Como ayudar a nuestros hijos con su primer mal de amores

Cómo ayudar a un hij@ adolescente con el corazón roto.



Durante la adolescencia, la mayoría de las personas viven sus primeros amores, también sus primeras experiencias sexuales y, claro, muchas viven sus primeros desamores. Una ruptura amorosa es dura para cualquiera. Es siempre una experiencia dolorosa de la que no es fácil recuperarse. Y en la adolescencia suele ser aún peor. La razón es que los adolescentes viven las emociones de forma muy intensa. Los cambios biológicos y psicológicos por los que pasan chicas y chicos a esta edad exacerban todos los sentimientos, también el amor y el desamor.

Y por eso la mayoría de los padres de adolescentes pasan, generalmente más de una vez, por el proceso de duelo que supone para ellos cada ruptura. Esos padres asisten al desconsuelo de sus hijos o hijas y, a veces, no saben qué hacer.

Tener paciencia, pero sin dejar de estar atento. Si el adolescente no come o muestra alguna tendencia dañina hacia sí mismo, es bueno recurrir a una ayuda profesional. Cuando el joven no quiere hablar con sus padres, puede que haya hermanos o amigos que le salgan al paso. De no ser así, no está de más que los padres le sugieran una consulta con un especialista en psicología o alguien que le ayude a entender qué le está sucediendo. Incluso puede ser útil que busque ayuda en un servicio telefónico de asistencia.

No le quites importancia. Los primeros desamores son muy dolorosos y eso es así porque los adolescentes viven todas las emociones con mucha intensidad. Por eso es crucial que no le quites importancia a lo que está viviendo tu hijo o hija. Expresiones como “No pasa nada”, “Eso le pasa a todo el mundo”, “Tampoco tiene tanta importancia” o “Estas haciendo una montaña de un grano de arena” solo conseguirán alejarte del adolescente porque creerá que no le comprendes. Intenta recordar cómo te sentiste tú cuando viviste tu primer desengaño amoroso y eso te ayudará a encontrar el tono con el que hablar a tu hijo o hija durante esos días.

No critiques a su ex. Aunque no te gustara y estés feliz con la ruptura no se lo demuestres a tu hijo porque él o ella piensan aún que era la mejor persona del mundo. Dale un tiempo para que aclare sus ideas y vea a su ex pareja con perspectiva suficiente antes de decirle que no te gustaba.

Cuéntale tu primer desamor. Compartir experiencias puede unirte mucho a tus hijos. Cuentale que tú también lo pasaste mal. Y procura no insistir mucho en que se te pasó rápidamente.

Anímale a estar con sus amigos. El grupo de amigos es fundamental para el desarrollo de los adolescentes y cuando lo están pasando mal sus amigos pueden ayudarles a olvidar. Por eso anima a tu hijo o hija a que busquen consuelo en sus amigos.

Si el duelo se alarga, busca ayuda. No suele ser frecuente pero algunos adolescentes con problemas de depresión y otros trastornos psicológicos pueden alargar excesivamente el duelo producido por una ruptura amorosa hasta convertirlo en un proceso patológico. Usa tu experiencia y el conocimiento que tienes de tu hijo para decidir si debes buscar ayuda médica para él o ella.

Los padres pueden explicarle al joven que no es bueno intentar contactar todo el tiempo a la expareja ni ir a los sitios que el otro solía frecuentar. Tampoco es bueno estar controlando en Whatsapp cuándo fue la última vez que el o la ex estuvieron conectados ni merodear por la noche por las calles en las que uno cree que estará la expareja.

Los especialistas suelen decir que el mal de amores es como una adicción y que los afectados deben tomar distancia del ex de un modo muy consciente, teniéndolo en cuenta como una máxima: “No, ¡ahora no haré esto!”.

Es el único modo de ayudarse. Y, además, es una forma de preservar cierto orgullo. Eso también es útil si uno en algún lugar alberga la perspectiva de volver a estar con su ex pareja, ya que si está siguiéndolo permanentemente o controlándolo a sus espaldas, el efecto suele ser contraproducente.


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