Tratamiento humectante con miel

Si tienes piel seca y escamosa, puedes usar la miel para crear un tratamiento que la humectará y la dejará suave y tersa.



Tu piel absorbe aproximadamente el 60 por ciento de lo que le aplicas, por lo que es recomendable que utilices en ella productos lo más naturales y básicos posible.

La miel es uno de los ingredientes clave de muchos tratamientos exfoliantes e hidratantes que se venden actualmente, debido a sus propiedades capaces de combatir los microbios, que limpian la piel mientras que también la hidratan. En su forma más pura y combinada solo con un par de ingredientes más, la miel puede resultar en un tratamiento eficaz y refrescante hasta para la piel más sensible.

Comienza con la miel más pura y de mayor calidad que puedas encontrar antes de empezar a preparar tu tratamiento humectante. Debido a las propiedades regenerativas naturales, mientras mayor sea la calidad de la miel, mejor será la garantía de resultados fantásticos.

Para una aplicación

Ingredientes

1 cucharada de Miel
¼ de Plátano
1 cucharadita de Avena
1 cucharadita de Yogur natural (sin sabor)

Preparación

En un recipiente pequeño, coloca el plátano (aplástalo con la ayuda de un tenedor), la miel, el yogur y la avena. Mezcla hasta que todos los ingredientes estén muy bien incorporados.

Uso

Limpia tu rostro y aplica, evitando el área alrededor de los ojos. Deja actuar por 15-20 minutos. Enjuaga con agua tibia.

Consejos y advertencias

Se recomienda la miel cruda, aunque la miel de alta calidad y preparada de forma común también servirá.
Nunca hiervas la miel, pues eso destruirá algunos de sus componentes nutritivos. Nunca uses miel que se haya calentado demasiado porque podría quemarte la piel y destruir sus células.
No frotes tu cara con fuerza cuando te laves o enjuagues. Eso sólo irrita la piel y acelerará la pérdida de su elasticidad.


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Redacción