Habilidades sociales, fundamentales para el desarrollo infantil

Es creencia común que la simpatía y el atractivo social de algunas personas es innato. Sin embargo, está claro que es algo que se adquiere a través de experiencias que los van modelando hasta hacerlos expertos en estas habilidades.



Gran cantidad de investigaciones recientes han establecido una relación entre problemas en el desarrollo de habilidades sociales durante la infancia y desajustes en la edad adulta. Un buen desarrollo de las habilidades sociales es uno de los indicadores que más significativamente se relaciona con la salud mental de las personas y con la calidad de vida. Tienen una estrecha relación con el desarrollo cognitivo y los aprendizajes que se van a realizar en la escuela. Es requisito necesario para una buena socialización del menor y sus iguales. Los niños que presentan déficits en su comportamiento social tienen mayor probabilidad de presentar también otros problemas como, por ejemplo, deficiencias en el desarrollo cognitivo y emocional y dificultades en el aprendizaje. Esto implica que estos niños corresponderían a un grupo con necesidades especiales dentro del sistema educativo.

La compleja naturaleza de las habilidades sociales ha dado lugar a numerosas definiciones. Generalmente, las habilidades sociales son consideradas como un conjunto de comportamientos interpersonales complejos. El término habilidad se utiliza para indicar que la competencia social no es un rasgo de la personalidad, sino más bien un conjunto de comportamientos aprendidos y adquiridos.

Entre las definiciones que se han dado se encuentran las siguientes: “Es la capacidad para comportarse de una forma que es recompensada y de no comportarse de forma que uno sea castigado o ignorado por los demás.”(Libet y Lewinsohn, 1973).
“Es la capacidad para interactuar con los demás en un contexto social dado de un modo determinado que es aceptado o valorado socialmente y, al mismo tiempo, personalmente beneficioso, mutuamente beneficioso, o principalmente beneficioso para los demás”. (Combs y Slaby, 1977).

“Son un conjunto de conductas emitidas por el individuo en un contexto interpersonal que expresa sus sentimientos, actitudes, deseos, opiniones o derechos de un modo adecuado a la situación, respetando esas conductas en los demás y que, generalmente resuelve los problemas inmediatos de la situación mientras minimiza la probabilidad de futuros problemas” (Caballo, 1993).

Se adquieren principalmente a través del aprendizaje por medio de:

    – Observación
    – Imitación
    – Ensayo
    – Información

Es importante fomentar en nuestros hijos el desarrollo de este tipo de habilidades, pues haremos de ellos personas asertivas con competencias sociales. La asertividad se define como la capacidad de expresar nuestras emociones, defendiendo nuestros derechos sin emplear conductas agresivas para los demás.

La competencia social es la capacidad de llevar a cabo estrategias que nos den resultados adecuados. En pocas palabras interactuar eficientemente con el entorno.

Las competencias se aprenden, pero también suponen factores motivacionales, como por ejemplo la amistad. Es un ambiente idóneo para desarrollar este tipo de habilidades en el niño, las cuales se reflejarán en tres áreas principalmente:

– Social-afectiva: Unión, expresividad, autocontrol.

– Social-cognitiva: Conocimiento social, empatía, asociación de causas y efectos sociales, juicio moral.

– Comportamiento social: Comunicación, cooperación, destreza para la inclusión y la participación en actividades, capacidad para manejar situaciones conflictivas, autonomía del yo social.

Los niños tiene que ser capaces de relacionarse con sus compañeros, de expresar sus emociones y experiencias, de empezar a mantener una independencia, tanto en el plano personal como en el de auto-cuidado, son condiciones que facilitan sus desarrollo en otras áreas cognoscitivas y afectivas.

Todos los comportamientos sociales, tanto positivos como negativos, van configurando el patrón de comportamiento que va a tener el menor para relacionarse con su entorno. Al actuar de una determinada manera, obtiene una respuesta consecuente del entorno que le va a ir enseñando a comportarse así en lo sucesivo. Por tanto, es importante iniciar cuanto antes el entrenamiento en HABILIDADES SOCIALES, ya que éstas no mejoran espontáneamente con el paso del tiempo, sino aun incluso se pueden deteriorar, al provocar el rechazo o la indiferencia de los compañeros y los adultos para el menor.


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