresiones. No es aguantar maltratos, ni anular tu personalidad. Esta falsa creencia sirve para manipular diciendo, “si de verdad me amas, me perdonarías”. Sin embargo, la pregunta es: “Y si tú de verdad me amas, ¿por qué́ me haces daño?”

Hay que aprender a distinguir entre una equivocación con verdadero arrepentimiento y un chantaje emocional. Si perdonas a alguien que te hace sentir mal y no te toma en cuenta, no es amor, es codependencia.

“Siempre estaré para ti”

Los votos matrimoniales de “en la salud y en la enfermedad, en lo próspero y en lo adverso” explican lo positivo del amor incondicional. Efectivamente, aspiramos a tener alguien con quién contar cuando lo necesitamos y con quién celebrar al estar contentas. Por eso respondemos a sus llamados, los apoyamos y nos volvemos confiables.

Pero el permanecer ahí́ “siempre” también tiene sus condiciones. Si tú “siempre” estás ahí́, pero él solo cuando le conviene o te necesita, ya es de cuestionarse. O si te pide que participes en situaciones riesgosas o incómodas, tienes todo el derecho a decir que no.

En todo caso, el amor incondicional incluye mucho respeto, y si él no te lo tiene, tu propia seguridad y amor personal se encuentran primero.

“Te daré lo que quieres”

Nadie es el genio de la lámpara, y es irreal pensar que podemos satisfacer todas las expectativas de nuestra pareja. No somos responsables de la felicidad del otro. En lugar de ver la relación como un dar-recibir, como si fuera una transacción fría, en el amor incondicional se comparte.

Existe una energía que fluye con balance y equilibrio. No se hacen cuentas de quién se encuentra dando más, porque los dos están abiertos, porque los hace sentirse más ricos.

Ambos deben tener muy en claro que no permanecen ahí́ para llenar los vacíos del otro, ni sus exigencias. El que hace cuentas es porque se siente pobre y necesitado. El compartir viene de la abundancia de la pareja, no de la carencia de uno de sus integrantes.

“Te acepto totalmente”

La aceptación es, sin duda alguna, uno de los principales elementos del amor incondicional. No tenemos por qué́ cambiar al otro, ni debemos invadir su espacio íntimo y personal juzgándolo o indagando sobre porqué es así́. Sin embargo, eso no significa que no hablemos sobre lo que nos lastima.

En un principio podemos pensar que aceptamos todos los defectos de nuestra pareja, porque únicamente hemos visto un pequeño reflejo de ellos, hasta que esos puntos débiles van aumentando al paso de la relación y entonces nos llegan a molestar.

Yo puedo aceptar totalmente a alguien al que le guste la fiesta, pero eso no significa que lo tenga que acompañar cinco veces por semana, o esperarlo sentadita en mi casa a que llegue borracho. Puedo admitir a alguien a quien le gusta gastar en lujos, pero no cuando mi economía se ve afectada.

La comunicación es fundamental dentro de la aceptación, que no es una armadura. Lo primero que se acepta es que tenemos límites y hay que saberlos respetar.

Fuente: www.cosmoenespanol.com


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