Cuando eres el papá de tus papás



Hoy no son más esos hombres fuertes y estridentes ni esas mujeres de carácter, arrojadas o capaces de todo. El tiempo pasa y ellos tienen sus limitaciones y necesitan de ti. ¿Estarás ahí para ellos?/p>

¿Por qué duele?

Duele ver envejecer a los padres, sentir que todos sus atributos se desvanecen y sus defectos o debilidades se incrementan. Duele porque no estás listo siquiera para considerar el perderlos y ésta como en el teatro, es la primera llamada.

¿Por qué desespera?

Si bien es cierto que algunos de sus rasgos característicos pueden estar intactos como su claridad mental, su habilidad para hacer cuentas o su memoria a largo plazo, otras habilidades como la agilidad física o mental, la toma de decisiones o su capacidad de interesarse en tus cosas puede estarse viendo mermada.

¿Por qué cuesta trabajo?

Algunos ahora necesitan más apapacho y atención y muchos no saben cómo darlo porque sus mismos padres no les enseñaron cómo. Tal vez no fueron afectivos, consideraban cursis algunos detalles o fechas y ahora se ofenden si no los invitas a comer el día de las madres y resulta que les gustan los peluches.
-La vida nos pide redefinir roles y establecer prioridades.
-Necesitamos tener paciencia, lo que hacen y el tiempo que les toma hacerlo no es para molestarnos. Ellos nos tuvieron paciencia infinita o tal vez no pero ahora nos toca ser el mejor hijo que podamos ser y no necesariamente el que ellos se merezcan

¿Qué hay que tomar en cuenta?

La lucha y el conflicto que tuvimos con ellos en la adolescencia es cosa del pasado, ahora la lucha sería desigual y nos dejaría un sabor amargo en la boca.
Lo fácil sería no estar, no presenciar las demencias, los olvidos y la repetición de temas una y otra vez “¿Ya te conté qué?”
Es privilegio cuidar de nuestros padres. Muchos no tuvieron esa fortuna que hoy descubrimos como un regalo envuelto en una envoltura muy extraña.

¿Qué es lo que perdimos?

Elaboramos un duelo por aquellos padres todos poderosos que tuvimos, los infalibles y eficaces.
También tenemos que dejar ir nuestra postura egoísta frente a ellos donde ellos siempre estaban disponibles para nosotros para acompañarnos a una cita médica o quedarse a cuidar a nuestros hijos.

¿Cómo le hacemos?

No podemos negociar el tiempo y porque el cielo jamás ha dicho “esta chava no está lista para que envejezca su papá, denle marcha atrás al reloj o simplemente deténganlo” Eso no va a pasar.
Fluye o quiébrate esa es la alternativa.
Tente paciencia a ti mismo, no te desesperes ni juzgues. Muchos de ustedes tienen hijos chicos y padres grandes y no pueden dividirse en más pedazos.
Todo padre necesita saber que no lo ha hecho tan mal, que será recordado y que lo quieres.
Denles el regalo de la tecnología con paciencia y calma, ayúdenlos a enviar un mensaje de texto a ver películas o recorridos virtuales de museos en la compu. Llévenlos de la mano a este mundo que ellos desconocen como en su momento ellos nos enseñaron el suyo en el que había patines, bicis y juegos de mesa.

¿Quién puede enseñarte cómo se cuida de un padre o una madre si no son ellos mismos?

Acepten el desafío y no corten un puente por el que algún día ustedes mismos habrán de cruzar. Recuerden el dicho “Como te ves me vi y como me ves te verás.”

Fuente: Gaby Pérez Islas, Tanatóloga


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Redacción