Mi necedad de besar sapos



A pesar de ser una mujer decidida, cuando se trata de parejas soy un desastre, creo que he besado tantos sapos que llega un punto en que desgraciadamente, todos los veo como potenciales príncipes, y me digo “órale va, me daré chance, tal vez este si sea el bueno” para que después de 3 shots de tequila y entre lágrimas me dé cuenta que de nuevo caí en la ilusión de como diría mi madre “enamorarse del amor”.

Ah, pero, hasta parece especialidad de las mujeres, enamorarse del amor, ilusionarse y a todos ponerles el prototipo del tipo que andamos buscando, cuando en realidad lo que haces es buscarte a ti a través de otros. No digo que este mal solo que, pues luego no nos quejemos de que el último vestía bien, pero era feo como un sapo.

Porque cuando estás enamorada del amor, hasta el más patán te parece el príncipe azul e insistes en que ese será el bueno, con su sonrisa impecable, su cuerpo varonil y sus palabras dulces que hasta la más dura de corazón se derrite.
Y caes en el juego de idealizar, construir un futuro que no tiene ni pies ni cabeza y luchar todo lo posible para que se logre; entonces se te nubla la vista, te aferras y vives en tu mundo de sueño, mientras tu príncipe empieza a croar.

¿Lo malo? Es que estás tan metida en tu nube que no ves las señales de que es un sapo, empiezas a justificar sus desplantes, sus actitudes y hasta a veces sus maltratos. ¿Te suena el clásico “Es que tiene mucho trabajo” “no lo conoces, ha tenido una vida difícil” “Si me quiere, sólo que no lo demuestra tan fáaaacil”, etc.? Excusas hay muchas, pero verdad solo una. Y esta es… él es un sapo.

Sonará feo, pero, no lo culpen a él, se los digo yo que ha besado cuánto sapo cruce por su camino. A veces la necesidad de estar con alguien te obliga a cerrar los ojos a la realidad y sólo arriesgarte o el simple hecho de sentirte apapachada, consentida por un hombre- ya se me odiarán- porque… ¿A qué mujer no le gusta eso?

Después de tropezar constantemente y besar tantos sapos – que ya me cantan “aventurero” de Pedrito Fernández- he aprendido que:

    1.No debo perseguir el amor, solito llega.

    2. Debo tener claro que es lo que quiero para mí, por ejemplo ¿Eres celosa de tu tiempo? ¡No estés con alguien absorbente, solo por sentirte querida!

    3. Antes de dejar entrar alguien a tu corazón, veo que no me estorben pedazos de un pasado en la puerta; sino, estaré buscando quien llene los zapatos de alguien.

    4. Para amar a alguien debo amarme a mí misma; no puedes dejar tu seguridad en alguien más porque… Cuándo él no esté, ¿Qué harás al descubrirte?

Por eso te digo que, si ya te cansaste de besar sapos como yo…. Te invito a que te des tiempo de enamorarte de ti y descubrir qué quieres, que necesitas y qué estás dispuesta a dar, porque una relación por ser bonita no es garantía, sino porque buscas el equilibrio de compartir tu felicidad con las de alguien más.

Pero mientras haces eso, si también eres necia besando sapos, brinda conmigo y di “Ahora sí necesito un drink”.

Fuente: www.melodijolola.com


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