Baja de peso después del parto

¿Estás desesperada por recuperar tu figura, ahora que ya nació tu bebé? Para que lo logres con éxito y para que te sientas bien mientras llevas a cabo tu plan, sigue las siguientes sugerencias.



Doctores en Canadá aseguran que el período clave para bajar esos kilos de más se ubica entre los tres y 12 meses posteriores al alumbramiento.

Las madres que no logran deshacerse de ellos a la fecha del primer cumpleaños del bebé o que, incluso, suben de peso, estarían poniendo en peligro su salud, según el informe reproducido por la publicación Diabetes Care.

En el estudio del Hospital Mount Sinai, en Toronto, se hizo un seguimiento a 300 mujeres saludables antes y después del parto.

Aquellas que no lograron quitarse los kilos del embarazo antes de que el bebé cumpliera un año desarrollaron presión arterial más alta y otros factores de riesgo relacionados con diabetes y enfermedades cardíacas, según las estadísticas médicas.

Tales factores no estaban presentes tres meses después de dar a luz.

Esto sugiere que el período comprendido entre los tres y los 12 meses que siguen al parto son cruciales para la pérdida de al menos parte del peso ganado durante el embarazo y que las consecuencias de no lograrlo trascienden el mero aspecto estético.

“Muchas mujeres no vuelven a su peso original inmediatamente. También encontramos que típicamente cerca del 70% tampoco lo consigue dentro de los tres primeros meses”, le dijo a la BBC el doctor Ravi Retnakaran, especialista en diabetes y jefe de la investigación.

“Pero, en algún momento entre los tres y los 12 meses, creemos que la persona debe estar encaminada hacia la pérdida de peso”.

En el grupo de estudio, cerca de 75% consiguió este objetivo.

“La atención que el médico y el paciente presten a la pérdida de peso durante este período puede ser muy importante para la salud metabólica y vascular en el largo plazo”, añadió el especialista.

La teoría es que el efecto acumulado del peso ganado durante cada embarazo contribuye al riesgo de que la mujer desarrolle condiciones como diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.

Algunos de los factores estudiados por los investigadores de Toronto incluyen la presión arterial, el llamado “colesterol malo” y la resistencia a la insulina.

El embarazo es la condición clásica en la que es normal engordar: en promedio, la mujer gana el equivalente al 20% de su peso durante el curso de nueve meses.

Los esfuerzos por volver a estar “en la línea” después del parto frecuentemente se ven obstaculizados por la falta de tiempo para el ejercicio y por el agotamiento, resultado de los cambios en el estilo de vida y la falta de sueño.

El mejor indicador de la probabilidad de que la mujer tenga sobrepeso 15 años más tarde es lo que marca la balanza a un año de dar a luz, más que los kilos que ella haya ganado durante el embarazo, revela la investigación.

Sin prisas: Las mamas tienen que tener cuidado cuando empiezan a retomar el ejercicio. Consulta con tu médico el momento más adecuado para volver a hacer deporte, tus articulaciones pueden estar débiles todavía y tu cuerpo sufrir dolores, así que, con cuidado.

Encuentra el momento: Sé que tu bebé lo es todo para ti, cada momento es muy especial, pero debes de encontrar cada día algo de tiempo para ti. Al principio, 10 minutos van a ser suficientes. Pídele a un familiar o a tu pareja que te cuide un momento a tu bebé o aprovecha cuando esté dormido. Otra cosa que puedes hacer bajarte un parada antes en el transporte público cuando estés de vuelta a casa del trabajo, eso lo hago yo todos los días y te aseguro que funciona para conseguir mejorar tu físico.

Nada de excusas: Trata mínimo de caminar todos los días, haz estiramiento, algo que implique movimiento físico. Con el ejercicio consigues aumentar de manera natural los niveles de energía, así que no valen las excusas o la comodidad, el que algo quiere, algo le cuesta. El saber que estás haciendo algo por ti, ahora que hay una nueva persona en tu vida, te va a ayudar a estar más motivada, con energía y hará que sea más fácil la adaptación a tu bebé.

Sé creativa: Con un poco de creatividad vas a encontrar la manera de introducir el ejercicio en tu vida aunque tengas poco tiempo para ti. Puedes saltar a la cuerda, hacer abdominales, subir las escaleras de tu edificio, comprarte una bicicleta estática para casa, no sé, encuentra la manera de mover tu cuerpo, creatividad. Tan sólo con que consigas 10 minutos por la mañana y otros 10 por la noche, serán suficientes para llevar a cabo el cambio físico que tanto deseas, el cual también conllevará una mejora mental y de energía.

Atención a tu postura: Cuidar de tu bebé va a suponer una serie de movimientos que pueden afectar a tu postura y equilibrio. Levantar a tu bebé, inclinarte sobre la cuna, empujar su cochecito, etc. Los músculos posturales van a estar en tensión todo el día, así que será importante el ejercicio físico para fortalecer tu cuerpo y prepararte para estas situaciones. También serán importantes los estiramientos y la contracción abdominal para fortalecer tu postura.

Come bien: Apuesta por una nutrición de calidad todos los días. Después de tu embarazo no es el momento más adecuado para empezar ningún tipo de dieta, ya que tu cuerpo necesita nutrientes esenciales y las típicas dietas, sueles apostar por eliminar alguno de ellos para acelerar la pérdida de peso (Ya sabes, que nunca recomiendo las típicas dietas para conseguir una mejora física y mucho menos ahora). Apostar sin embargo, por una alimentación en la que controles tus calorías y en la que proporciones a tu cuerpo los nutrientes que necesita es la clave: hidratos de carbono, grasas buenas, proteínas y vitaminas y minerales, no deben de faltar en tus comidas.

Aprender a equilibrar el consumo de calorías y el gasto que haces de ellas será la clave para que consigas perder peso de una manera sana. Si estás amamantando a tu bebé deberás de consultar con un especialista para asegurarte de que estás consumiendo las calorías suficientes para producir una leche rica en nutrientes.

Si estás dando pecho, necesitarás un mínimo de 1.800 calorías al día (la mayoría de las mamás que amamantan necesitan entre 2.000 a 2.700 calorías al día).

Si estás amamantando, tienes que asegurarte que tomarás las cosas con calma. Recuerda que perder peso muy rápido puede impactar de manera negativa tu producción de leche. El bajar de peso demasiado rápido además libera toxinas que están almacenadas en tu tejido graso (como bifeniles policlorinados o PCBs y pesticidas), y que pasan a tu torrente sanguíneo y a tu leche.

Perder aproximadamente una libra (medio kilo) por semana se considera seguro y además no afectará tu producción de leche. Para lograr perder esa cantidad, necesitas eliminar 500 calorías diarias (pero tienes que respetar la cantidad mínima), ya sea comiendo menos o haciendo más actividad.


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