Alimentos que no debes olvidar lavar

Alimentos como el pollo o los huevos para almacenar no es necesario lavarlos porque al hacerlo se aumenta el riesgo de contaminación.



En ciertos alimentos, como el pollo, los huevos para almacenar o las verduras listas para consumir, no es necesario el lavado ya que este no se vincula a mayor seguridad. Si bien el lavado es fundamental en otros alimentos como las frutas o las verduras, hacerlo con la carne de ave, por ejemplo, incrementa el riesgo de contaminación por Campylobacter.

Quinoa

Este pseudocereal de la cordillera de Los Andes, en América del Sur, suele estar mezclado con pequeñas piedras y otras impurezas. Por eso ante de consumirlo conviene colocarlo sobre un plato o lienzo de color blanco y revisarlo cuidadosamente para retirar sustancias extrañas.

Las semillas se deben enjuagar 4 o 5 veces hasta que el agua salga limpia, ya que tienen una toxina de sabor amargo que produce espuma llamada saponina, que interfiere con la digestión. Para cocinarlas, hervir durante 15 minutos en agua limpia hasta que se abran. Si se forma más espuma durante el hervor, retirarla con un cucharón.

Una piedra mezclada con los alimentos puede llegar a causar roturas o rajaduras en los dientes. La Fundación Británica de Salud Dental advierte que esto también puede pasar al morder un carozo de fruta o un de hueso de carne. Según el tamaño de la lesión en el diente, el especialista decidirá si se puede rellenar, pulir, extraer o reemplazar por una corona.

Legumbres

La Cámara de Legumbres Secas de California informa que es necesario lavarlas porque llegan muy sucias desde sus lugares de producción. Y advierte que el agua no elimina las proteínas, enzimas y nutrientes, que quedan alojados en el interior.
También es necesario remojarlas para remover de su cobertura ciertos azúcares complejos de digerir.

Frijoles

Los frijoles vienen cubiertos con un polvo grisáceo, a veces difícil de detectar. Esto sucede porque las legumbres no se lavan antes de destinarse al consumo para evitar que queden con humedad y germinen o produzcan moho. Por eso siempre hay que lavarlos antes de su consumo para eliminar todo rastro de suciedad.

El lavado y remojo de las legumbres asegura una mejor cocción. El doctor Paul McNeil, biólogo celular de la Colegio Médico de Georgia explica que las legumbres y los granos crudos contienen un insecticida natural llamado lectina, por eso consumirlos si no están bien cocidos puede causar náuseas, diarrea y vómitos.

Frutas y vegetales

La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA) aconseja lavar con agua corriente las frutas o vegetales antes de consumirlos. No hace falta utilizar jabón o productos especiales, pero conviene frotarlos con la mano o un cepillo limpio, y secarlos con toallas de papel. Si se va a pelar la fruta o vegetal hacerlo una vez lavado.

Hojas verdes

La Clínica Mayo aconseja lavar cuidadosamente los vegetales de hojas verdes. En ocasiones contienen gérmenes como la E. coli, abundantes en estos vegetales, que pueden afectar el sistema digestivo. Por eso hay que enjuagarlos intensa y cuidadosamente para remover la suciedad y eiminar las bacterias.

En ocasiones no se tiene seguridad de que el agua utilizada para el lavado de los vegetales sea potable y apta para el consumo humano. Para evitar la concentración de bacterias o parásitos en los alimentos conviene sumergirlos durante 2 minutos en una solución preparada con 10 gotas de cloro por cada 4 tazas de agua.

Papas y otros tubérculos

Si se consumen con piel es fundamental limpiarlas cuidadosamente antes de la cocción. Esto también es necesario aún si se los va a pelar para evitar que tengan sabor a tierra. Para ello conviene frotar la cáscara con un cepillo plástico o de cerdas bajo un chorro de agua corriente. Una vez limpia, secar con toalla de papel.

Hongos

Antes de consumirlos hay que limpiarlos y retirar la parte inferior del tallo que ha estado en contacto con la tierra. Se lavan bajo un chorro de agua fría, sin sumergirlos, para evitar que absorban el agua y pierdan parte de sus sabores y cualidades. Luego se secan con una servilleta de tela.

Además de polvo, los granos y cereales pueden contener bacterias, insectos, larvas, deposición de roedores, restos de fertilizantes o pesticidas. Si bien se dice que el fuego “mata todo”, no es agradable encontrarse con alguna de estas sorpresas en nuestro plato.

Pescado

Algunas veces huele mal aunque sea fresco, debido a la acción de la trimetilamina, un químico presente en su grasa. El olor se puede eliminar sumergiéndolo 1 hora en una solución preparada con 1 taza de jugo de limón y medio galón (2 litros) de agua o 1/2 taza de vinagre en 1 galón (3,78 l) de agua, dejándolo toda la noche en el refrigerador.

Bivalvos frescos: mejillones

Desechar los que estén rotos o abiertos y limpiar el resto con un cuchillo para eliminar adherencias pegadas a las valvas. Antes de la cocción rasparlos con un estropajo de acero bajo el chorro de agua. Los que se compran congelados solo deben enjuagarse bajo el agua fría y revisar que no haya trozos de valvas sueltos.

Almejas y berberechos

Las almejas y berberechos que se recogen de la orilla del mar suelen traer arena, ya que su alimentación se realiza filtrando agua. Por eso antes de consumirlos se deben “purgar” dejándolos de 4 a 6 horas en agua con sal, a razón de 35 gramos por cada 4 tazas. Luego enjuagar con agua limpia antes de cocinar.

Frutos secos con cáscara

Pueden contener toxinas peligrosas para la salud provenientes de ciertos tipos de moho. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) son carcinógenas y pueden afectar el higado. Por eso sugiere lavarlos en una solución de 2 cucharadas de agua oxigenada al 10 % por cada litro de agua, enjuagar con agua limpia y secar con un paño.

Frutas y verduras disecadas

Las peras, higos, ciruelas, uvas pasas y otras frutas y verduras que vienen empaquetadas no es necesario lavarlas. En cambio es aconsejable hacerlo con las que se compran a granel, ya que pueden contener polvo, restos de tallos y otras impurezas. Antes de consumirlas, enjuagar con agua tibia y dejarlas secar sobre un lienzo.


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Redacción