Los nueve graves errores que todos cometemos con la colonia o el perfume



Creemos tener claro que las colonias, los ‘Eau de’ –ya vengan seguidos de ‘parfum’ o ‘toilette’– y los perfumes son productos totalmente diferentes. Otra de las máximas generalizadas: los perfumes son para las mujeres y las colonias están diseñadas para ellos. Y cómo no, la idea de que el precio marca la duración del aroma en cuestión. ¿Ah sí?

El hecho es que hay muchas ideas erróneas y mitos que rodean el universo de las fragancias, y el hecho de que los anuncios de televisión que los presentan no tengan ni pies ni cabeza no ayuda demasiado a que el imaginario colectivo sea capaz de entender de una vez por todas qué es lo que diferencia a las colonias de los perfumes y si de verdad hay algo que tengan en común. La experta en la materia Marlen Harrison sale en nuestra ayuda y resuelve en ‘Business Insider’ todas nuestras dudas.

A partir de ahora, oler mejor o peor dependerá de ti.

1. No tienen ‘nada’ que ver
‘La colonia y el perfume tienen un género distinto’, comenta mucha gente. Primer error de base: “De hecho, los términos colonia y perfume hacen referencia únicamente a la cantidad de aceites aromatizados que contiene la mezcla”, explica Harrison.
Aunque la experta haya querido aclararlo todo, es posible que a estos niveles básicos de diferenciación ya llegases: el aroma del agua de colonia es uno de los más débiles, con una concentración de alrededor del 3% de aceite de la fragancia original; bajo el nombre de ‘eau de toilette’ nos encontramos a los que contienen cerca del 10% mientras que los ‘eau de parfum’ superan el 15 e incluso llegan al 20%. Suma y sigue hasta llegar a los perfumes que rondan el 25% de concentración de aceites siendo, normalmente, los más olorosos e intensos. Pero aún hay más datos que seguramente te sorprendan.

2. No las guardas en el lugar adecuado
Espera, no nos lo digas, que igual lo acertamos: ¿guardas tus frascos de colonia o perfume en el cuarto de baño? Casi seguro que sí. Cambia de costumbre porque, como probablemente estés intuyendo, lo estabas haciendo mal.
Claro que es cómodo para acicalarte con un buen chorreo oloroso justo después de salir de la ducha, pero el producto perderá calidad bastante antes de lo que debería. Tal y como explica la experta en aromas, “el calor y la humedad pueden provocar que los aceites se descompongan más rápido, estropeando el olor de las fragancias”.

3. ¿Hay que restregarse las muñecas?
Otro lugar común: te echas colonia o perfume en las muñecas y frotas la una contra otra antes de pasártelas por el cuello. De esta manera lo único que consigues es romper los aceites de las fragancias, o lo que es lo mismo, hacer que el aroma dure menos sobre tu piel. Deja que repose tranquilamente y se absorba por sí mismo.

4. Perfumarse con el Efecto Lluvia de Estrellas
Lo has hecho cientos de veces, quizás esta misma mañana, pero ya iba siendo momento de que parases, porque no sirve para nada. El clásico lanzar al aire varias toneladas de raciones de ‘spray‘ de tu fragancia para, a continuación, pasar por en medio de la nube olorosa y salir perfectamente perfumado. Pues resulta que esto solo sirve para malgastar el producto y, quizás, a lo sumo, aromatizar tu hogar. “Hay que pulverizar el perfume directamente sobre la piel seca y siempre en cantidades moderadas”, advierte la experta, quien aprovecha para recordarnos que es mucho mejor aplicarlo sobre zonas en las que el olor se disipe de manera uniforme durante todo el día en lugar de lanzarlo al aire y que caiga a su libre albedrío.

5. Los perfumes aguantan más

La fuerza de una fragancia es correlativa al porcentaje de aceites aromatizantes que contengan y de la intensidad de la naturaleza de los mismos. De hecho, hay perfumes que pueden ser mucho más ligeros que un agua de colonia aunque el tanto por ciento de aceites pueda ser algo menor. La regla a seguir: a más potencia, menos cantidad. Si su duración ya va a ser algo mayor, ¿para qué salir de casa impregnando el aire con tu intenso y abundante aroma?

6. Cuanto más huela, mejor
En línea con el punto cinco, recuerda que el hecho de que la fuerza e intensidad de una fragancia sea superior no hace que huela mejor, simplemente, que debes echarte menos para que dure lo mismo. “El grado de concentración de aceite de fragancia simplemente cambia el poder del olor, pero no necesariamente hace que sea mejor”, apunta la experta, recordando que el mismo aroma puede ser completamente diferente si nos pasamos en la cantidad ya que duplicamos –cuando no triplicamos– el grado de concentración del mismo.

7. Si dura el olor son ‘buenas’
“Mucha gente cree que las fragancias huelen igual cuando se aplican que cuando desaparecen, pero en realidad la mayoría, y no tienen por qué ser las peores, no tienen un efecto oloroso lineal y se perciben diferente con el paso de las horas”, explica Harrison. A partir de ahora, ya lo sabes: que huelan constantemente igual no es sinónimo de calidad, sino, probablemente, de exceso de aceites demasiado potentes. Apestar a patchouli las 24 horas no es sinónimo de haber escogido el perfume perfecto.

8. Las muestras en papel
Por mucho que te haya parecido la idea del milenio para que no salgas de las perfumerías con un popurri infecto de olores en tus muñecas tras haber querido olisquear al menos una docena de productos, lo de percibir los aromas en los trocitos de papel que ponen a tu disposición no sirve, ni por asomo, para que huelas la esencia tal y como olerá en tu piel.
Lo dice la experta, que conste: “Las fragancias tendrán un olor diferente en un pedazo de papel o sobre la ropa al que tomarán cuando se mezcle con los aceites naturales de nuestra piel”. Hazte a la idea de que es imposible determinar cómo olerá un perfume cuando nos lo echemos encima si lo testeamos sobre uno de esos trocitos de cartulina. Y no, tampoco vale restregar nuestra nariz por el cuello de ese ser querido que tan bien huele porque, continúa Harrison, “una fragancia tendrá un olor ligeramente diferente en la piel de diferentes personas”.

9. Si cuesta más dinero huele mejor

Si con lo que has leído hasta ahora sigues en tus trece de que el precio marca la diferencia en aroma y duración, algo falla. Hay perfumes, aguas de colonia y ‘eau de’ que sin excederse en la cuantía ofrecen aromas agradables en los que no tenemos que bañarnos para oler bien unas cuantas horas, y ahorrándonos los costosos gastos de los productos de marcas de ‘alto standing‘.
“El más caro, no es el mejor aroma”, ‘y punto’, le faltó añadir a Harrison.

Fuente: www.elconfidencial.com


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