Cómo llevarte bien con tu suegra

No todas las suegras son brujas perversas, hay de todo y debes estar abierta y dispuesta a la hora de conocer a la madre de tu pareja.



Llevar una sana relación con la familia de tu esposo especialmente con su mamá, puede parecerte una batalla interminable y aun cuando podrías pasarte toda la vida librándola, esa tensión y desgaste también afectan a tu pareja y merman la tranquilidad entre ustedes.

Terminar con los tragos amargos y empieza a cosechar una convivencia basada en la honestidad.

Dale lo que pides

Quieres aceptación, estima y respeto; que lo que hagas sea suficiente, que reconozca tus cualidades y deje de criticarte pero ¿tú lo haces? Aunque te cueste trabajo, reflexiona y date cuenta de que no puedes recibir algo que no ofreces. Abrirte a la posibilidad de aceptar tu responsabilidad y empezar a cambiar primero tus actitudes es el camino correcto.

Olvídate de las expectativas

Parte del fracaso de las relaciones suegra – nuera es que solemos hacernos falsas esperanzas sobre el aprecio y cuando no llega, la frustración es mayor. Ten presente que no es tu mamá y que “ganarte” su afecto será un trabajo por el cual necesitas esforzarte.

La recompensa de estirar tus niveles de paciencia y tolerancia es que vivirás tranquila y lejos de los comentarios que contaminan tu ambiente. Recuerda que lo quieras o no, ella siempre será la primera mujer en la vida de tu pareja y que aunque hoy parezca imposible, no necesariamente debe ser tu enemiga.

Entiende la empatía

Empatía no significa estar de acuerdo o vivir en comparación sino ponerte en los zapatos de alguien para comprender sus reacciones. Lógralo preguntándole a tu compañero cómo fue el crecimiento de su mamá y qué la llevó a ser lo que hoy es; si vivió en un ambiente falto de reconocimiento o donde la comunicación era crucial, esos son los aspectos a destacar.

Pídele compartir su sabiduría

Si se te dificulta “hacerle la barba”, elige otro modo inteligente de halagarla. Por ejemplo:

Ella cocina el mejor arroz con leche que hayas probado. No trates de superarla, mejor acércate y dile: “Señora, yo como todos en la familia soy fan de su postre y sus nietos también, ¿es posible que vaya a la casa y lo prepare mientras aprendo y platicamos?”

Sabes que fue estilista e irás a una cena con tu marido: “Su hijo y yo saldremos y sé que ama el maquillaje y los peinados, ¿me acompaña al salón o me da su opinión sobre cuál es la mejor opción para mí? ¡Gracias!”

Aprende a confrontarla

La sutileza debe convertirse en tu bandera y aunque se te complique, con el tiempo aprenderás a hablar con ella y establecer límites. Hacerlo no tiene que ver con molestarla sino con expresar respetuosamente lo que te irrita y asegurarte de que no suceda. Por ejemplo:

Critica nuevamente los muebles que compraste, entonces: “Alicia, sé que en su juventud fue una gran decoradora de interiores, que su gusto es increíble y que incluso la vestimenta de su hijo se beneficia con ello pero, (viene la parte confrontativa) le pido que comprenda cuán importante es para mí hacerme cargo de las cortinas y tapices de mi casa; sé que tengo mucho que aprender y agradezco sus ideas pero, así como las respeto, espero que tenga consideración con las mías y espere a que le pida sus consejos que seguro con todo gusto aplicaré”

Siempre tiene algo malo qué decir sobre el peso de tu hija y ya no quieres tolerarlo: “Entiendo que le preocupe la apariencia de la niña pero preferimos enfocarnos en los puntos agradables de su personalidad en vez de hacerla sentir incómoda con su cuerpo, además la acabo de llevar al pediatra y confirmó que está dentro del rango aceptado para su edad”

Dale tiempo para disfrutar a su hijo

Cuando vaya de visita o tengan planes, invéntate formas de dejarlos a solas. Cancela tu asistencia sólo en casos necesarios pero si no, proponte sacar los pendientes para la comida o. Considera que aman al mismo hombre y que también necesita su espacio para mimarlo y sentirse el centro de su universo.

Reconócela

Tu suegra al igual que tú, ha tenido problemas, alegrías y pérdidas. Tal vez has puesto más atención en las cosas malas que te dice y no te has cuestionado sus razones. La próxima vez pregúntaselo; quizá quiere evitarles alguna experiencia desagradable y sólo entendiendo sus preocupaciones y miedos podrás mejorar tu opinión sobre ella y establecer una comunicación franca.

Como ves, mejorar su relación tiene mucho de humildad, tolerancia y agradecimiento. Si estas técnicas no funcionan, te damos una última: Escríbele una carta en la que resaltes todos los aspectos positivos que amas de tu pareja y cuánto le debes por haber formado a tan buen hombre, ¡no habrá una suegra que se le resista!


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