El valor de enseñar a los niños a decir “gracias”, “por favor” o “buenos días”, es más que simple cortesía.

Los buenos modales, son, como las normas, algo que deben aprender, poco a poco. Se trata de una asignatura más. Y los padres, en esta asignatura, son sus principales maestros. Recuerda que los hijos, a menudo, son nuestro reflejo.



Es muy posible que tú mismo seas “de esa generación”, de aquella a la que le enseñaron con firmeza que a las personas se les respeta, y que es necesario tratar con cariño para, a su vez, ser tratado también con reconocimiento.

Es esencial fomentar también este tipo de costumbres en nuestros hijos para que en su día a día no solo den ejemplo, sino que propicien entornos sociales más respetuosos y poder crear así, un mañana más íntegro.

La gratitud es uno de los principales valores que deben aprender nuestros hijos. Los niños, por norma general, son egoístas. Por eso les costará entender que cuando reciben algo, deben dar las gracias. Sobre todo si son pequeños. Antes de los dos años, repetirán la palabra pero no entenderán lo que significa. A medida que crezcan, empezarán a valorar a la palabra ‘gracias’.

– Explícale que si alguien hace algo por nosotros, debemos recompensarle con un ‘gracias’. Sea un regalo físico o algo inmaterial. Con el tiempo deben darse cuenta de que recibir un beso de la abuela es tan o más gratificante que recibir un regalo.

– Dar las gracias por algo es un refuerzo positivo. También una herramienta para aumentar la autoestima de tus hijos. Agradece las pequeñas cosas que hagan: recoger sus juguetes, ayudarte a poner la mesa… De esta forma entenderán el significado de la palabra, al tiempo que se sienten útiles y autónomos.

Durante la primera infancia, entre los 2 y los 5 años, el niño se rige solo por los premios y los castigos. Entiende que hay normas impuestas que hay que obedecer para ganar afecto y para evitar posibles regañinas o castigos.

En la segunda infancia acontece, sin duda, la edad de oro. Entre los 6 y los 9 años se deja a un lado ese egocentrismo individualista de forma gradual.

De modo que, entre los 8 o los 10 años, el niño ya es capaz de entender ese bien común, ese respeto que ofrecer a los demás y que revierte en uno mismo.

Es habitual que en estas edades salgan en defensa de sus amigos, de sus hermanos, que tomen conciencia no solo de lo que es justo de forma individual.

Poco a poco, y más llegada ya la adolescencia, desarrollarán una “justicia propia”, siendo críticos ya ante determinadas cosas que consideran poco respetuosas o injustas.

Decir ‘hola’ y ‘adiós’ es un gesto de cortesía que los niños deben aprender desde pequeños. Plantéalo como una norma básica de educación. Forma parte de la comunicación más básica entre las personas. Si quieres que tu hijo sea de mayor una persona sociable, debe entender que saludar es un principio básico. Manifiesta respeto y cordialidad.

¿Cómo enseñarle a saludar? Cuando pase alguien junto a nosotros y le saludes, recuérdale a tu hijo que debe hacerlo. Qué él también debe decir ‘hola’ y ‘adiós’ a sus amigos. Pero ojo, hay niños que no quieren saludar por timidez, que se esconden detrás de sus padres porque les da ‘vergüenza’. En esos casos, no le fuerces, ni mucho menos le humilles con frases como ‘es que este niño nos ha salido muy raro’. Explícale después la importancia de saludar a los demás y ser amable. Poco a poco lo irá asimilando. Dale tiempo.

No importa si hemos de repetírselo muchas veces: llegará un momento en que no solo lo automatice, sino que se dé cuenta de lo que consigue.

Cuando pide “por favor” las cosas en clase, puede descubrir que un compañero se las ofrece con una sonrisa. A su vez, al decir “gracias”, el otro niño le responderá con agrado.

Todo ello propicia poderosas conexiones basadas en las emociones positivas.

Este tránsito entre dar las gracias de forma obligada hasta que el propio niño lo hace con espontaneidad y con agrado es un proceso maravilloso que revertirá en su vida.

Porque los gestos positivos ofrecen calidez, y tratar con respeto a los demás hace las cosas más fáciles.


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