Niños: 10 consejos para viajar con ellos



Parece que cuando tenemos hijos, dejamos de viajar. Este es un gran error que no debes cometer, porque viajar en familia puede ser divertido, educativo y tan apasionante como hacerlo en pareja o con amigos. Por eso, estos diez buenos consejos para que tus vacaciones familiares sean todo un placer imborrable de tu memoria.

1. Busca un destino que se adapte a los pequeños. Son muchos los países que cuentan con grandes atractivos para los niños. Parques acuáticos, de atracciones, temáticos, con animales, hoteles donde hay actividades para ellos o lugares frecuentados por otras familias donde nuestros hijos puedan conocer a más niños. Intenta buscar actividades en común acordes a su edad y que llamen su atención.

2. Elige trayectos directos. Si viajas en avión, evita que los vuelos tengan escalas. Si las tienen, entonces que no sean muy largas. Intenta, además, que los horarios sean buenos para los niños y que no rompan su biorritmo. Durante el viaje, siéntalos cerca de las ventanas, así podrán ir contemplando el paisaje y tendrán una distracción más. Si el vuelo es de noche, asegúrate de pedir una manta y almohada a la azafata.

3. Incluye lo imprescindible. Dependiendo del país al que se viaje será conveniente llevar todo lo que nuestros hijos necesiten de primera necesidad. Es mejor no dejar nada a la improvisación, sobre todo en medicinas. Lleva siempre un botiquín a mano. Nunca sabes si podrás encontrar los medicamentos fácilmente ni a qué precio.

4. No tengas miedo. Muchas familias reconocen no llevar a sus hijos con ellos por miedo a que pase algo. Sin embargo, existen muchos países más seguros que el nuestro. Si viajando solo o en pareja no ocurre ningún percance, ¿por qué iba a pasar con nuestros hijos? Es más, llevar a los niños con nosotros hará que se nos abran más puertas.

5. Baja el ritmo. Aunque durante el día parecen imparables y tienen más energía que nosotros, los niños se suelen cansar antes. Evita las jornadas largas llenas de visitas, museos, las comidas compuestas por algo rápido y el querer exprimir el viaje a tope.

6. Adáptate a sus horarios. Dependiendo de la edad, el niño tendrá unos hábitos preestablecidos. Aunque se esté en la otra parte del mundo y tengamos la sensación de que el tiempo no existe, lo mejor es no alterarlos. Intenta que las diferentes comidas sean a las mismas horas, que duerma lo necesario o que esté en la cama a las horas establecidas. Esto evitará que el cansancio le lleve a los berrinches y que al final sea una situación incómoda para todos.

7. Simplifica. Dependiendo de la edad necesitarás más o menos cosas. Si tu niño no anda, entonces aquí surge la pregunta: ¿Carrito o mochila portabebés? La respuesta sólo la tiene el destino. Si vas a viajar a una ciudad donde las calles están asfaltadas y es fácil moverse por ellas, entonces puedes permitirte el lujo de llevar la silla. Si lo que tienes pensado es hacer alguna excursión por la montaña, visitar antiguos pueblos o hacer actividades al aire libre, entonces lo más cómodo es una mochila portabebés.

8. Kit de entretenimiento. Los niños necesitan estar distraídos todo el tiempo. Para soportar los largos viajes de avión, en tren o las colas, lo mejor es que este tenga su propio kit con juguetes o cosas que le gusten. Dependiendo de su edad le puedes meter algún peluche que sea importante para él, un cuaderno con pinturas, algún juguete que aprecie o libros.

9. Acércale a otros niños.
Conocer gente de otras culturas es una de las partes más enriquecedoras de un viaje. Si tu niño acaba jugando con los jóvenes del lugar habrá aprendido a ser más tolerante, posiblemente acabe adoptando alguna palabra en otro idioma y tendrá una mente mucho más abierta. Dicen que la mejor escuela es viajar por el mundo.

10. Disfruta. Viajar en familia será muy diferente a como estabas acostumbrado a hacerlo. Esto no significa que sea malo, sino que ahora podrás disfrutar de otras cosas que anteriormente no repararías en ellas. También será mucho más divertido, veremos el mundo a través de los ojos de nuestros hijos, tendremos mucho más tiempo para observar el lugar y podemos compartir con ellos nuestras aficiones y grandes momentos.

Fuente: www.eleconomista.es


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