Dieta digital para nuestros hijos

Los niños aprenden a manejar rápidamente los dispositivos casi por instinto, pues en los primeros años de vida las manos son una extensión de sus pensamientos antes de aprender a hablar.



Se estima que por lo menos un tercio de los niños juegan con sus celulares cuando todavía están en pañales, y en promedio 15 por ciento de ellos utilizan estos aparatos aproximadamente una hora al día.

Luisa Jiménez ya no sabe qué hacer para evitar que Julián, su niño de 2 años, le pida el celular todo el tiempo. “Cada vez que me ve con él me lo quita o incluso me lo saca del bolso. Además, me aterra la facilidad con que lo maneja para la edad que tiene”, dice Jiménez. El caso de Julián no es aislado, pues la mayoría de niños del siglo XXI ha nacido en la era de las nuevas tecnologías y entra en contacto desde muy temprano con los smartphones, las tabletas y otros dispositivos móviles. Sin embargo, a muchos papás no solo los agobia la pataleta que sus retoños hacen cuando no tienen el aparato en su poder. También les preocupa que pasen tanto tiempo frente a las pantallas y que esto afecte su desarrollo y su salud.

Esto se suma a que “es mucho más fácil manipular desde temprana edad las pantallas táctiles sin necesidad de tocar un teclado. Así aprenden y entienden mejor las imágenes que ven”, Heather Kirkorian, profesora de Desarrollo Humano y Estudios Familiares de la Universidad de Wisconsin-Madison, Estados Unidos.

El psiquiatra infantil Germán Casas ha visto casos de pacientes de 6 años con cuadros de pánico cuando no están cerca de los aparatos. “Hay padres de familia muy permisivos que dejan a sus hijos tener un contacto excesivo con los aparatos. Muchas veces lo hacen porque es el antídoto perfecto para que se calmen y no lloren. Incluso, algunos no pueden acostarse sin tener el aparato al lado”, explicó Casas.

Por esa razón, desde hace algún tiempo ha tomado fuerza la llamada dieta digital, una especie de régimen similar al alimenticio que en este caso permite a los papás controlar el consumo de tecnología de sus hijos. Sirve para evitar que los pequeños se excedan y también para que ellos les saquen el mayor provecho a los aparatos que, como todos los expertos coinciden, tienen beneficios y no son el origen del problema.

Los papás deben restringir el tiempo de uso como primera medida de la dieta digital. Es fundamental que la cantidad de horas que le dedican a jugar con el celular o la tableta no sea superior al que destinan a jugar con otros amigos, a salir al parque o a realizar actividades físicas. Y en segundo lugar es clave que los papás se informen sobre los contenidos que van a darles a sus niños cuando les presten el celular o su tableta.

La dieta según la edad

0-3 años: es preferible mantenerlos alejados de los aparatos, pues es un periodo crítico del desarrollo del cerebro y lo más importante es la interacción con otras personas. La AAP (Academia Estadounidense de Pediatría) recomienda que los papás les permitan entrar en contacto solo a partir de los 2 años.

3-6 años: recomienda máximo una hora diaria. Aquí pueden empezar a usar las aplicaciones y juegos educativos dado que es el momento en que aprenden a hablar y a leer. Los papás deben acompañarlos en este proceso.

6-9 años: no deben usarlos más de diez horas diarias. En esta etapa previa a la adolescencia es indispensable que los niños no dediquen la mayor parte de su tiempo libre a jugar con estos aparatos y que eso no interfiera con sus tareas escolares.

9-12 años: durante esta etapa los papás deben cerciorarse de que no visiten sitios inseguros ni contenidos para adultos. Además, es el momento en que los pequeños deben aprender a distinguir las diferencias entre el mundo virtual y el real.

12+ años: aunque en la adolescencia ya deben ser más autónomos, es importante que los papás les enseñen los riesgos de los medios virtuales para que no se equivoquen y manejen bien su tiempo.

Fuente: www.semana.com


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